14 de junio de 2011
Instituto Gestar

La dinámica laboral post-convertibilidad

El salario real

Luego de la devaluación ocurrida a inicios de 2002, el incremento de los precios hizo caer por tierra los salarios reales, los cuales se redujeron entre un 25% y un 40% interanualmente. Esta caída abarató los costos salariales en relación al resto de los costos, por lo que se generó un proceso de creación de puestos de trabajo, tanto registrado como no registrado. En los años siguientes existió una política explícita del Gobierno para la recomposición de los salarios mediante subas en el salario mínimo y reapertura de paritarias. A mediados del año 2008 el salario real alcanzó los niveles previos a la crisis, lo cual, junto con la aparición de los efectos de las turbulencias financieras internacionales, implicó una detención en el alza del empleo durante 2009. Al año siguiente, en el transcurso de 2010, la suba del salario real acompañó la creación de puestos de trabajo: 186 mil nuevos puestos registrados adicionales al tercer trimestre de ese año.

El alza en la actividad

En forma paralela, a partir de 2002, el alza en la actividad permitió la creación neta de cerca de 100 mil nuevas empresas que contribuyeron a la generación de empleo. Adicionalmente, la relación empleo/producto (100que mide la variación porcentual del empleo por cada punto porcentual adicional en el nivel de actividad) entre el tercer trimestre de 2002 y tercer trimestre de 2010 ha sido igual a uno. Lo que significa que la generación de empleo escoltó al crecimiento económico. No obstante, al descomponer por períodos y por sector de actividad, observamos que dicha relación presenta diversos valores. Al comparar el año 2006 con el 2004, apreciamos que por cada punto porcentual de crecimiento del producto, el empleo en Comercio, Servicios e Industria creció más de un punto porcentual. Para el período 2008/2006, los valores para estas actividades fueron de 1%, 0,9% y 0,7% respectivamente. Sin embargo, al comparar la evolución de la relación empleo/producto entre 2010 y 2008 (100a fin de obviar la crisis internacional, con efectos centrados durante 2009) se observa que para el Comercio el cociente fue de 0,4%, para Servicios 0,2% y para Industria, de -0,2% (100al tercer trimestre de 2010 la industria no había recuperado los puestos de trabajo registrados destruidos por la crisis). En otras palabras, cada vez es necesario un aumento más importante del Producto para generar crecimiento en el empleo. Esto sin duda se relaciona con el alza en los salarios reales, por la fuente creación de empleo previa y por el desarrollo tecnológico, que a continuación analizamos.

El cambio tecnológico

El INDEC publica trimestralmente el Índice de Obreros Ocupados (100IOO) en la industria manufacturera[1]. Si tomamos el cociente entre la producción (100medida por la evolución del Estimador Mensual Industrial –EMI-) y el personal ocupado en planta, se obtiene un valor de productividad. Este indicador de productividad muestra un incremento del 52% entre 2010 y 1997, destacándose la suba en las ramas industriales correspondientes a la elaboración de Alimentos y Bebidas, y a la fabricación de Productos Químicos, Metales Comunes y Automotores. Es decir, existió un incremento en la productividad derivado de la aplicación de nuevas tecnologías. Esto también lo podemos apreciar al analizar la incidencia de la Inversión (100tanto en Equipo Durable de Producción como en Construcción), la cual alcanzó el 22% del PBI en 2010, cuando en los mejores años de la convertibilidad promedió sólo los 19% del Producto.

El incremento en maquinarias desplazó obreros, aumentando la productividad en planta. No obstante los puestos técnicos y administrativos (100incluyendo diseño, marketing, etc.) se incrementaron, por lo que creció el empleo registrado en las firmas industriales.

En definitiva, el desarrollo de nuevas tecnologías, por un lado, desplazó trabajadores pero, por el otro, generó, condiciones para aumentar la utilización de mano de obra más calificada. El resultado observado es la creación de 2,5 millones de puestos de trabajo formales en la economía y de 500 mil empleos en la industria manufacturera.

A modo de conclusión

Más allá de las tres variables mencionadas (100salario real, actividad y tecnología), existió un componente esencial que fomentó la creación de nuevos puestos laborales, desde la salida de la convertibilidad hasta el día de hoy. Este actor adicional fue el mismo Estado, mediante la generación de condiciones para fomentar la demanda interna, impulsando la actividad por medio de la aplicación de políticas de corte redistributivo (100moratoria previsional, alza en los haberes jubilatorios, incremento en el salario mínimo, Asignación Universal por Hijo), y vía aumento en la inversión pública (100la cual superó los 3% del PBI). A su vez, la implementación de subsidios en los servicios públicos contribuyó a mantener el poder adquisitivo de la población, mientras que la estabilidad del tipo de cambio real competitivo creó las condiciones para fomentar un impulso exportador.

Consideramos que a las tres variables que los teóricos suelen asignar en relación a la demanda de trabajo, debe sumarse la acción estatal, que en el caso argentino es sin duda relevante a la hora de explicar la creación de nuevas fuentes de trabajo.



[1] Si observamos su evolución desde el año 1997 advertimos que los valores nunca llegan a superar el nivel de ese año (100en efecto, la cantidad de obreros ocupados es en 2010 un 4% inferior respecto de 1997). A primera vista este dato parecería chocar con la generación de empleo arriba mencionada. Sucede que este índice sólo mide a los trabajadores en la fábrica, y no al personal técnico o administrativo, es decir, sólo registra el personal afectado al proceso productivo.

Marcos Finn

Economista

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