14 de noviembre de 2011
Instituto Gestar

Claves de un modelo exitoso: estabilidad macroeconómica y decisiones políticas

A nivel macroeconómico estas características se evidencian en los constantes desequilibrios del sector externo a través de insostenibles déficits de cuenta corriente y en las cuentas públicas a través de recurrentes déficits fiscales. Estos desequilibrios han tenido como consecuencia bruscos cambios de los precios relativos (100salario real, tipo de cambio real y tasas de interés) aumentando la incertidumbre general e impidiendo el normal funcionamiento de la economía.

Para ilustrar esto basta con mencionar que el Sector Público Argentino (100que incluye Nación, Provincias y Municipios) mostró entre los años 1961 y 2002 cuarenta y un años de déficit financiero consecutivos, observándose en varias oportunidades picos de más de 7% de déficit en términos del PBI. Para el mismo período la Cuenta Corriente fue deficitaria 31 de los 41 años, la mayor parte de los años positivos se explican por shocks transitorios de términos de intercambio (1001973-74 / 1976-1978) o debido a crisis de consumo (1001990 y 2002).

Una de las consecuencias de estos desequilibrios se refleja a través del incremento de la deuda pública total. La deuda que representaba el 8,4% del PBI en 1961 pasó a representar el 138,8% del producto en el año 2002. Este incremento, como es evidente, no se utilizó para financiar el desarrollo de nuestro país sino para “pagar” las crisis que se presentaban periódicamente en nuestra economía.

La otra consecuencia evidente fueron las políticas de ajuste (100reducción de salarios, jubilaciones y privatizaciones) implementadas a través de los llamados planes de estabilización. La dinámica de los acontecimientos durante la instrumentación de estos planes seguía en mayor o menor medida el mismo sendero; se establecía un plan de estabilización, acordado con organismos multilaterales de crédito, que paliaba por algún tiempo pero que no corregía las inconsistencias de fondo; luego se comenzaban a acumular desequilibrios (100atraso cambiario, déficit fiscal y de cuenta corriente eran los más comunes) que llevaban a cambios en los planes, lo cual hacía perder credibilidad a los mismos. A partir de aquí los planes sobrevivían en la medida que se disponía de apoyo político o crédito internacional. Al desaparecer éstos, la consecuencia siempre era la misma: crisis económica. El abandono de estos planes se daba entonces de manera abrupta, produciendo bruscas variaciones del tipo de cambio real, salario real y tasas de interés, generando una gran transferencia de ingresos, el empobrecimiento general de la población y el resquebrajamiento de la estructura productiva.

En conclusión, hasta el año 2002 se dio un círculo vicioso en el que las crisis fiscales y la existencia de la restricción externa actuaron como factores desequilibrantes de toda la economía, impidiendo mejoras en el bienestar general de la población.

Argentina a partir del 2003

¿Qué cambió para que la economía Argentina a partir del año 2003 tuviera el período de mayor crecimiento de su historia?

En el 2003 el nuevo Gobierno Nacional liderado por Néstor Kirchner tomó una serie de medidas de política económica, que teniendo en cuenta los errores del pasado, apuntaron a eliminar los desequilibrios históricos que presentaba nuestra economía y que se han detallado en el punto anterior.

La primera de estas medidas fue, el establecimiento de un tipo de cambio real competitivo, mediante un esquema de flotación administrada. Esto permitió iniciar un proceso de acumulación productiva y evitó una brusca apreciación de la moneda, lo cual, posibilitó aprovechar condiciones externas favorables y transformar, a través de mayores exportaciones, un superávit de cuenta corriente originado por una crisis de consumo (100año 2002) en un superávit de cuenta corriente genuino.

La existencia de superávit de cuenta corriente permitió acumular reservas. La acumulación de reservas actúa como un estabilizador contra shocks externos evitando de esta manera la histórica volatilidad del tipo de cambio real y de los salarios reales que han sido tan nocivas para la economía Argentina en el pasado.

La existencia de reservas excedentes y una fuerte convicción para negociar del Gobierno de Néstor Kirchner permitieron implementar la segunda medida de política económica a resaltar: el desendeudamiento.

Hay dos hitos de esta política. El primero ha sido la renegociación de la deuda pública más exitosa de toda la historia argentina, aliviando de esta manera el pago de intereses y permitiendo que la deuda deje de ser una fuente de inestabilidad para nuestra economía. El otro hito de esta política ha sido el pago total del monto adeudado al FMI con lo que se terminó con casi 50 años de imposiciones desde que se firmara el primer plan de estabilización en 1958. Menos deuda tiene como consecuencia mayor independencia económica y por lo tanto mayor soberanía política.

