18 de octubre de 2016
Instituto Gestar

«Las medidas del gobierno atentan contra el tejido social»

En el marco de la reorganización de nuestro movimiento, conversamos con dirigentes de todas las provincias para conocer su opinión sobre el contexto actual y el futuro del país. En esta ocasión nos recibió Silvina Frana, Diputada Nacional por la provincia de Santa Fe.

Gestar: ¿cuál es tu opinión sobre la marcha del gobierno nacional a diez meses de iniciado?

Silvina Frana: claramente creo que en estos meses hubo una fuerte caída de nuestra economía que tuvo que ver con decisiones concretas que tomó este gobierno y posiblemente también con un contexto internacional que no es favorable. Pero hay un conjunto de estadísticas que nos indican que por ejemplo en esta parte del año respecto al año anterior la inversión cayó diez puntos, cayó el consumo, se están cerrando pequeñas y medianas empresas y esto tiene que ver con que la devaluación generó una suba exponencial de la tasa de interés y para un pequeño comerciante los créditos a corto plazo son importantes para su subsistencia. Tiene que ver con la apertura de las importaciones, con los tarifazos. Y cuando hablo de apertura de importaciones no es un tema menor porque nuestra industria nacional necesita protección. Es una industria que tiene una escala que posiblemente pueda abastecer el mercado interno y algo puede exportarse. Entonces yo lo veo con mucha preocupación, porque todo esto que describo, generó la pérdida de puestos de trabajo. Hoy los índices de desempleo van en franco aumento. En mi provincia, por ejemplo, la ciudad de Rosario es un termómetro de lo que pasa en el país. Cuando a la economía le va bien exhibe buenos índices, cuando la economía empieza  a enfriarse, tenemos arriba de once puntos de desocupación, y eso no es un dato menor. Porque no solamente tiene que ver con la dignidad de las personas y con las variables económicas, también tiene que ver con la recomposición del tejido social, con la seguridad. Creo que todas estas medidas no solo atentan contra la economía, atentan también contra el tejido social. Por eso estoy muy preocupada con lo que hoy nos presentan en el presupuesto nacional, que es deficitario, tal vez como fue el nuestro, pero ese déficit se está planteando resolver con deuda externa, entonces acá creo que hay una amplitud del endeudamiento que no es una buena noticia para las generaciones que vienen. Y también ese déficit se está procurando sostener con la baja del salario real. Volvemos  a afectar a nuestros trabajadores. Por eso me preocupan las decisiones del gobierno nacional, me preocupa esta instancia y claramente uno forma parte de otro partido político, con otra visión de la realidad, de la historia y del futuro, así que seguiremos ocupando dignamente nuestro lugar de oposición y poniendo la luz a estas cosas que creemos no son buenas para el país.

G: hablando de la repercusión de estas políticas nacionales en la provincia ¿Cuál es la situación social actualmente en Santa Fe?

SF: lamentablemente la provincia de Santa Fe, provincia a la que pertenezco, fue muy afectada por todas estas decisiones, pero además la provincia tiene otros problemas. Hoy exhibe el índice de delito más alto del país. Entonces, retomando lo que decíamos sobre los índices de desempleo y el quiebre del tejido social, aunque mandemos todas la tropas federales difícilmente esto se revierta en el corto plazo, porque creo que cuando se habla de inseguridad está muy bien que hablemos en el corto plazo de medidas de seguridad concretas que cuiden a la gente, pero no podemos soslayar hablar también de inclusión social que no es lo que está pasando. En la medida que las políticas nacionales sean éstas, los excluidos van a ser cada vez más. Yo vivo en una provincia a la que le pasaron muchas cosas este año, por ejemplo el fenómeno de las inundaciones y no tuvo una asistencia del gobierno nacional acorde a la gravedad de ese fenómeno. Por otro lado hay un sector que sí se vio beneficiado con estas políticas nacionales que tiene que ver con una parte del sector agropecuario. Y a lo mejor es un sector que pudo crecer, pero a la vez ese mismo sector sufrió las consecuencias de las inundaciones sin una clara respuesta.

Es una provincia además que hace casi diez años la gobierna el Frente Progresista Cívico y Social, compuesto por socialistas y radicales, y yo entiendo que se perdieron muchísimas oportunidades porque hoy tenemos una provincia que en su momento era muy fuerte, muy sólida en sus cuentas públicas, en su respuesta en obra pública. Una solidez y una respuesta que se pudo dar después de haber salido de aquella crisis del 2001. A partir de que el gobierno socialista asume la conducción de la provincia todo esto se echó por tierra y no hubo una buena respuesta. El gobierno actual habla mucho de salud y yo puedo demostrar que quienes son usuarios del sistema público de salud no tienen las mejores respuestas. Habla de educación y podemos demostrar que las grandes medidas de educación o que revirtieron algunas cuestiones tuvieron que ver con medidas nacionales. Entonces tampoco veo un buen panorama. Hoy hay un cambio, si bien del mismo signo político, pero hay un cambio de estilo porque hay un gobernador diferente y no estamos en condiciones de evaluar sus resultados, pero todo lo que se pueda hacer en la provincia también tiene un fuerte impacto de lo que pasa con las medidas nacionales, sobre todo en una provincia como la mía.

