28 de febrero de 2014
Instituto Gestar

Es peor un bruto que un malo

"Les he dicho todo esto

pero pienso que pa´nada,

porque a la gente azonzada

no la curan con consejos:

cuando muere el zonzo viejo

queda la zonza preñada."

Arturo Jauretche, El Paso de los Libres, 1º Edición, 1934

La cita con la que comenzamos esta nota es del gran Arturo Jauretche, y es la que abre su “Manual de Zonceras Argentinas” escrito en 1968 pero con enorme vigencia aún en la actualidad.


La consideramos adecuada, porque a continuación daremos respuesta a un zonzo importado que ha escrito desde Ushuaia, que lleva por nombre Roger Cohen y ha escrito ayer nomás una nota de opinión publicada por el New York Times titulada “Cry for me, Argentina” (100llora por mí, Argentina). Además, para lamento nuestro, muchos zonzos y zonzas argentinos han comentado positivamente la nota publicada por varios portales digitales de nuestros principales diarios (100para ellos el gran Arturo dedicó varias zonceras, pero los representan de cuerpo entero las número 14, 15 y 44 de este pedagógico libro).

Cohen no es el único opinólogo que ha elegido Argentina como blanco, así como tampoco el New York Times es el único medio internacional que se ha hecho eco de esto. Hace algunos días la nota principal de la Revista The Economist – también centrada en resaltar “los malos ejemplos de Argentina” –  llegó a incluir como crítica hasta al asado (100¡ni eso se salva!), bajo esta delirante afirmación: "su cocina aún consiste en quemar la mejor carne del mundo".

 

Pero bueno, dejando para otro momento el análisis de los constantes ataques a nuestro país por parte de la prensa internacional, lo que nos tiene que llamar la atención es el foco particular que hace Roger Cohen sobre el peronismo. Denomina a nuestro movimiento como “quijotesco brebaje político”. Y dejando la ironía ya en segundo plano, esto es a lo que debemos prestarle atención.

 

Haciendo una interpretación de la Historia muy particular (100la palabra muy acá es realmente importante), sostiene que Argentina tenía todo para crecer hasta que aparecen en nuestra historia Perón y Evita, sobre quienes afirma construyeron el “´ethos´" de un poder delirante”. Quizás lo que molesta a personas como Cohen es que desde la aparición de Perón y la fuerza transformadora de Evita, los históricos desclasados de nuestro país (100llamados peyorativamente “cabecitas negras” por los sectores acomodados de nuestra sociedad a mediados del siglo pasado) fueron sujetos de derecho, tuvieron trabajo digno, se hicieron carne con el proceso político que desembocó en la creación del Partido Justicialista, entre tantas otras cosas, En definitiva, tuvieron acceso a la Justicia Social.

 

La molestia aquí no es casual, proviene de un destino histórico fijado para nuestro país y muchos de los que conforman América Latina. Ese destino era el de ser un país exclusivamente exportador de materias primas; el cual ese llamado “poder delirante” modificó. Perón comprendía perfectamente que un país crece con todos los sectores de la economía funcionando y que no era malo ser exportador de materias primas, si eso también era acompañado de desarrollo industrial y transferencia de tecnología. Es por ello que lejos de encarnar un “poder delirante”, significaba una concepción fundamental para lograr el desarrollo de Argentina.

 

La audacia del autor de la nota llega a puntos disparatados: demuestra su indignación acerca del psicoanálisis (100¿acaso le estará haciendo falta terapia?), critica la formación propia de nuestro país e incluso afirma que Argentina es una Nación “obsesionada con una perdida pequeña guerra en las Malvinas   hace más de tres décadas”.

 

Llegar al final de la nota es todo un desafío para el estómago de los lectores. Quienes lo hicieron se encontraron con lo siguiente: “La esperanza es difícil de desterrar del corazón del hombre, pero tiene que ser dicho que Argentina hace todo lo posible para hacerlo”. Basta. Nos cansamos. Los constantes insultos a la inteligencia que realiza el autor coronan con esta oración, la cual no puede hacer menos que indignarnos.

 

¿Sabrá Cohen que gracias al peronismo millones de compatriotas forjaron su esperanza en el pasado y hoy también? ¿Alguien le habrá dicho que el proceso iniciado por Juan Domingo Perón sufrió un golpe de estado en 1955 proveniente de los sectores más rancios de nuestra sociedad que solo querían una Argentina para pocos? ¿Tendrá en cuenta lo que significó para el país la proscripción por 18 años del Partido Justicialista? ¿Será conciente que el golpe de 1976 además de dejar el triste saldo de 30.000 vidas menos en nuestro país, también significó el comienzo de la involución productiva, social, cultural y política más grande de la Argentina moderna?

 

Nos animamos a pensar que no. Que a Cohen le vendría bien leer al general Perón y cualquier libro de historia y economía de nuestro país. Que sería de suma utilidad que además de pasear por nuestra hermosa Ushuaia, sepa que está dentro de un territorio que tiene jurisdicción sobre las Islas Malvinas y que esa es una causa de soberanía absolutamente legítima.

 

Nuestra historia nunca ha sido fácil. Como peronistas sabemos que todo nos va a costar más, que muchas de las críticas que nos hacen van dirigidas a la base misma de nuestras concepciones profundamente cristianas y humanistas. Seguiremos avanzando, encarnamos un proyecto transformador que necesita seguir adelante para que alcancemos la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria.

 

El resto no importa. Las críticas nunca nos detuvieron, ni nos van a detener. Ya lo decía Perón en 1945 en una carta a Evita: “El mal de este tiempo y especialmente de este país son los brutos, y tú sabes que es peor un bruto que un malo”.

 

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