10 de mayo de 2016
Instituto Gestar

POLÍTICAS ENERGÉTICAS EN LA ARGENTINA

por Fernando Tilca

 

La Argentina, como la gran mayoría de las naciones del mundo, tiene en los combustibles fósiles su fuente principal de energía primaria: 87% (100energía primaria es toda la energía utilizada, desde la leña hasta la nuclear). Hasta que YPF logre fortalecerse a partir de su reestatización, luego de años de abandono mientras estuvo privatizada, debemos importar gas y petróleo y en mucha menor medida carbón, para cubrir parte de las necesidades propias, lo que incide negativamente en la balanza comercial. Los combustibles fósiles son gas natural, petróleo y carbón mineral, que al ser utilizados emiten gases de efecto invernadero (100GEI), que son la principal causa del cambio climático cuyas consecuencias comienzan a hacerse notar en el planeta.

 

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El consumo total de energía primaria en el mundo es del 85% de fuentes fósiles (100porcentaje muy parecido al de nuestro país). Este consumo tiene una clara tendencia a aumentar, y todo indica que la fósil seguirá siendo la principal fuente de energía a pesar de la contaminación ambiental que origina. En cuanto a las fuentes renovables, si bien su límite está muy lejos aún al menos en nuestro país, presenta inconvenientes como el de generación no firme (100por ejemplo, la energía eólica cuando no hay viento), la limitación de algunos insumos y la contaminación que se produce en su generación, que no es despreciable, como veremos en este artículo.

 

Crecimiento y consumo energético 

 

Para mantener el sostenido aumento del PBI de los últimos once años, que es el más grande crecimiento económico de la historia de nuestra patria, con el consiguiente incremento de la producción industrial, creación de puestos de trabajo, aumento continuo del consumo de electrodomésticos y otros, se ha requerido de consumo también creciente de energía. El país necesita energía para el crecimiento, de cualquier fuente, sea fósil, hidráulica, nuclear o renovable. Este crecimiento no hubiese sido posible sin el aumento de la potencia eléctrica instalada en el país, que la hubo y como en ningún otro período de nuestra historia. Como muestra de lo expresado, la generación eléctrica bruta ha crecido en el período 2003-2014 el 61%, y el tendido de líneas de alta tensión de 500 kilovoltios (100kV) para el transporte de la energía eléctrica ha crecido 59,6% en el mismo período. Se ha incorporado la Patagonia al Sistema Argentino de Interconexión (100SADI), y el tendido de líneas de 500 kV pasó de un diseño radial hacia la pampa húmeda desde todas las regiones del país a ser en forma de mallas, con la clara lectura política federal si relacionamos desarrollo con energía (100excepto en la Patagonia, por obvias razones demográficas).

 

Fuentes fósiles convencionales y no convencionales

 

La explotación del gas no convencional es una necesidad estratégica. Nuestro país tiene la segunda reserva mundial de este combustible (100y la cuarta reserva mundial de petróleo no convencional), y no aprovecharlo sería un despropósito. Para ello hay dos condicionantes principales: por una parte, su extracción es más cara y tecnológicamente más complicada que el gas convencional, y por la otra hasta hoy un solo país en el mundo tiene explotaciones de fósiles no convencionales, Estados Unidos lo que significa que sólo empresas que han hecho este tipo de trabajo en ese país tienen la experiencia necesaria en el tema. Esto hace que para su aprovechamiento deban atenderse al menos dos requisitos: es necesaria una inversión de dinero muy importante y se debe acordar su explotación con empresas que tengan el conocimiento necesario en esta tecnología. En virtud de que las únicas empresas que cumplen con el segundo requisito son de Estados Unidos, se explica el acuerdo con Chevron, firma que, dicho sea de paso, también tiene acuerdos con PDVSA, la empresa estatal de petróleo de Venezuela, para la explotación de petróleo convencional en ese país, cuya extracción puede realizarla cualquier empresa.

 

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Respecto de la contaminación de estas explotaciones, gran parte de lo que se dice no es cierto: entre otros mitos, no hay posibilidad de contaminación de napas de agua que se pueden utilizar para consumo humano por compuestos utilizados en el fracking puesto que éste, en nuestro país, se realiza a una profundidad de tres mil metros, mientras que las napas están a lo sumo a trescientos metros. La posibilidad de contaminación de las napas de agua es la misma que en perforaciones para gas o petróleo convencional, durante la perforación vertical.

 

Por su importancia debemos destacar al menos dos proyectos en los que está trabajando YPF: uno de ellos es YPF Tecnología SA (100Y-TEC) que comenzó en diciembre de 2012 (100con una participación accionaria del 51% de YPF y 49% del CONICET), al servicio de YPF en temas tecnológicos de alto valor. Este proyecto contempla aumentar los recursos científicos desde 80 personas en 2012 hasta 250 en 2015, y llegar a 500 personas a mediano plazo. A los actuales laboratorios de YPF se esperan sumar en 2015 unos 12.000 m2 más de laboratorios y plantas piloto. El otro es el proyecto llamado Mentorazgo, cuyo objetivo es asegurar la continuidad del conocimiento científico experto mediante una metodología de transferencia de estos conocimientos en distintos equipos formados por un experto en un área muy importante y uno o más jóvenes profesionales y científicos de alto potencial. Es sabido que, tras su privatización, en YPF se perdieron valiosos conocimientos debido a la reducción significativa de personal muy calificado; el proyecto mencionado evitará que esto se repita, algo novedoso en el país.

