5 de marzo de 2018
Instituto Gestar

Dos discursos, dos modelos

Todo discurso de apertura del período de sesiones ordinarias del Poder Legislativo es emblemático: allí, no solo el Presidente inaugura el año ante ambas Cámaras del Congreso de la Nación sino que también hace un balance de Gobierno y presenta las principales iniciativas en el corto, mediano y largo plazo del Poder Ejecutivo Nacional.

El último jueves 1 de marzo, Mauricio Macri inauguró el 136º período de sesiones con un discurso de aproximadamente 40 minutos. Por momentos, hacía mención a una realidad que aún no ha alcanzado muchos argentinos. Con falacias tales como que el salario le ganó a la inflación durante el bienio 2016-2017 (100cuando en 2016 cayeron según estiman consultores privados un 6% y aumentaron según el INDEC un magro %2,2 en 2017), o la existencia de un crecimiento en todos los sectores de la economía (100cuando por ejemplo el crecimiento de la industria fue de un 1,8% en 2017, no pudiendo compensar la caída del 4,6% de 2016 informada por el mismo organismo), el Presidente alternó supuestas buenas intenciones con palabras de aliento y motivación.

Se vanaglorió también del descenso de la inflación (100ignorando el aumento que se evidenció entre 2015 y 2016 a casi el 40%), y celebró el “alto estándar ético”, en medio de escándalos como la acusación por Coimas al jefe de la AFI Gustavo Arribas o las cuentas off-shore de funcionarios como Luis Caputo.

Otra batería de disociaciones con la realidad fue cuando llegó el momento de hablar de educación: manifestó “trabajar por la igualdad educativa, para que los más vulnerables puedan acceder a una educación de calidad” en medio del cierre de escuelas en la provincia de Buenos Aires, y llamó a “no hacer política con la educación de nuestros hijos, ni acordarnos de la educación solo en el momento de las paritarias” cuando tanto la administración de María Eugenia Vidal como la de Horacio Rodríguez Larreta demoraron varios meses el llamado a la discusión salarial, generando que se debatan a pocas semanas del inicio de clases propuestas que a todas luces (10015%) se ubican por debajo de la inflación proyectada por distintos consultores privados.

Observando la pobreza argumental del discurso de Mauricio Macri, cabe preguntarnos si todos los discursos de apertura de sesiones ordinarias son una batería de promesas y números que muchas veces distan de la cotidianeidad. Afortunadamente, a lo largo de nuestra historia ha habido exposiciones con mejor contenido y mayor visión de país, abarcando todos los aspectos concernientes a la vida de la Nación.

Para el Movimiento Nacional Justicialista, un discurso de apertura de sesiones emblemático es sin dudas el que tuvo lugar el 1º de mayo de 1974, en ocasión del inicio del 99º período legislativo. Durante el mismo, Juan Domingo Perón presenta las bases de lo que será el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, convocando a todos los sectores de la sociedad a darle forma mediante una construcción colectiva sincera y con visión de largo plazo en busca de coincidencias para la Unidad Nacional. Aspectos como la ciencia y la tecnología, la industria, la defensa, el trabajo y la educación eran abordados de manera integral en pos de confluir en un verdadero plan de desarrollo soberano. El Modelo proponía una serie de ejes en torno al concepto de Liberación:

– Una Liberación en términos políticos, para conservar la esencia de las decisiones soberanas y no solo los atributos formales del poder.

– Una Liberación en lo económico que hablaba de producir no solo en base a las necesidades de la Nación sino también de Latinoamérica y del resto del mundo.

– Una Liberación en lo socio-cultural, en un marco mundial en el que Perón observa una dirección hacia una fase continentalista y universalista en dicho sentido, por lo que llama a generar un importante nacionalismo cultural para no perder la identidad nacional en este trayecto.

En ese sentido, en el plano geopolítico Perón hace un diagnóstico claro: “Las masas del Tercer Mundo se han puesto de pie y las naciones y pueblos hasta ahora postergados pasan a un primer plano. La hora de los localismos cede el lugar a la necesidad de continentalizarnos y de marchar hacia la unidad planetaria” (100*1). A su vez, llama a evitar todo tipo de violencia interna para “alcanzar en paz el desarrollo propio y la integración latinoamericana, únicas metas para que el año 2000 nos encuentre sometidos a cualquier imperialismo” (100*2).

En otra muestra de visión a largo plazo, Perón vislumbra una disputa por la preservación ecológica y los recursos naturales, sobre lo cual el General destaca que especialmente los países del Tercer Mundo albergan grandes cantidades de materias primas agotables cuyo rol en cuanto a soberanía se refiere es fundamental.

En cuanto a la Ciencia y la Tecnología, con una admirable visión a futuro, Perón entiende que es allí donde reside buena parte de la lucha por la liberación nacional. El conocimiento era y es una condición indispensable para el desarrollo de la Nación.

Si bien debido a su muerte no se pudo concretar, el General destaca en su mensaje la necesidad de recoger opiniones de todos los sectores de sociedad para nutrir las ya elaboradas directrices del Modelo Nacional. Finalmente, para llevar a cabo tamaña tarea, se propone la creación de un Consejo para el Proyecto Nacional, integrado por cada sector o grupo social abarcado en dicha planificación, que se complementaría con el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional que Perón había presentado a la sociedad argentina el 21 de diciembre de 1973.

Como hemos visto, cada discurso de apertura de período legislativo permite vislumbrar ideas, proyectos y perspectivas que cada dirigente que llegó al Sillón de Rivadavia posee acerca de nuestro país. Por eso, desde GESTAR, creemos que contrastar quizá uno de los discursos más emblemáticos que dio nuestro conductor con modelos de país tan distintos como el actual sirve para formarnos como militantes en términos de diferenciar la matriz neoliberal que modela la gestión actual con las tres banderas históricas del Justicialismo: Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social.

*1 – Perón, Juan Domingo, “La Comunidad Organizada – Proyecto Nacional”. CS Ediciones, 2005, p.12.

*2 – Perón, Juan Domingo, “La Comunidad Organizada – Proyecto Nacional”. CS Ediciones, 2005, p.13.

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