2 de junio de 2011
Instituto Gestar

El retorno de la ciencia

Lamentablemente, desde 1960 hasta la llegada de la democracia, en sintonía con la situación política de proscripción y persecuciones el movimiento científico argentino entró en un período oscuro, teniendo como símbolo la noche de los bastones largos y la fuga de cerebros. En los ’90, el modelo neoliberal llevado a cabo por Menem y Cavallo no tenía ningún interés en el desarrollo científico. Es famosa la frase del Ministro de Economía de aquel entonces: “Que los científicos vayan a lavar los platos”. Durante la crisis económica de 2001, los investigadores argentinos buscaban una salida laboral en el exterior, y el cuadro de situación para la ciencia argentina era dramático. Los principios de Houssay parecían olvidados.

Sin embargo, cuando el 25 de mayo de 2003 asumió Néstor Kirchner la presidencia, colocó a la ciencia como una de las principales políticas de Estado en el marco del proyecto nacional y popular. Así se realizaron una serie de logros notables, como por ejemplo:

– Se creó en 2007 el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (100MINCYT) y hoy el CONICET tiene récord en cantidad de becas para financiar la formación de doctores en diversas disciplinas de interés para la sociedad.

– En noviembre de 2008 la repatriación de científicos se convirtió por ley en una política de Estado (100Ley 26.421).

– El Programa RAÍCES hoy fortalece la vinculación de los investigadores locales con los investigadores nacionales que trabajan en el extranjero, al mismo tiempo que promueve su regreso (100www.raices.mincyt.gob.ar).

– Se logró la repatriación de alrededor de 800 científicos, y se realizaron 105 visitas de argentinos radicados en el exterior, para realizar estadías cortas y transferir conocimientos a la comunidad local.

– Está pronto a inaugurarse el Polo Científico Tecnológico en las ex-Bodegas Giol de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se emplazará la sede del MINCYT, del Conicet, y de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (100AGENCIA). Además funcionarán tres institutos de investigación binacionales, un auditorio y un museo de ciencias.

Y estos hechos comenzaron a dar frutos y reconocimientos a nivel nacional e internacional.

En el año 2008, una de las más prestigiosas revistas científicas, Nature, publicó un artículo dedicado al regreso de Argentina a la vida científica de la mano de la gestión de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, y del Ministro Lino Barañao (100http://www.nature.com/news/2008/081126/full/456441a.html). Se destacó a ese año como uno de los más brillantes para la ciencia argentina.

Está próximo a inaugurarse en 50 hectáreas de Villa Martelli el parque temático Tecnópolis. De acceso libre y gratuito, estará destinado a vincular a las nuevas generaciones en el lenguaje científico, divulgar logros académicos a lo largo de nuestros 200 años de historia, y a exhibir tecnología de punta.

Hace unos días, Alberto Kornblihtt, investigador del CONICET y especialista en biología molecular y celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA fue distinguido e incorporado a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. A lo largo de 148 años, solo seis argentinos forman parte de esa institución. Los miembros y asociados extranjeros de la Academia son elegidos en reconocimiento a sus logros distinguidos y continuos en investigación original. Hay que destacar que Kornblihtt es un apasionado defensor de la Universidad pública, estatal y gratuita, y firmó un amicus curiae en respaldo a los análisis de ADN en la causa de Felipe y Marcela Herrera de Noble.

Tal como lo hubiera soñado Houssay, hoy el Estado tiene un fuerte compromiso con el futuro y coloca a la ciencia como pilar del desarrollo nacional. A partir del período iniciado en 2003, los investigadores argentinos vuelven a creer en su país para desarrollar su trabajo y hacer una nación más grande.

Angel Elgier – Lic. en Psicología UBA

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