5 de agosto de 2011
Instituto Gestar

El Riesgo de la Recuperación Argentina para Wall Street

Así, Jude Webber escribió artículo en Financial Times con el título de “Argentina: Una Recuperación de Alto Riesgo” donde señaló que aún cuando “la Argentina muestra que un país puede dar la espalda al consenso internacional”, su milagro económico es “una recuperación de alto riesgo” y, luego de tildar de “petulantes” a las autoridades del país porque “presumen su sostenida tasa de crecimiento” (100¡¡!!), desestimó evaluaciones de gente de la talla de Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, quien a principios de mes había dicho en su blog del New York Times que “indudablemente, el ejemplo argentino sugiere que el default es una gran idea”.

Para el autor poco importa que la recuperación del país haya sido impresionante, que la economía se haya expandido 65% desde 2002, que el pronóstico de crecimiento para 2011 sea de 8.2 por ciento y que el desempleo sea bajo porque el gobierno “todavía no ha convencido al mundo que las medidas populistas que satisfacen al público y que desafían la ortodoxia económica aceptada sean una receta sustentable para dirigir un país”. Esto genera dos preguntas interesantes: ¿Realmente no basta con el alud de publicaciones de organismos como el propio FMI que reconocen explícitamente la salud macroeconómica del país? ¿El éxito del modelo del gobierno de la Nación pasa por su aceptación en los centros financieros internacionales?

Pese a que Mark Weisbrot, del Centro de Investigación de Economía y Política, un organismo de Washington, declara en el mismo artículo que “la Argentina no está sentada al borde del precipicio” como se pretende hacernos creer y aún cuando el mismo Webber reconoce que la razón deuda/PIB del país es de “un envidiable 35%”, el diario británico arremete con afirmaciones tan contradictorias como “todo esto socava la imagen de la Argentina justo cuando el gobierno piensa que la nación … puede ofrecer lecciones valiosas”, porque por alguna alquimia hay que desdibujar el hecho de que “la Argentina sigue teniendo el ingreso per cápita más alto de la región”, como también concede más adelante.

Sin embargo, Pablo Heidrich, reconocido investigador de comercio y desarrollo del canadiense Instituto North-South, envió una carta al rotativo expresando que era una lástima que se pasara por alto la experiencia argentina más relevante para la situación griega: “cómo enfrentar a los bancos extranjeros y demás acreedores para reducir exitosamente la deuda nacional en términos reales”.

Asimismo, luego de destacar los “múltiples subsidios que han ayudado a proteger a la población de los verdaderos efectos de la devaluación”, el investigador acotó que como prueba de que el éxito del modelo nacional no es fortuito, “la Argentina ha crecido más rápido que los países exportadores de materias primas más favorecidos de la región, como Chile, Brasil y Colombia”.

En resumidas cuentas, la ortodoxia sigue fallando y, en palabras de Mercedes Marcó del Pont, es tiempo de aprender de lo que pasó en muchos países en desarrollo, como Argentina, que hicieron cosas contrarias a la sabiduría convencional y que nos han resultado muy bien. El verdadero riesgo para Wall Street de la recuperación económica de Argentina es claramente otro: que países centrales con problemas similares a los de nuestro país en el año 2002 adopten también un camino alternativo en la aplicación de políticas económicas.

Roberto Arias

@RobertoJArias

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