18 de agosto de 2017
Instituto Gestar

El baúl de los recuerdos peronistas

Roberto Galán con Perón ya en el exilio.

Iniciamos una nueva sección con el objetivo de reconstruir la rica historia del peronismo a través de hechos poco conocidos o perdidos en la nebulosa del tiempo.

A semejanza de esos viejos baúles de nuestros abuelos que contenían la más variada e inimaginable cantidad de cosas que uno puede tener, el peronismo está repleto de anécdotas que explican el por qué de su persistencia a pesar de las décadas transcurridas desde su nacimiento en un lejano mes de octubre de 1945.

Sobre la historia, el ideario político y los protagonistas del peronismo se han escrito infinidad de páginas y se han vertido todas las palabras que se puedan imaginar y aún así sigue siendo inabarcable, tal vez porque no se trata de narrar acontecimientos de una facción o de un partido sino de retratar la vida política, social, económica y cultural protagonizada por el pueblo.

Nuestras fuentes serán innumerables, escritas y orales, gráficas, radiales, televisivas, cinematográficas, relatos de actores directos de los hechos. Un sinfín de archivos de todo tipo servirán para reconstruir esta larga marcha de los sectores populares por alcanzar una Nación justa, libre y soberana que, aunque a algunos les parezcan principios vetustos, siguen siendo una guía para buena parte del pueblo argentino.

Los relatos no tendrán un orden cronológico y serán expresión tanto de conductas heroicas, solidarias e idealistas como de aquéllas en que quedarán expuestas las miserias, los sectarismos y los errores pues el peronista no hace beneficio de inventario, sino que se hace cargo del debe y del haber.

En definitiva, veremos cómo el peronismo fue construyéndose ladrillo a ladrillo. Desfilarán por estas páginas personajes, hechos, procesos políticos; nos adentraremos en las épocas felices y en las etapas de persecución y lucha. No nos anima la nostalgia sino el conocimiento de nuestra historia para que la construcción política presente y futura vuelva a tener una base firme y sólida pues como dice el refrán “para saber a dónde voy hay que saber de dónde vengo”.

 

¿Por qué soy peronista? Primera parte

Para ser peronista es necesario que se sienta profundamente.

Juan Domingo Perón

La Argentina era antes del peronismo un país cruzado por fuertes desigualdades e injusticias. La estratificación social de aquella época se expresaba en la dicotomía entre oligarquía y pueblo (100o sea, todos los demás) y provocaba una constante tensión que se canalizaba inorgánicamente en las luchas de la clase obrera, conducida por dirigentes anarquistas, socialistas o comunistas.

La pobreza se extendía por todo el país, y el pueblo desesperanzado esperaba el surgimiento de una nueva época aunque sin grandes expectativas. Raúl Scalabrini Ortiz logró captar magistralmente la situación y la retrató en su obra El hombre que está solo y espera escrita en 1931. Doce años después el hombre común percibió la llegada de otro hombre, pero en este caso dotado de características extraordinarias. Primero sintió asombro, luego confianza y finalmente un fuerte sentimiento de pertenencia. Había comenzado el tiempo del peronismo.

Testimonio de Roberto Galán

Locutor radial, cantor y conductor televisivo, Galán tuvo una vasta carrera artística iniciada en 1934. Creador de programas en la televisión como Yo me quiero casar… ¿y usted? y Si lo sabe cante que tuvieron audiencias inigualables a la fecha. Conoció a Perón en 1943 pero recién se convirtió en un peronista convencido cuando intimó con Perón en el exilio venezolano.

Fragmento del programa “Si lo sabe, cante” de 1969 conducido por el popular Roberto Galán.

Perón enamoraba a las mujeres, a los hombres, a los chicos, a todo el mundo. Perón llegó con esa llama e iluminó la mente de todos los obreros maltratados, mal pagos, que no eran tenidos en cuenta. Venía con la idea de hacer un gran movimiento de masas que diera respuesta a esa gente tan marginada. Entonces crea la Secretaría de Trabajo y Previsión, bajo el gobierno de Pedro Ramírez. Perón fue el primero que arrancó con la idea del sindicalismo. Cuando vimos cómo venía la mano, pensamos: “Este es el hombre”. Fuimos a verlo, lo conseguimos por intermedio de un abogado influyente. Fuimos una delegación de locutores con Juan Carlos Thorry, un muchacho Del Olmo, Ferreyra, Jorge del Río y el Dr. Jorge Paz. Todos locutores. Queríamos pedirle apoyo porque habíamos pensado en formar una asociación y originar un movimiento en relación con el trabajo, ya que teníamos cierta imagen de frivolidad entre la gente.

A Perón lo vimos el día que se hacía cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión, era el momento de la inauguración. Ahí se mandó el primer discurso y nos enloqueció a todos: a los funcionarios, a las viejas de guardapolvo blanco, ¡las mató! Recuerdo que esta vestido de militar, con una chaqueta blanca y un pantalón caqui que le quedaban espléndidos. Ese día hacía mucho calor y traspiraba muchísimo. Finalmente nos recibió. Recuerdo que me convidó con cigarrillos –yo también fumaba Particulares livianos- y nos dijo: Bueno, cualquier cosa que los muchachos necesiten para su sindicato, cualquier ayuda o consejo, téngales en cuenta. Salimos enloquecidos, como si hubiéramos estado delante de un jugador de fútbol famoso. Y el hombre empezó y siguió, siguió, imparable.

Al poco  tiempo fue el terremoto de San Juan y entonces resolvimos organizar un recital. Fuimos a verlo a Tito Lectoure –dueño por aquél entonces del Luna Park- . Le dimos intervención al Sindicato de Artistas de Variedades y Músicos e hicimos un festival que comenzó a las catorce horas. De un días y terminó a las catorce del día siguiente. ¡Llenísimo de gente! En el Luna Park entraban más o menos veinte mil personas y estuvo repleto las veinticuatro horas. Pusimos como condición que cada artista sólo podía hacer un número. Aunque las entradas eran baratas, se juntó mucho dinero porque vinieron miles y miles de personas. Nosotros habíamos invitado el presidente Ramírez y también habíamos llevado invitaciones al despacho de Perón. Entrada la noche, llega el presidente con el ministro de Educación y varios militares más. Nosotros habíamos armado una fila con sillones de mimbre –más cómodos que las butacas- en primera fila para las personalidades. A eso de las diez entra Perón con el coronel Perrota y un par de coroneles más. Todos estábamos a la expectativa de su llegada, cuando escuchamos la voz del locutora: Estaaa entraaando en este momeeento, al Luuuna Park, el Secretariooo de Trabajooo y Previsión, el coroneeel Juaaan Domingooo Perooon. ¡Todo el Luna Park reventó al grito de Peeerooon, Peeerooon! ¡Fue impresionante! Y eso que eran sus comienzos. Pero lo cierto es que  todos ya estábamos impactados por este hombre.

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