15 de agosto de 2012
Instituto Gestar

¿Crisis financiera o crisis de liderazgo político?

Stiglitz, uno de los economistas heterodoxos más reconocidos del mundo, se reunió el lunes con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el marco de una disertación sobre políticas para superar la crisis de endeudamiento soberano. Allí, además de elogiar su gestión, señaló que la austeridad es equívoca porque “genera un problema de falta de demanda agregada. Si el gobierno recorta gastos, baja la demanda y sube el desempleo. Como baja la producción, bajan los ingresos (100…) No existe economía que se haya recuperado con austeridad”.

Asimismo, luego de afirmar categóricamente que los mercados no funcionan y que las recetas dictadas por el Consenso de Washington invariablemente derivan en graves crisis económicas financieras “con consecuencias brutales para las sociedades”, Stiglitz advirtió que los bancos “aterrorizan” a los gobernantes afirmando que “sin rescates se acabaría el capitalismo”. Siguiendo esta idea, precisó que a partir de la reestructuración de la deuda de nuestro país, “la economía tiene posibilidades de seguir adelante (100…) y Argentina ha tenido un alto crecimiento durante muchos años, lo cual demuestra que el análisis es correcto».

«La Argentina enfrentó dos problemas difíciles: la reestructuración de la deuda y el ajuste del tipo de cambio, y creo que es un logro que lo hayan manejado de la forma en que lo hicieron, fue un éxito total (100…) Cuando nos dicen que la inflación es el impuesto más cruel, sospechemos, ya que sólo cuando es muy alta puede afectar el crecimiento de un país”, destacó.

Por su parte, la Presidenta consideró que más que ideas económicas y un marco teórico-económico, el principal problema del mundo es la ausencia de liderazgo político “para tomar el toro por las astas y ver dónde está el verdadero problema y enfrentar los intereses que hay que enfrentar y tomar las decisiones que hay que tomar” para hacer contrapeso a un capitalismo distorsionado de los banqueros que olvidándose de la producción se ha centrado en la especulación.

Por eso, explicó, su gobierno apuntó fuertemente a la reindustrialización del país, con sustitución de importaciones, a la generación de millones de puestos de trabajo y el aumento de la demanda agregada mediante firmas de más de 2.500 convenios colectivos de trabajo, lo cual se ha traducido en que el país tenga el mejor salario de los trabajadores de toda Latinoamérica.

Las calificadoras de riesgo también estuvieron en el centro de las críticas de la Presidenta puesto que, a la luz de la capacidad de pago que ha demostrado la Argentina y en vista de su balanza comercial positiva, “solamente desde la locura o del mero interés especulativo” se puede ocurrir calificar la deuda del país como más riesgosa que la deuda española.

Pero el mundo está al revés y el problema en realidad no es saber cosas, sino saber cosas que no son verdad. Es un absurdo pretender que los problemas se pueden resolver con políticas de hambre y miseria; es ridículo que el mundo no mire a la Argentina para aprender del éxito logrado porque la codicia de los financistas y financieros no tienen límite.

David Chagoya

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