3 de marzo de 2011
Instituto Gestar

El FMI y la Era del Hielo 2

¿Por qué? Strauss afirma que los gobiernos latinoamericanos deben cesar los estímulos macroeconómicos adoptados durante la crisis mundial y lanzar políticas de consolidación fiscal. En fin, mejorar el frente fiscal con reducciones del gasto público y, por lo tanto, enfriar la economía. “Una de las lecciones más importantes de la crisis financiera global es que las economías con finanzas públicas más sanas tuvieron más espacio para compensar el impacto de la crisis”, dijo el directivo.

Este fue también el eje central del discurso oficial del FMI cuando Grecia, España e Irlanda fueron forzadas a seguir drásticas reducciones de gasto. Sin embargo, tal cual lo señala el Premio Nobel de Economia Paul Krugman, hace sólo tres años ninguno de estos tres países parecía tener graves problemas fiscales. En 2007 España registraba superávit presupuestal, Irlanda tenía muy poca deuda pública y el déficit de Grecia ni siquiera era más alto, como porcentaje del PIB, que el de Estados Unidos a mediados de su década de bonanza de 1980.

Strauss también omite mencionar la ineficacia de los paquetes de austeridad para reafirmar la confianza de los inversionistas, evidenciada por el fiasco total del rendimiento de los bonos a 10 años en Grecia e Irlanda y por la modesta recuperación en España, donde el gobierno se mostró más renuente para aplicar las políticas de ajuste.

El director del FMI también cae en contradicciones porque, mientras que por un lado afirma que los países latinoamericanos demostraron la ventaja de establecer mecanismos amortiguadores para reducir vulnerabilidades en épocas de bonanza, destacando la importancia de las redes de protección social, por otro recomienda recortar el gasto público cuando “la economía mundial aún es vulnerable a ciertos riesgos y siempre es bueno estar preparado para posibles cambios en el contexto económico”.

Entonces, ¿qué debemos entender? ¿Gastamos ahora y seguimos protegidos en la senda de crecimiento o complacemos a Strauss y quedamos vulnerables? Alguien debe recordar al FMI que escatimar dinero en momentos como éstos no sólo es cruel, sino que pone en peligro el futuro de la nación. Y no ayuda mucho a reducir la carga futura de la deuda porque recortar el gasto amenaza la recuperación económica, y con ello la esperanza de recabar ingresos.

Ahora bien, otro punto no menos importante es la apelación de Strauss a favor de mayor flexibilidad en el tipo de cambio, defendiendo particularmente la apreciación de las monedas para “ayudar a moderar los flujos de capital”. Aquí su cinismo francamente es pasmoso. La petición de Strauss se origina a raíz de la queja de las economías desarrolladas en el sentido de que algunos países mantienen subvaluadas sus monedas, particularmente China, en detrimento de sus balanzas de pagos. Como consecuencia, uno de los grandes objetivos declarados del reciente encuentro cumbre del G-20 fue encontrar la forma de solucionar las grandes disparidades en sus cuentas corrientes.

Ahora bien, independientemente de la veracidad de esa afirmación, ¿por qué debemos renunciar voluntariamente a condiciones favorables en los términos de intercambio? Para ponerlo en términos llanos, ¿Porqué debemos sacrificarnos para enriquecer a los países más ricos?

En Argentina, por suerte, la Era del Hielo 2 está cada más lejos.

Roberto Arias
Economista
GESTAR

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