28 de noviembre de 2014
Instituto Gestar

La Asignación Universal por Hijo: una idea convertida en realidad

por Diego Bossio

Director General de Gestar

"Los dos brazos del peronismo son la Justicia Social y la Ayuda Social. Con ellos damos un abrazo de justicia y de amor al pueblo” afirmaba Juan Domingo Perón. Pero sus frases no quedaban en meras palabras o buenas intenciones del que mucho opina y poco hace. Sus dichos y pensamientos se transformaban en políticas concretas, con impacto directo en el bienestar de la sociedad toda.

Desde 2003 a la actualidad, las banderas de la Justicia Social volvieron a izarse de la mano de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Pero como dijo Néstor, las convicciones no quedaron en la puerta de la Casa Rosada. Sus ideales de justicia social, de equidad, de distribución del ingreso, de empleo, de mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores se vieron plasmados en políticas concretas.

Sin dudas, una de ellas fue la implementación a fines de 2009 de la Asignación Universal por Hijo para Protección Social (100AUH). Una política que consiste en la extensión de derechos a un sector de la sociedad que durante décadas se encontró marginado: los hijos de los asalariados informales y desocupados. Hace exactamente cinco años que la AUH es una realidad que contribuye a lograr una más equitativa distribución del ingreso y a que gran cantidad de personas vivan mejor.

Desde que se creó, el valor de la AUH aumentó un 258%, lo que implica un aumento de su poder adquisitivo independiente del índice de inflación que se utilice para medirlo. Actualmente, más de 3,5 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años perciben mensualmente su asignación, la cual además tiene como requisitos (100controlados rigurosamente) la asistencia a establecimientos educativos, controles de salud y cumplimiento del calendario de vacunación.

Como director ejecutivo del organismo encargado de administrar la AUH, la ANSES, siento un enorme orgullo de la eficiencia y transparencia con la que se liquidan mensualmente más de 3,5 millones de “derechos”, pero también la gran responsabilidad de procurar realizar el mayor de los esfuerzos para seguir mejorando. La AUH es tramitada directamente por los titulares del beneficio (100padre, madre o tutor) en las oficinas de ANSES, de manera simple, gratuita y sin ningún tipo de intermediarios o gestores. Incluso en muchas zonas de difícil acceso, es la ANSES quien se acerca a los potenciales beneficiarios para que comiencen el trámite de cobro.

La AUH ha sufrido algunas modificaciones; entre las principales se destacan la inclusión de los hijos de los trabajadores temporarios (100o estacionales) y del personal de servicio doméstico siempre que sus salarios no superen el SMVM. Además, a partir de mayo de 2011 la AUH fue complementada con la Asignación Universal por Embarazo (100AUE), que se otorga a las futuras madres a partir de las 12ª semana de gestación y hasta el momento del nacimiento siempre que presenten los correspondientes certificados de controles médicos.

No quisiera dejar de citar las palabras que, según mi entender, sentaron el primer antecedente de la AUH en la Argentina. Las expresó esa enorme mujer que fue Eva Duarte de Perón en 1951, en su libro La razón de mi vida, bajo el título “Una idea”:

“Pienso que habría que empezar por señalar para cada mujer que se casa una asignación mensual desde el día de su matrimonio. Un sueldo que pague a las madres de toda la Nación y que provenga de los ingresos de todos los que trabajan en el país, incluidas las mujeres. Nadie dirá que no es justo que paguemos un trabajo que, aunque no se vea, requiere cada día el esfuerzo de millones y millones de mujeres cuyo tiempo, cuya vida se gasta en esa monótona pero pesada tarea de limpiar la casa, cuidar la ropa, servir la mesa, criar los hijos, etc. Aquella asignación podría ser inicialmente la mitad del salario medio nacional y así la mujer ama de casa, señora del hogar, tendría un ingreso propio ajeno a la voluntad del hombre. Luego podrían añadirse a ese sueldo básico los aumentos por cada hijo, mejoras en caso de viudez, pérdida por ingreso a las filas del trabajo, en una palabra todas las modalidades que se consideren útiles a fin de que no se desvirtúen los propósitos iniciales. Yo solamente lanzo la idea. Será necesario darle forma y convertirla, si conviene, en realidad”.

Esa semilla sembrada tuvo que esperar 58 años para que otra enorme mujer argentina, Cristina Fernández de Kirchner, la riegue y millones de argentinos y argentinas recojan sus frutos.

No podemos negar que falta mucho por hacer. Que el desafío que queda por delante es largo y dificultoso pero estoy absolutamente convencido de que al final del camino el triunfo será tan grande que nadie podrá objetarlo. La patria libre, justa y soberana que tanto soñaron nuestros antecesores y que nos sigue desvelando, luego de la AUH, está más cerca de ser una realidad. 

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