 

G: sos una dirigente con experiencia en el peronismo, ¿qué motivos creés que causaron la derrota el año pasado?

SF: creo que fueron muchos los motivos por los cuales el año pasado perdimos el gobierno nacional, no pudimos recuperar el provincial y en mi caso que fui candidata a intendenta de la ciudad capital de la provincia tampoco pude ganar. Creo que fue una multiplicidad de factores. Algunos de ellos tuvieron que ver con el propio justicialismo que no actuó en consonancia y con la misma fuerza en todos los sectores. Creo que gran parte del justicialismo no acompañó como debería haber acompañado la campaña de Daniel Scioli. Eso como un punto, pero también observando a la sociedad, no sé si los medios de comunicación o la sociedad misma tenía una suerte de descontento con distintas cosas que pasaban a nivel nacional y ese descontento se tradujo en el voto. Mi provincia en particular era una provincia que en todos estos años no tuvo una fuerte adhesión al kirchnerismo y es un dato de la realidad, no digo que esté bien ni que esté mal. Fue una provincia que no votó al kirchnerismo en forma contundente, cuando Cristina ganó en el 2011 con el 54% de los votos en mi provincia no llegó al 35%. Si bien fue la más votada, no tuvo esa adhesión general que tuvo en el resto del país. Por eso es una provincia compleja y una provincia que hay que entenderla para poder representarla y entender que tiene condimentos diferentes al resto de las provincias más pobladas.

A nivel nacional creo que hubo un rechazo de la gente a ciertas cosas que no le gustaban y que también la prensa pudo instalar fuertemente: las denuncias de corrupción, que no son nuevas, son denuncias que vienen de hace tiempo y que creo que en algún sector caló hondo.

G: frente al panorama del peronismo fragmentado: por un lado el kirchnerismo, por otro lado el massismo, por otro los gobernadores e intendentes, etc. Obviamente todos reclaman un proceso de unidad y de reformulación de la propuesta del peronismo a la sociedad de cara al futuro ¿Qué visión tenés de esto?

SF: creo que va a ser un proceso difícil. Me parece que después de perder hay un tiempo de transición que no lo veo superado, en el cual, como se dice vulgarmente, hay pases de factura, pero también el reconocimiento de algunos sectores de que algunas cosas tienen que ser diferentes. Creo que ese proceso todavía no terminó. Hay vocación de muchos por intentar llevar adelante ese proceso, pero para que se lleve adelante se requieren liderazgos fuertes que todavía no aparecen y también cierto grado de humildad para entender que un proceso de reconstrucción necesita que estén todos. Por lo menos todos los que jugaron dentro del justicialismo. Las alianzas con el resto son después, pero primero hay que fortalecer lo de adentro.

G: pareciera que en Santa Fe el electorado está partido en tercios: el peronismo,  el PRO y el partido socialista. ¿Cómo están el PRO y el socialismo?

SF: los veo debilitados. El PRO no logró encontrar en Santa Fe un sector fuerte electoralmente hablando, más allá de la candidatura de Miguel del Sel. Hoy apuesta al radicalismo, que a su vez es socio del socialismo, una cosa muy loca. Creo que cuando lo tengamos que explicar en la historia va a ser difícil de entender, pero es así. Creo que el PRO no logró consolidar una figura en Santa Fe o un buen esquema electoral por ahora. El radicalismo en la ciudad, porque la ciudad está gobernada por el radicalismo, sufre el desgaste del gobierno, la figura del intendente tiene un desgaste, lo dicen las encuestas que hemos tenido y también nos damos cuenta en la calle, o sea que estamos en condiciones de hacer una buena elección, el problema lo tenemos adentro.

Y el socialismo está desgastado, salvo que aparezca una figura de fuerte repercusión provincial. Hoy no veo a esa figura para que hagan una excelente elección. Por lo tanto estamos en una situación donde siendo inteligentes podríamos hacer una muy buena elección.

G: pareciera que en las ciudades, en los grandes centros urbanos hay una reconfiguración social donde empiezan a predominar ideas de nuevo sentido común basadas en conceptos individualistas, la idea de la meritocracia, de que cada uno gracias a su esfuerzo y sin intervención del Estado ni de nadie puede triunfar. ¿También pasa esto en Santa Fe?

