20 de abril de 2011
Instituto Gestar

El Futuro de la Mayor Economía del Planeta

 

Un día después de esa convocatoria del Ministro de Economía de la Argentina, EEUU tomó su propia medicina. La calificadora de riesgo Standard&Poor opinó sobre ese país que “Debido a que EEUU tiene, relativo a sus pares con calificación AAA, lo que consideramos un déficit fiscal muy grande y necesidades de endeudamiento creciente por parte del gobierno, y la senda para resolver esto no es clara aún, hemos revisado la perspectiva de largo plazo de estable a negativa”.

Notablemente, en el debate sobre que hacer con la deuda de la mayor economía del mundo está apareciendo nuevamente el caso de Argentina.

Dean Baker, reconocido doctor en economía y cofundador del Centro de Investigación Económica y Política, hizo un análisis reciente sobre las implicaciones de que Estados Unidos no pudiera ampliar el techo de endeudamiento para cubrir su colosal déficit presupuestario y, poniendo como ejemplo el caso de la Argentina, afirmó que “caer en impago no es el fin del mundo” ni “el peor resultado posible”.

El también profesor en la Universidad Bucknell aclaró que aunque el default indudablemente reduciría permanentemente la importancia de Estados Unidos en la industria financiera, la gente debía estar consciente del hecho de que los países a veces declaran moratorias para recuperarse y prosperar subsecuentemente. “La Argentina cayó en impago a finales de 2001. Su economía cayó marcadamente el primer trimestre de 2002 pero para el verano ya se había estabilizado y a finales del año ya estaba creciendo fuertemente. Para finales de 2003, ya había recuperado su nivel de producción perdido”, destacó.

Baker, autor del blog de comentarios económicos Beat The Press, explicó que lo más probable era que Estados Unidos se recuperara pronto de su eventual crisis financiera, a menos que “los legisladores estadounidenses sean menos competentes que los de Argentina”. No obstante, reconociendo tácitamente la capacidad de maniobra del gobierno nacional, dejó en claro que “no hay garantías” de que el rebote sea “tan rápido como lo hizo la Argentina”.

 

Fuente: IMF.

Citando a Jamie Dimon, CEO de la correduría J.P. Morgan, y Robert Rubin, ex ejecutivo de alto rango de Citigroup, Baker explicó la reticencia del núcleo ideológico dominante a la heterodoxia: “Para la gente cuya riqueza depende de la salud de las firmas financieras de Wall Street, el default de la deuda de Estados Unidos probablemente es el peor escenario concebible del mundo, aunque este grupo es la minoría de la población del país”, precisó. Además, aludiendo claramente a las sumamente criticadas recomendaciones anticíclicas del FMI, Baker concluyó demoledoramente: “Mucha gente podría considerar que el dolor de corto plazo que emana del impago es preferible que los costos de largo plazo que podrían venir de las políticas adoptadas para prevenirlo”.

Es importante mencionar que el artículo de Baker no es sino el más reciente de una serie de opiniones vertidas al respecto en los principales medios de comunicación. Por ejemplo, Christopher Whalen, reconocido consultor financiero y cofundador de Institutional Risk Analytics, escribió este mes un crudo artículo donde afirmó que el presidente de la Reserva Federal y el gobernador del Banco Central Europeo, entre otros, se han unido para exorcizar el espectro del impago, pero “irónicamente sirven como agentes cobradores… de la clase acreedora mundial … hundiendo en la miseria a cientos de millones de personas en las décadas venideras”.

El también editor del semanario The Institutional Risk Analyst precisó que “los estadounidenses necesitan aprender de los libros de historia y empezar el proceso real de declaración de impago a toda su deuda y obligaciones”, pero “los sirvientes políticos de los banqueros están haciendo su mejor esfuerzo para evitar descuentos a sus créditos”. Aún si el gobierno de Estados Unidos debe operar con dinero en efectivo, “el impago sería bueno para el debate político estadounidense … Así la gente sabría que lo alguna vez impensable es muy posible”, agregó.

Roberto Arias

Economista

Gestar

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