27 de marzo de 2017
Instituto Gestar

La paritaria es soberanía

Por Rodrigo Ruete

Durante el discurso del Bicentenario de la Independencia, el presidente Mauricio Macri habló de los “costos laborales”. Quizás ese “lapsus” no sea casual cuando vemos que en el mundo de hoy el debate más importante de la época tiene que ver con la capacidad soberana de los Estados nacionales de actuar sobre la creación de puestos de trabajo para toda su población. Si las empresas globalizadas son las que definen la división del trabajo seguiremos profundizando un proceso de concentración económica que expulsa cada vez más trabajadores. Como dice el investigador del CONICET, Pablo Chena: “los Estados no pueden renunciar a generar una división del trabajo que garantice un lugar a todos sus integrantes”. Mientras los pueblos del primer mundo reaccionan contra este fenómeno, en la Argentina asistimos al gobierno de los CEOs.

El macrismo repite una y otra vez que el problema son los trabajadores y sobreactúa los gestos de seducción hacia empresas globales en el Foro empresario de Davos; o se expone al ridículo por convenios entre el Ministerio de Trabajo con McDonald´s y, al mismo tiempo, busca ponerle techo a las paritarias, para demostrar cómo la reconversión económica que propone se apoya en el ajuste a los trabajadores. El sector agropecuario, principal destinatario de las políticas públicas oficiales, no resuelve el problema del empleo en la Argentina, al tiempo que la actividad industrial registra una caída del 9,5% interanual en febrero de 2017, lo que ensombrece las perspectivas laborales. En un reciente encuentro de GESTAR, el profesor de Columbia Martín Guzmán, adjunto de Joseph Stiglitz, sostuvo que “es necesario proteger un sector industrial que incorpore mano de obra de baja calificación”.

La apertura de las importaciones, la destrucción de empleo y el enfriamiento de la economía intentan disciplinar a los trabajadores para que no luchen por un mejor salario en las paritarias, mientras ven como su sueldo se va por la canaleta del tarifazo y la inflación. Así, caen en manos del endeudamiento familiar de las tarjetas de crédito o los préstamos personales que florecen a tasas usurarias en los barrios del conurbano.

El mejor puente para cerrar la grieta o para demostrar que la retórica del diálogo tiene resultados deberían ser las paritarias. Esta podría ser la oportunidad del Gobierno de Macri de demostrar un modelo de integración social. Por el contrario, el Ministerio de Trabajo dejó de ser el árbitro que genera el ámbito de discusión paritario para ser una herramienta de condicionamiento de los acuerdos según las necesidades del sector empresario y del gobierno. Con este fin lleva adelante tres estrategias simultáneas de disciplinamiento laboral.

La primera fue instalar en la opinión pública que la inflación del 2017 rondará entre el 12% y el 17% para ponerle, de esa forma, un techo a la negociación y dejar fuera de la discusión el impacto del 41% de inflación del 2016 en salario de los trabajadores. Mientras desde la perspectiva del peronismo la medida del éxito de un gobierno se refleja en el poder de compra de sus trabajadores, para la mirada del Gobierno la medida del éxito se demuestra en la baja de los “costos laborales”, la idea que inspiró el discurso del Presidente para el Bicentenario de la Independencia.

Su segunda estrategia es promover un debate sobre la productividad, que esconde una maniobra de flexibilización laboral porque no pone el foco en el principal factor de aumento de la productividad que es la inversión. No es casual que al mismo tiempo que se propone el debate sobre las paritarias, el Ministro de Educación de la Nación se llama a sí mismo “el gerente de Recursos Humanos de la Nación” y proponga “preparar a los alumnos para la incertidumbre”. Así promueve lo que los sociólogos denuncian como la “corrosión del carácter” fruto de la “inseguridad social”.

La tercera estrategia es embarrar la discusión con un argumento remanido: “este conflicto gremial” o “este paro es político”. En esto debemos coincidir. Es este el debate político más importante.  El peronismo puede volver a sus fuentes doctrinarias y a su base de representación con este debate. Recuperar aquello de que “hay una clase de hombres, los que trabajan”, anteponer la bandera del “trabajo para todos” para derribar la consigna de “pobreza cero”.

Artículo publicado en Página 12:

https://www.pagina12.com.ar/28085-por-que-les-apuntan-a-las-paritarias

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