SF: pega. En Santa Fe ganó el PRO y ganó porque de alguna manera hay una adhesión a ese concepto. Y vuelvo a repetir, yo no percibo socialmente que la figura del gobierno nacional esté en franca decadencia. Hay algunos sectores enojados, pero también creo que a veces la desacreditación de un gobierno en la sociedad viene más cuando aparece una alternativa y hoy me parece que no están viendo la alternativa. Pero es una percepción, yo tampoco soy una especialista. Son percepciones que tengo de mi ciudad y de mi provincia.

Para el año que viene y de cara al 2019 hay figuras fuertes en la provincia de Santa Fe. Nadie puede negar que Omar Perotti quedó muy bien posicionado dentro del justicialismo después de la última elección. Son liderazgos fuertes que en la medida que se sostengan, que crezcan, me parece que la cosa a futuro viene por ahí, pero las fotos no son futuro, las fotos son fotos. Esa es la foto del año pasado, de las elecciones del año pasado. El futuro tiene que ver con una  construcción de todos.

A nivel local, que es lo que me toca como dirigente de la ciudad también las fotos son de un momento, las candidaturas a futuro se construyen. Y también hay que entender, y esto lo digo a nivel personal, que a lo mejor en este proceso de reconstrucción del justicialismo, de elaboración de un proyecto común aparezcan otras figuras y por eso hay que tener la humildad e inteligencia, porque si queremos ganar, hay que ganar con el que más votos tenga, sin sacar los pies de nuestras convicciones.

G: En Santa Fe uno de los temas más candentes es el de la inseguridad, con un índice de criminalidad que es el doble de la media del país. ¿Qué opinas al respecto? Y que pensás con relación a la reforma de la constitución de la provincia propuesta por el socialismo?

SF: el tema inseguridad claro que es el que más nos preocupa y yo francamente digo que hoy no veo que nadie esté tomando medidas contundentes en ese sentido. Si a eso le sumas que las medidas económicas te generan más exclusión creo que el panorama es difícil. Claramente la provincia de Santa Fe está atravesada por el narcotráfico. Creo que ya nadie lo niega, sobre todo la ciudad de Rosario, que es un termómetro, es muy sensible a lo que pasa. Casualmente en la cámara se está debatiendo una ley de estupefacientes y se escucha a legisladores que dicen: "con esto se resuelve el tema del narcotráfico". Esto es mucho más profundo, requiere vocación política y requiere recursos y por el momento no estoy viendo a nadie que tenga esa contundencia en la definición. Vamos a mandar fuerzas federales, discuten si mandan 3000, 5000, creo que son parches.

En cuanto a la reforma constitucional creo que todos pensamos. Yo formé parte de un gobierno, el de Jorge Obeid; que mandó un proyecto de reforma constitucional porque creíamos que hay aspectos de la constitución que merecen revisarse. Pero hay cuestiones políticas que me parece que no están logrando acuerdos. Tiene que ver con la reelección del gobernador. Cuando Jorge Obeid mandó el proyecto, planteó la reelección y él se manifestó prescindente. No sé en este caso, porque no conocemos el proyecto de reforma del gobierno. Creo que no están logrando acuerdos dentro del propio frente y una reforma constitucional antes de concretarse requiere primero un esquema de acuerdos.

G: en el marco del debate de los mecanismos de mayor participación de las mujeres con la ley de paridad de género, ¿cuáles crees que son los argumentos principales que hoy están en contra? y ¿Qué mensaje le transmitirías a las mujeres sobre esta cuestión?

SF: desde que salió la ley de cupo hasta el presente los hechos demuestran que generalmente sólo se cumplió con la ley de cupo, que no hubo una convocatoria adicional y en realidad nosotras deberíamos aspirar a que nos convoquen a todos por igual en función a nuestra militancia, a nuestra capacidad. Eso todavía no sucede, entonces claramente necesitamos reforzar esa ley de cupo planteando ese 50 y 50 que algún día debería ser natural, no debería ser la imposición de una ley pero que hace falta en función a que la historia de la ley de cupo a la fecha nos muestra que se cumplió el requisito legal y a veces un poco más, o a veces hubo mujeres como Cristina, o como en otras provincias gobernadoras, intendentas que han hecho un esfuerzo o han mostrado una diferenciación tal que las llevó a determinado lugar. Pero tanto en la composición legislativa como en el armado de los partidos políticos o los sindicatos, claramente cuando no hay una normativa no hay una convocatoria natural, entonces hay que seguir por lo menos debatiendo este tema. A mí no me gusta que sea por imposición, pero por el momento es necesario.

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