7 de abril de 2014
Instituto Gestar

Brasil y México: Amigos latinos contra los fondos buitres

El inminente fallo de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos (100SCJ) respecto al reclamo de los fondos buitres contra la Argentina tiene en vilo al orden financiero internacional porque si contrariamente al derecho internacional y a las propias leyes estadounidenses los jueces de Nueva York dan la razón a este grupo de especuladores, estarían abriendo una “Caja de Pandora” con consecuencias más allá de las imaginables para las reestructuraciones futuras de deuda soberana.


Si la SCJ concede la razón a los fondos buitres, quedarían expuestas todas las negociaciones de deuda que se han hecho en el pasado, lo que resultaría sería el caos; no es exagerado pensar que habría oportunistas que ansiosos de hacerse de rendimientos adicionales demandarían a los gobiernos soberanos con los que acordaron canjes previos tomando en cuenta la jurisprudencia asentada por el nuevo fallo.

En el marco de esta discusión donde lo que está en juego no es poca cosa, es posible que una persona o gobierno con gran interés o conocimiento en el tema de este fallo judicial (100pero que no forme parte de la acción legal) pueda pedir permiso a la SCJ para presentar un informe, ostensiblemente en defensa de una parte pero de hecho para sugerir una lógica consistente con sus propios puntos de vista. El término que se usa para esta persona o entidad es “amicus curiae”, que literalmente significa “amigo de la corte”.

Y en esta “madre de las batallas” para el mundo financiero, como algunos la han llamado, la Argentina recibió el apoyo incondicional de dos amigos latinoamericanos, dos amigos de gran peso en la geopolítica regional e internacional cuya posición en los mercados emergentes como receptores de flujos internacionales de capital los ubica en el epicentro mismo del debate: Brasil y México.

El respaldo oficial de Brasil fue expresado inequívocamente en la corte de Nueva York con base en los siguientes puntos: respeto a la Ley de Inmunidad Soberana – que ningún activo de un país debe ser confiscado para pagar deuda – y que los títulos emitidos antes de la reestructuración no deben tener preferencia, rechazando la interpretación de la cláusula de pari passu que hicieron dos tribunales de Nueva York en favor de los fondos buitre, por los cuales deben cobrar la totalidad del dinero reclamado.

El respaldo de México es particularmente notable, vale explicar, porque corresponde a un brusco giro en su tradicional política exterior de neutralidad y sorprendió a propios y extraños haciendo un guiño de amistad y colaboración con la Argentina que hizo eco en los mercados financieros. “Se presentará un amicus curiae para respaldar la posición argentina. Una decisión de la Corte Suprema contra los intereses de Argentina puede crear un precedente que haría que las futuras reestructuraciones de deuda soberana sean mucho más dificultosas y costosas”, había dicho el ministro de Finanzas de México, Luis Videgaray.

El apoyo de Brasil y México va más allá de lo simbólico por la importancia de ambos en los mercados financieros. Brasil es integrante del poderoso bloque de economías emergentes conocido como BRIC (100Brasil, Rusia, India y China), mientras que México forma parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (100OCDE), grupo que integra a las economías más desarrolladas del planeta, y junto con Estados Unidos y Canadá comprende uno de los bloques comerciales más importantes del mundo (100el Tratado Norteamericano de Libre Comercio, NAFTA, por su sigla en inglés).

La Argentina hizo dos canjes exitosos de deuda en 2005 y 2010, cuando el 93% de los tenedores de bonos en default aceptaron quitas importantes a cambio de la reestructuración. Sólo un 7% no entró, los llamados fondos buitres, quienes reclaman en Nueva York que el gobierno argentino violó el principio de trato “pari passu” (100igualdad de condiciones) para todos los acreedores. Osea, dicen que ellos, el 7% que no estuvo de acuerdo con el canje, fueron tratados desigualmente al no tomar en cuenta su negativa. Esto es ridículo porque el propio Estados Unidos tiene leyes de bancarrota (100para privados) que dicen que cuando la mayoría de los acreedores acepta un canje, el resto, por muy disconforme que esté, no tiene otra opción más que aceptarlas.

David Chagoya

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