29 de junio de 2020
Instituto Gestar

Domingo Mercante: “el corazón de Perón”

El peronismo fue el movimiento político que en el siglo
XX promovió la expansión de derechos sociales y la participación activa de los
sectores populares, los cuales, hasta la llegada de Perón al poder, habían sido
marginados por las diversas dirigencias políticas. Este devenir histórico que
se explicitó un 17 de octubre de 1945 tiene a Perón y a Evita como nuestros
principales referentes. Sin embargo, desde GESTAR creemos que también debemos
destacar a una persona que entendió desde el minuto cero esta lógica política: nos
referimos a Domingo Mercante, primer gobernador peronista de la provincia de
Buenos Aires y uno de los hombres más destacados de la historia del justicialismo.


Mercante fue hijo de un obrero ferroviario y teniente
general del Ejército Argentino de profesión; a partir de los contactos que
poseía en ese gremio, el cual era uno de los más poderosos en esa época, ayudó
a Perón a enhebrar vínculos con el sindicalismo que luego se terminaría
transformando en la base fundamental de la consolidación de su proyecto
político en pos de promover la dignidad de los trabajadores.


Su primer
encuentro fue en 1924, cuando ambos participaron como profesores en un curso de
actualización en la escuela de suboficiales; pasaron los años y en 1942 sus
caminos volvieron a encontrarse, esta vez, en la Dirección General de la Inspección
de Tropas de Montaña. Perón se fue convirtiendo, dentro de la estructura
militar, en un actor cada vez más importante y Mercante se iba transformando en
uno de sus principales colaboradores y hombres de extrema confianza; el vínculo
político y personal entre ambos estaba tan consolidado que Mercante fue uno de
los testigos del casamiento entre Perón y Evita. Ambas parejas tuvieron una
relación amistosa, a tal punto que pasaban juntos los fines de semana en la
quinta de San Vicente que había sido de Mercante y que diversas fuentes
sostienen que éste le vendió a Perón.

























 Gobernó la provincia desde 1946 hasta 1952, y entre sus
principales logros se destaca su famoso
Plan
Trienal
: durante los primeros tres años inauguro más de 1600 escuelas; organizó
el sistema preescolar; creó jardines y escuelas de formación para las futuras
maestras jardineras; pavimento literalmente miles de calles, entre ellas se
destaca la avenida Pavón desde Avellaneda hasta la ruta provincial 210.
Siguiendo esta línea cabe destacar la construcción de 59 aeródromos y la puesta
en funcionamiento de dos escuelas de policía. Promovió fuertemente el turismo
social a Mar del Plata, a partir del recordado slogan “usted se paga el pasaje
y el gobierno el hospedaje”; y de la realización del primer Festival Cinematográfico
en 1948; además inauguró el complejo turístico Chapadmalal. 


Asimismo, es importante destacar las dificultades
políticas institucionales que debió superar: nos referimos concretamente al
hecho de no contar con mayoría parlamentaria en la legislatura provincial; no
obstante, las propuestas de gobierno eran rápidamente aprobadas a partir del
dialogo fluido con la UCR que representaba a la principal fuerza opositora. Es decir,
la capacidad negociación de Mercante le permitió superar esta dificultad de
origen y catalogarlo como un verdadero líder capaz de promover el bienestar
general de la población bonaerense. Por esta capacidad innata de articular
voluntades, Perón confió en él para presidir la Asamblea Constituyente de 1948,
la cual daría nacimiento a una nueva Constitución Nacional de 1949. 


En el mismo sentido debe interpretarse la convocatoria a
formar parte del gabinete a dirigentes del grupo Fuerza de Orientación Radical
de la República Argentina (100FORJA) en pos de lograr consensos que le permitan
desarrollar su agenda de gobierno. Fue reelecto en el año 50 venciendo por
amplio margen a Ricardo Balbín (100UCR), y a partir de ese momento comenzó el
proceso de alejamiento del peronismo siendo reemplazado por el Mayor Carlos
Vicente Aloé. Las razones exactas de su marginación política, una vez
finalizado su primer mandato, no son concluyentes: algunas versiones indican que
en sus últimos años a cargo del ejecutivo provincial empezó a tener una mala
relación con Evita; otros que Perón empezó a verle como un dirigente capaz de
disputarle la hegemonía; algunos analistas creen que el conflicto con el General
se debe a la no intervención de Mercante para impedir una huelga del gremio
ferroviario. Finalmente, tras el golpe de estado que derrocó a Perón en 1955,
Mercante partió al exilio en Uruguay, nunca claudicando ni entregando sus
convicciones a cambio de hablar mal del movimiento político al cual sentía
pertenencia. 


En suma, y al margen de las distintas versiones, creemos
que es necesario recuperar y reivindicar la figura de Mercante, la cual adquiere
un relieve especial, sobre todo en estos tiempos, a partir de una gestión notable
en la provincia que tuvo como eje central la promoción del dialogo con el
conjunto de los actores políticos del territorio y la lealtad inquebrantable al
líder del movimiento justicialista. Los desafíos y problemas del siglo XXI,
requieren precisamente de estas cualidades: dialogo, consenso, lealtad y sobre
todo la dignidad de no creerse más de lo que uno es ni menos de lo que se debe
ser. Mercante lo hizo al dedicar su sabiduría y talento al servicio del fin mas
alto: la justicia social. No por nada Evita lo llamaba “El Corazón de Perón”, afecto
que, a pesar del distanciamiento, tuvo su capítulo final cuando Domingo
Mercante acudió al Congreso a despedir a su viejo amigo en julio de 1974.

 

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