21 de diciembre de 2011
Instituto Gestar

El Estatuto del Peón Rural: Una Parábola del Peronismo

Porque la reglamentación de los derechos y obligaciones del trabajo agrario cruzan como pocos la historia reciente de nuestro país y formaron parte desde un inicio de aquellas reivindicaciones de los trabajadores convertidas en realidad efectiva por parte del peronismo.

Desde mediados del siglo XIX en el campo argentino fue donde se vivió la desigualdad social y económica del modelo liberal al extremo: de un lado los ricos latifundistas actores centrales de la oligarquía agropecuaria y pro exportadora, del otro trabajadores viviendo en la extrema miseria, explotados casi al nivel de la esclavitud.

Unas de las medidas revolucionarias de Juan Domingo Perón siendo Secretario de Trabajo y Previsión en el año 1944 fue promover la aprobación del Estatuto del Peón de Campo que por primera vez garantiza derechos básicos como horario de trabajo y descansos, condiciones del trabajo, higiene laboral, asistencia médica y farmacéutica, vacaciones pagas e indemnizaciones por despido. Además, al establecer el instituto del Convenio Colectivo de Trabajo, propicia la creación de organizaciones sindicales las cuales hasta ese momento eran pequeñas y muy débiles. De ese modo, se crea en 1947 la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, antecedente directo de la actual UATRE (100Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores).

El Estatuto del Peón de Campo es resistido por todos las patronales agropecuarias y tal resistencia es parte del proceso que finaliza en la caída de Juan Domingo Perón en el año 1945. Pero luego del triunfo electoral, el Estatuto del Peón de Campo es aprobadon (100y ampliado) ahora así a través del Congreso Nacional, mediante la ley 19.221, en 1947.

La dictadura militar, finalmente en el año 1980 deroga el Estatuto del Peón de Campo y crea un Régimen de Trabajo Agrario Ley 22.248, que es el vigente hasta hoy eliminando derechos centrales y discriminando nuevamente al trabajador rural del resto de los trabajadores ya amparados por la Ley de Contrato de Trabajo aprobada en septiembre de 1974, bajo otro gobierno peronista.

Una de las deudas de la democracia era, hasta hoy, reemplazar el Régimen de Trabajo Agrario creado por la Dictadura Militar. Hace más de un año el Poder Ejecutivo Nacional envió el proyecto de Ley al Congreso, pero el mismo pudo ser aprobado recién con la nueva conformación del Senado y de Diputados lograda luego del triunfo del 23 de octubre.

Este Nuevo Régimen de Trabajo Agrario establece, por ejemplo:

–          Jornada laboral de 8 horas.

–          Licencias parentales (10015 día) y por materindad (10090 días).

–          Descanso semanal a partir de las 13 horas del día sábado.

–          Horas extras.

–          Jardines maternales.

–          Se prohíbe el trabajo para menores de 16 años (100trabajo infantil).

–          Se eliminan los períodos de prueba.

–          Se reduce la edudad jubilatoria a 57 años.

–          Las remuneraciones se fijarán vía Consejo Nacional de Trabajo Agrario y nunca podrán ser inferiores al salario mínimo vital y móvil.

–          Prohíbe el pago en especias, establece fechas y lugares de pago.

 

Si bien la nueva ley no hace otra cosa que ampliar los derechos de los trabajadores rurales e igualarlos a los del resto de los trabajadores, haciendo supletoria la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo (100que rige para el resto del sector privado), la nueva ley tiene el rechazo de la UATRE. Un sindicato donde, claramente, lo que debería ser su razón de ser (100la protección y ampliación de los derechos de sus afiliados) ha pasado a segundo plano, y la prioridad se convirtió en proteger intereses económicos de la dirigencia.

Más de un millón de trabajadores rurales hoy tienen más derechos. Están más protegidos. La historia del trabajador rural es una parábola de la historia del peronismo. Como en muchos otros casos, los gobiernos de Nestor Kirchner y de Cristina Fernandez de Kirchner están avanzando sobre una agenda moderna de brindar mayor igualdad y mayores oportunidades a los trabajadores y a todo el pueblo. Pero esa agenda moderna tiene bases sólidas: son las bases de la doctrina peronista no como una “ideología vacía” sino como un conjunto de realizaciones con el norte exclusivo de la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Roberto J. Arias

@RobertoJArias

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