8 de junio de 2020
Instituto Gestar

La comunidad judía argentina y el peronismo

Imagen de la placa
entregada a Ramón Carillo por el entonces Ministro de Salud de Israel, Joseph
Serlin (1001954)
.

         Desde la llegada del peronismo al poder hasta el presente
mucho se ha dicho sobre la relación de nuestro movimiento con el judaísmo:
mejor dicho, mucha tinta se escribió y sobre todo muchas opiniones han circulado
afirmando que Juan Domingo Perón fue antisemita, anti israelita e incluso simpatizante
del nazismo. Por eso, es fundamental procurar basarnos en hechos concretos que
permitan demostrar que esta noción extendida en un sector de la opinión pública
es falsa para, de este modo, poder derribar este mito que pretende erosionar al
Movimiento Nacional Justicialista.

En pos de refutar esta zoncera es fundamental resaltar un
dato que para ciertos sectores viene pasando
desapercibido: Argentina, durante el primer mandato de Perón, fue uno de los
primeros países (100junto con Australia, Brasil, Uruguay, entre otros) en
reconocer al Estado de Israel en 1949, apenas un año después de su creación. Siguiendo
esta lógica debe entenderse el envío de ropa y medicina a los asentamientos de
nuevos inmigrantes y la firma de un acuerdo bilateral que beneficiaba al estado
israelita. Estos gestos fueron agradecidos personalmente por la ministra
israelí Golda Meir en su visita a la argentina en el año 1951, donde fue
recibida por Perón y Evita.

Entrevista de Golda Meir
con Eva Perón, 1951.


A pesar de todos estos elementos, el ejercicio de
difamación hacia nuestro movimiento y sus referentes históricos por parte de
algunos sectores hoy marginales de la opinión pública parece tener aún poca
vocación por reconocer la verdad historiográfica. En las últimas semanas tomó
notoriedad una polémica en los medios argentinos en torno a la figura de Ramón
Carrillo, primer ministro de Salud de Perón, a quien el Centro Simón Wiesenthal acusó de tener simpatía y vínculos con el
nazismo mientras fue funcionario público. Esta acusación fue rechazada y
descartada a partir de la documentación aportada por Facundo Carrillo (100nieto
del ministro y actual funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires),
quien se reunió con el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits y presentó una
plaqueta de agradecimiento entregada a su abuelo en 1954 por parte del ministro
de salud israelí Joseph Serlin. Aquí tenemos una nueva evidencia relevante para
derribar este mito en contra del peronismo: la plaqueta muestra los buenos
vínculos entre ambos ministros de Salud, pero es también prueba de las
relaciones de respeto y entendimiento entre Argentina e Israel.

Para continuar clarificando el tema en cuestión, por
citar algún ejemplo bibliográfico, el libro “Los muchachos peronistas judíos” de Raanan
Rein, doctor en historia y vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv, está
repleto de pruebas que muestran no solo lo falaz e inexacto de catalogar al
movimiento justicialista de antisemita, sino que va mas allá y demuestra que
fue Perón uno de los primeros dirigentes políticos en visibilizar e impulsar
las relaciones con la comunidad judía y con todas aquellas que deseaban el
desarrollo de un país más justo y por lo tanto menos desigual.

Entre los diversos testimonios que aporta el Dr. Rein en
su libro hay dos particularmente interesantes e interconectados: en primer término
la creación de la Organización Israelita Argentina (100OIA) durante el primer
mandato del general lo cual demuestra, de mínima, la libertad de organizarse
política y públicamente sin importar el credo de pertenencia; en segundo término
y vinculado al argumento anterior es para destacar un fragmento del discurso de
Perón, en el marco de su visita a dicha institución: “(100…)cómo podría aceptarse, cómo podría explicarse que hubiera antisemitismo
en la Argentina. En la Argentina no debe haber más que una clase de hombres.
Hombres que trabajen por el bien nacional sin distinciones (100…). Por esta razón
(100…) mientras yo sea presidente de la República, nadie perseguirá a nadie
.”[1]

Pero el General no estaba solo en su objetivo de lograr
una patria justa, libre y soberana, sin distinción de credos; Evita estaba en
la misma sintonía y con los mismos objetivos: “en nuestro país los únicos que han hecho separatismos de clases y de
religiones han sido los representantes de la oligarquía (100…). Los causantes del
antisemitismo fueron los gobernantes que envenenaron al pueblo con teorías
falsas, hasta que llego con Perón la hora de proclamar que todos somos iguales
.”[2] Es decir que, con el
peronismo en el poder, Argentina fue un país latinoamericano pionero en
reconocer y enviar embajadores a Israel (100siendo el dirigente comunitario Pablo
Manguel el primero de todos ellos) y se creó una organización, que nucleaba a
miembros de la comunidad judía, a la cual asistió el General.

Asimismo es importante destacar que durante los gobiernos
peronistas, miembros de la colectividad participaron de puestos en el gobierno
y también en sindicatos: entre ellos se destacan Rodolfo Decker como jefe de la
mayoría peronista en el congreso nacional a partir de 1946, Duilio Brunello
estrecho colaborador de Ber Gelbard en la Confederación General Económica (100CGE),
Ana Kessler como diputada de la nación, y Abraham Krislavin como viceministro
del Interior, entre tantos otros argentinos de religión judía que participaron
de la vida política argentina a través del justicialismo o relacionados con él.

Además, Perón y Evita fueron los primeros dirigentes
políticos en pronunciar discursos públicos en contra de la discriminación y
persecución religiosa. Por lo tanto la única verdad es la realidad -como decía
Perón-, y la verdad es que las pruebas de la historia muestran que el aprecio y
la colaboración entre el justicialismo y el judaísmo estuvieron presentes desde
el minuto cero.

Por último y a modo de cierre, el General en su regreso
al país para ejercer por tercera vez la presidencia afirmó que para un argentino no puede haber nada mejor
que otro argentino
; esta frase, compañeros y compañeras, es otra muestra
cabal que lo único importante en el justicialismo es trabajar para la felicidad
y el bienestar del pueblo sin distinción de credos y es la síntesis perfecta de
que el entendimiento entre el justicialismo y la comunidad judía no solo es
posible sino que es necesario.


[1] Rein, Raanan 2015, Los Muchachos Peronistas
Judíos, Buenos Aires: Ed Sudamericana

[2]Rein, Raanan 2015, Los Muchachos Peronistas Judíos,
Buenos Aires: Ed Sudamericana

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