9 de abril de 2018
Instituto Gestar

El salario, el enemigo público de Cambiemos

Que la “emisión descontrolada” de pesos del Banco Central de la República Argentina, que el “fomento indiscriminado” del consumo, que los sindicatos y sus “demandas excesivas”. Todos estos argumentos fueron utilizados hasta el hartazgo por el Gobierno Nacional para referirse al proceso inflacionario que “heredó” de las gestiones anteriores.

En teoría, todas ellas quedarían en el recuerdo gracias al -según el Gobierno- “exitoso” programa de metas de inflación presentado a mediados de enero de 2016 por el entonces Ministro de Economía y Finanzas Alfonso Prat Gay. El mismo, con la ayuda del Banco Central conducido por Federico Sturzenegger, comprendía una serie de objetivos inflacionarios para el primer mandato de Mauricio Macri: entre un 20 y 25% de inflación para 2016, una franja de entre 12 y 17% para 2017, un techo de 12% para 2018 y un dígito (1005%) para el último año del primer período de Gobierno de la Alianza Cambiemos. Los resultados hasta ahora, lamentablemente, son bien conocidos.

En 2016 la inflación fue del 40,9%, según la variación del índice de precios implícitos que utiliza el INDEC en sus Informes de avance del nivel de actividad (100nota 1) (100el IPC interanual 2016 no se publicó ya que el organismo comenzó a publicar a partir de mayo del mismo año). El IPC que elabora la Dirección General de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por su parte, marcó un 41% de inflación para el mismo año. Los salarios, en cambio, no tuvieron la misma suerte. La mayoría de las paritarias cerraron entre 30% y 35% interanual, con algunas excepciones como los Camioneros o  Aceiteros, que cerraron sus paritarias en un 37% y 38% respectivamente. El Índice de Salarios que elabora el INDEC (100nota 2), por otra parte, registró para el salario del sector registrado una evolución del 32,9% entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016. En promedio, haciendo una simple resta, o tomando organismos como el centro de estudios CIFRA de la CTA y/o consultoras privadas como Ecolatina, el salario real cayó aproximadamente un 6% (100nota 3). ¿Y la meta de inflación de entre el 20% y 25% prometida por Prat Gay? Como dice la ironía popular: “bien, gracias”.

En 2017 la economía experimentó un rebote que permitió a los salarios registrados superar por poco a la inflación pero, como veremos, fue insuficiente para recuperar el poder adquisitivo perdido en 2016. El mencionado índice de salarios del INDEC experimentó para 2017 una variación del 27,5% para el total de los salarios de la economía pero, si nos enfocamos en el sector registrado, el número cae al 26,5%. Cabe recordar que el sector informal de la economía relevado por el organismo suele registrar aumentos superiores al sector registrado que empujan hacia arriba el índice (100en el caso de 2017 el aumento salarial del sector informal fue del 31,5%). Por su parte, la inflación registrada por el INDEC para el año 2017 fue del 24,8%, lo que significó una recuperación 2,7% para el total de los salarios del la economía si tomamos en cuenta el índice de variación salarial. De esta manera, el aumento no llegó a compensar ni de cerca a la importante caída de poder adquisitivo que experimentaron los trabajadores en 2016.

El Gobierno frena la débil recuperación salarial

Quedó claro que durante los dos primeros años de gestión de la Alianza Cambiemos las metas de inflación fueron una fantasía: en 2016 la distancia entre la meta y la inflación fue de entre 15 y 20 puntos porcentuales, mientras que en 2017 de entre 7 y 12 puntos. La distancia entre los deseos y la realidad llevaron al Gobierno -con el Banco Central aceptando a regañadientes- a modificar la meta de inflación para 2018, subiéndola del 12% original al 15%, lo que generó una señal de desconfianza en los inversores y mercados financieros ante la poca credibilidad del programa inflacionario.

Hasta aquí no estamos describiendo nada más que la realidad del bolsillo de los trabajadores argentinos, que aún no pueden recuperar el poder adquisitivo perdido en estos dos años de Gobierno de Mauricio Macri. La novedad es el método que intenta utilizar el Gobierno para forzar la baja de la inflación: cerrar paritarias en torno a un ilusorio 15% sin cláusula gatillo ajustada por la variación del Índice de Precios al Consumidor que publica el INDEC. A cambio, propone una “cláusula de revisión”, que significa que las partes se volverían a sentar tras una cantidad de meses estipulada para analizar cómo se comportaron los precios en la economía (100quitando la mayor automaticidad de la denominada “cláusula gatillo”). El deseo del Gobierno, otra vez, se ve opacado por la realidad: la inflación medida por el INDEC para el mes de enero fue de 1,8% con respecto al mismo mes del año anterior, mientras que para febrero el IPC marcó un 2,4%. De esta forma, sólo en dos meses ya se acumula una inflación del 4,2%, lo que significa que para cumplir la meta la inflación debería ser del 1,08% durante los próximos 10 meses, algo que suena muy difícil de cumplir.

Otro argumento sostenido por el Gobierno es que la inflación está bajando de manera sostenida, como anunció Marcos Peña la Cámara de Diputados en su último informe de gestión brindado el pasado miércoles 14 de marzo. Si observamos el comportamiento de la inflación interanual medida por el INDEC en términos porcentuales, veremos que no es así:

Como se observa, no sólo no está bajando la inflación, sino que a partir de Julio de 2017 se observa una tendencia alcista que, con el dato de febrero del 2,4%, se sitúa en un 25,4% interanual.

De esta manera, se observa cómo el Gobierno intenta utilizar al salario como herramienta anti inflacionaria intentando forzar paritarias en torno al 15%, lo cual generará una nueva merma en el poder adquisitivo de los trabajadores e impactará, en conjunto con la grave sequía que se vive en algunas zonas del país, en el crecimiento de la economía para este año. Por caso, el consumo en centros de compra cayó un 10% en términos reales según el INDEC durante el año 2016. Para 2017, si tomamos por ejemplo los supermercados, las ventas a precios corrientes aumentaron según el organismo un 20,5%, lo cual quedó por debajo del 24,8% de inflación registrada para el año pasado (100por lo que cayó en términos reales). ¿Cómo es entonces que el Gobierno pretende reactivar la economía con inflación a la baja si presiona por paritarias por debajo de la inflación y su política de tasas de interés altas no consiguen controlar la suba de precios?

En el mientras tanto, se continúa observando una economía alicaída con sectores sumamente golpeados como la industria manufacturera (100con más de 60.000 puestos de trabajo destruidos desde la asunción de Mauricio Macri) y una corriente de inversión meramente especulativa que invierte en el mercado financiero más que en la economía real por la mencionada política del Banco Central. Desde el Justicialismo creemos que el trabajo es el gran ordenador social y el salario el gran dinamizador del mercado interno, por lo que es necesario que la administración actual modifique el rumbo si es que realmente se quiere impulsar la economía para revertir los magros resultados que viene obteniendo la Alianza Cambiemos. El bolsillo de los trabajadores, a contramano de la política oficial, no debe ser la variable de ajuste ni el chivo expiatorio para esconder fracasos en términos de política económica.

Notas

1- https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/pib_03_17.pdf

2- https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/salarios_26_06_17.pdf

3- https://www.cronista.com/economiapolitica/Segun-Ecolatina-el-salario-real-cayo-6-en-2016-20170129-0007.html

 

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