 

Hacia el autoabastecimiento con distintas fuentes de energía

 

 

 

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El aprovechamiento de combustibles fósiles convencionales y no convencionales, junto a otras fuentes de energía, será la única forma de lograr el autoabastecimiento en los próximos años. Para este objetivo, nuestro país necesita construir las represas hidroeléctricas previstas, centrales nucleares, aprovechar fuentes renovables e implementar una política de ahorro energético.

 

Es para destacar que las dos centrales hidroeléctricas que se construirán en la provincia de Santa Cruz tendrán una potencia de 1,74 gigavatios (100GW), y que la central prevista entre las provincias de Misiones y Corrientes y el estado brasileño de Rio Grande do Sul, sobre el río Uruguay, denominado complejo hidroeléctrico de Garabí, tendrá una potencia de 2,2 GW. Recordemos que Yaciretá tiene 3,1 GW de potencia instalada, y que la potencia eléctrica instalada total del país es de unos 32 GW.

 

Mientras, en estado de estudio de prefactibilidad se encuentra el proyecto hidroeléctrico Corpus Christi, en el río Paraná, entre la provincia de Misiones y la República del Paraguay, de una potencia de 3,5 GW.

 

 

Política energética futura 

 

No debemos perder de vista que casi todas las fuentes de energía renovables no entregan potencia firme. Por ejemplo, por cada parque eólico de 100 unidades de potencia debe haber una central convencional de unas 70 unidades, porque en las horas en que no hay viento y el parque eólico no genera energía lo debe reemplazar la central convencional, ya que si no es así deberían haber cortes de energía pasados ciertos límites, lo que no es deseable. 

 

Aun así se debe tener en cuenta que por cada kW/h que se genere por energía eólica o solar, se ahorra combustible fósil, lo que implica un significativo ahorro para el país. Además, la utilización de estas fuentes de energía significa también desarrollo tecnológico y creación de puestos de trabajo calificado. 

 

En el mundo, la potencia eólica instalada para generación eléctrica aumenta en forma casi exponencial: en el período 2009-2013 se multiplicó por dos, pasando de 160 GW a 318,5 GW (100en nuestro país, por siete en el mismo período, de 28 MW a 204 MW).

 

Por lo tanto, así como no podemos desaprovechar los grandes yacimientos de fósiles no convencionales, tampoco podemos obviar la existencia de la muy buena fuente renovable que tiene nuestro país en sus vientos, aun cuando éstos son de naturaleza intermitente. 

 

De manera similar se debe tener en cuenta la energía solar: térmica y fotovoltaica, para generación eléctrica. En energía solar térmica para generación eléctrica hay avances significativos en el estudio de esta tecnología en la zona norte de nuestro país, en Salta, cuya construcción total es de origen nacional, aunque el costo del kW/h será más alto que en el caso de parques eólicos. Pero con los cambios de escala puede llegar a ser competitiva.

Sol y viento habrán para siempre, a menos en escala humana. Pero los materiales para la fabricación de los equipos para su aprovechamiento no son renovables y algunos de ellos existen en cantidad muy limitada. La forma de obtener algunos de estos materiales, por ejemplo las llamadas “tierras raras” (100TR), provocan contaminación no despreciable. Elementos como neodimio y disprosio, que son necesarios en los imanes permanentes que utilizan un tipo de aerogeneradores, tienen una escasez crítica en el corto plazo, además de que su suministro depende de situaciones geopolíticas: el 95% del suministro mundial de estos elementos en 2011 vino de China, que está cerrando estas exportaciones por su propia demanda interna (100es el país con mayor cantidad de potencia eólica instalada del mundo); la mayor parte de reservas de estos materiales está en ese país, y en los fondos oceánicos, cuya extracción es muy cara. 

 

En cuanto a la contaminación en la extracción de estos materiales, veamos lo siguiente: por cada tres aerogeneradores de 2 MW cada uno, como los que se fabrican en Mendoza, se utiliza una tonelada de TR; pues bien, para extraer esa tonelada se emiten unos 10.000 m3 de gases contaminantes que contienen dióxido de azufre y ácido sulfúrico, unos 70 m3 de agua residual ácida y una tonelada de residuos radiactivos. También comenzarán a ser escasos algunos insumos para fabricación de paneles fotovoltaicos, como la plata, que tiene un horizonte de reserva menor a veinticinco años, y el cadmio. 

 

A futuro sería conveniente la implementación de políticas de ahorro energético. Se trata de producir más con menos consumo energético, como lo vienen haciendo algunos países, por ejemplo Alemania, que desde 2008 mantiene su consumo eléctrico prácticamente constante, con aumento sostenido de su producción. Pasa algo similar en el estado de California, Estados Unidos, gracias a una política tomada desde hace casi veinte años. Para los consumos domiciliarios y comerciales también se debe implementar este tipo de política (100en este sentido se avanzó con el desarrollo del plan de las lámparas de bajo consumo fomentado por el Gobierno Nacional. 

 

Probablemente, el actual crecimiento del consumo energético de la humanidad no será posible de mantener a mediano plazo, sea por escasez de fuentes energéticas o por contaminación ambiental. Para evitar males mayores, debería haber un cambio de dos paradigmas: por una parte, dejar de relacionar vida digna con alto consumo, y por la otra, hacer un uso racional de la energía. Pero no sirve que estos cambios los asuman los países que menos contaminan; los que deben hacerlo son aquellos que más contaminan y que contaminaron la atmósfera desde la revolución industrial, que son los países más desarrollados industrialmente.

Para terminar, debemos tener en cuenta que la matriz energética de un país está en función de las fuentes de energía que cada país tiene. Nosotros tenemos fuentes diversas y es bueno que utilicemos las fuentes de energía que más le convengan a nuestra patria. 

 

 

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