La tercera gran medida, fue el incremento de la presión impositiva sobre los sectores de mayores ingresos que permitieron quebrar luego de cuatro décadas el déficit financiero del Sector Público Argentino. Al eliminarse el déficit la necesidad de financiamiento del Estado dejó de ser una fuente de desequilibrio para la economía y se constituyó en cambio como un pilar del crecimiento, mejorando las expectativas de los agentes económicos, y abaratando el crédito para la producción y el consumo.

La cuarta y más importante medida, que fue posibilitada por la implementación de las anteriores, es la política de ingresos puesta en marcha por el Gobierno de Néstor Kirchner y luego profundizada por el de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Estas políticas se fueron articulando de una manera progresiva y sustentable a través de un incremento sostenido del gasto público poniendo énfasis en la calidad del mismo, sin caer en déficit fiscal. Entre las mismas se destacan: el incremento de las jubilaciones mínimas, el aumento del salario mínimo, la moratoria que permitió la jubilación de más de 2,4 millones de personas (100que elevó el rango de cobertura del sistema previsional al 90%), la introducción de la Asignación Universal por Hijo que cubre a 3,68 millones de niños y la introducción de subsidios (100al transporte, a la energía y a los alimentos básicos) para toda la población.

Año 2009: el modelo puesto a prueba

En octubre de 2008 explotó en el mundo la crisis financiera más importante desde la crisis de los años 30’. En Argentina, ésta impactó a través de la caída de los precios de exportación que entre julio y diciembre de dicho año cayeron un 46,6%. Por otro lado, debido al pánico bancario, se dio a lo largo del mundo un fuerte aumento de la demanda de liquidez, con la consecuente dolarización de portafolios. En nuestro país, esto implicó por primera vez desde el año 2002 salida de capitales y pérdida de reservas de magnitud. A estos fenómenos se sumó la caída de las cantidades exportadas tanto por razones externas (100disminución de la demanda agregada mundial), como internas (100la sequía provocó que la cosecha de cereales y oleaginosas de la campaña 2008-2009 fuese un 37% inferior a la anterior). Como consecuencia de esto Argentina corría el riesgo de que se estancaran las mejoras en términos de desempeño económico y bienestar social alcanzadas los años anteriores.

En los cambios estructurales llevados a cabo por el Gobierno Nacional descriptos en el punto anterior, se encontraron las herramientas para hacer frente a los desafíos impuestos por la crisis externa. La existencia de una flotación administrada del tipo del cambio y el alto nivel de reservas permitieron llevar a cabo una depreciación gradual de la moneda impidiendo que el shock externo impactara de lleno en la economía real (100como sucedía a menudo con el tipo de cambio fijo). La existencia de superávit fiscal y la consecuente disminución del peso de la deuda durante los años anteriores posibilitó, por primera vez en nuestro país evitar el ajuste recesivo y llevar a cabo una política anticíclica sustentable, basada en la expansión del gasto público de calidad con énfasis en la inversión pública aminorando de esta manera los efectos de la crisis financiera externa sobre el empleo y la producción.

Debido a la existencia de una sólida política de ingresos, profundizada durante la crisis por la creación del Sistema Integrado Previsional Argentino, a la cual se sumaron políticas de empleo específicas (100como el programa de Recuperación Productiva y el plan de Ingreso social con trabajo) y medidas para proteger a la producción nacional de la competencia desleal (100mediante licencias no automáticas para la importación) se logró durante el año 2009, por un lado apuntalar el consumo agregado, amortiguando la caída de la inversión y las exportaciones, y por el otro evitar una baja significativa del empleo. Como resultado de estas políticas durante el 2009 se evitó la contracción del producto.

La prueba de fuego a la que se enfrentó la política económica impulsada desde el año 2003 fue superada. El crecimiento del producto del 9,2% para el año 2010 y la caída del desempleo a los niveles precrisis (1007,3% en el cuarto trimestre de 2008 y 2010 ) son la prueba más contundente de ello.

A modo de corolario vale recalcar tres cuestiones. Primero, el contraste existente entre el país en la segunda mitad del siglo veinte, marcado por los desequilibrios y las crisis recurrentes, y el posterior al año 2003, caracterizado por la estabilidad y el buen desempeño de las variables económicas. Segundo, la influencia que han tenido en este cambio la reversión de los desequilibrios históricos que sufría nuestro país. Y por último, la importancia de las decisiones de política económica llevadas a cabo por los Gobiernos de Néstor Kirchner y de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para que los beneficios del crecimiento económico lleguen a todos los argentinos.

Juan Carlos Pezoa

Secretario de Hacienda de la Nación

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