13 de abril de 2011
Instituto Gestar

Las propuestas de Macri ¿proyectos hacia futuro o retornos al pasado?

Como jugada política y mediática, la movida de Macri puede ser atendible, pero si la observamos bajo la ambiciosa pretensión de ser un conjunto de “políticas de Estado” en vistas al futuro, la propuesta no puede menos que ser vaga y con más olor a pasado que a futuro.

Para empezar, este conjunto de “políticas de Estado” se reduce a apenas seis propuestas o áreas de acción: educación, trabajo, seguridad, pobreza, infraestructura y pacto fiscal. Veamos entonces, algunas de las áreas sobre las qué no habló o propuso acordar Macri: salud, energía, política internacional, derechos humanos, medio ambiente, medios de comunicación y derecho a una información plural, entre tantos otros. Detengámonos al pasar en algunos de estos temas.

Política internacional: ¿profundización del Mercosur y la Unasur o acercamiento a los EE.UU.? ¿Libre comercio con las potencias o profundización de la integración productiva y el comercio con los países vecinos? ¿Alguna idea sobre Malvinas?

Energía: ¿continuidad o no del Plan Nuclear con Atucha III? ¿Algún nuevo proyecto de energía hidroeléctrica? ¿Qué rol propone para el Estado y los privados en materia de hidrocarburos? ¿Qué se propone para el desarrollo de energías renovables?

Derechos humanos: ¿alguien podía esperar que el PRO dijera algo al respecto? ¿Continuará impulsando los juicios por crímenes de lesa humanidad?

Medios e información plural: ¿aplicará el macrismo la actual Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada por amplia mayoría en el Poder Legislativo? ¿Tendrá voluntad y decisión para enfrentar toda la serie de trabas y artimañas legales que los grupos hegemónicos impulsan desde la justicia?

Vayamos ahora a la que Macri sí propuso.

Sobre educación, el borrador macrista propone: “la educación pública y gratuita de calidad para todos es la base de la igualdad de oportunidades y de la inclusión social”. ¿Acaso algún político en el mundo diría algo distinto a esto? ¿Alguien osaría decir, por más que lo piense, que será la educación privada “la base de la igualdad de oportunidades y de la inclusión social”? Lo que sí osa afirmar Macri es que la educación pública debe regirse por criterios de “Evaluación de calidad por escuela y publicidad de los resultados” así como una “mayor vinculación público-privada”. Estas no son más que las propuestas que los organismos internacionales de crédito proponían en los años ’90 cuando la educación era sometida al ajuste para extraer de allí recursos destinados al pago de deuda. En fín, esta propuesta huele más a pasado que a futuro. El proyecto nacional liderado por la Presidenta logró alcanzar el viejo anhelo de destinar el 6% del PBI a educación y construyó más de 1000 escuelas en todo el país. ¿Cuántas escuelas construyó el macrismo en la ciudad? ¿Aumentó o redujo el presupuesto educativo en términos del producto bruto porteño? ¿Aumentó o redujo los subsidios a la educación privada?

Trabajo: el documento macrista propone un “plan de promoción de la industrialización de productos alimenticios, una política agropecuaria basada en metas de aumento de producción quinquenales para llegar a 150 millones de toneladas de granos y 70 millones de cabezas de ganado al año 2020”. De la propuesta se desprende claramente el modelo de país que piensa Macri: un modelo agroexportador basado en el agro y la ganadería acompañado apenas de una industria subsidiaria del sector primario. Nada muy distinto de lo que pudo ser el Plan Pinedo de los años ’40 o el viejo modelo agroexportador de fines del siglo XIX. El modelo de país de Macri atrasa cien años y sólo alcanza para darle trabajo a un tercio de la población. Frente a ello se alza el fortísimo desarrollo industrial logrado durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, quienes no dudaron en apuntalar este crecimiento con políticas orientadas a defender a aquellos sectores industriales más sensibles (100textiles, calzados, etc.) de los que Macri parece olvidarse.

En seguridad, plato fuerte del macrismo, era donde se podía esperar lo más innovador del documento. Pues bien, este propone, entre otras vaguedades, “Cárceles sanas y limpias para seguridad y no para castigo”. Lo mismo que dice la Constitución Nacional de 1853. El modelo macrista “innova” con principios jurídicos básicos establecidos hace 160 años…

En infraestructura Macri propone un Plan Nacional con fuerte inversión en ferrocarriles. Desde la destrucción del sistema ferroviario en los ’90, a muchos sectores les agarró un ataque de nostalgia por el tren que habían aceptado desguazar porque daba “un millón de dólares de pérdida por día”. Macri aprovecha esa nostalgia, no dice de donde obtendrá los fondos para su plan, y peor aún, sólo puede mostrar como acción de gobierno la paralización casi total de las obras para extender los subterráneos en la ciudad. La única obra actual de magnitud en materia de subterráneos la encara el gobierno nacional con la prolongación de la Línea E.

En cuanto a pobreza, se propone la remanida y general frase “Pobreza cero en diez años. Hambre cero ya”. En este caso resulta muy difícil creer en la sinceridad de una propuesta de este tipo por parte de en un Gobierno que recurrentemente ha estigmatizado a la pobreza y los pobres, como fue en el caso del Parque Indoamericano.

En lo fiscal, se habla de “coparticipación de impuestos y reforma tributaria”, ir hacia un “sistema impositivo progresivo que no castigue el trabajo y premie la inversión productiva”. Para esto, procedería a la “eliminación progresiva de impuestos distorsivos”. En este aspecto, Macri nada dice de la complejidad del mecanismo previsto en la Constitución Nacional para reformar el sistema de coparticipación, al tiempo que propone eliminar impuestos que, sin decirlo, remiten a las retenciones agropecuarias o el impuesto al cheque. La contracción entre esta reducción impositiva y los necesarios gastos previstos en los ítems anteriores referidos al sistema ferroviario, la red vial, o la eliminación de la pobreza mediante “asignaciones universales y familiares” y “políticas focalizadas” es manifiesta. Macri propone atraer sectores reduciendo impuestos y achicando los ingresos públicos, y cautivar a otros prometiendo trenes, autopistas y reducción de la pobreza todo con menos plata para invertir.

En definitiva, este documento de Macri no aporta ninguna alternativa ni constituye una propuesta de gobierno que pueda ser tomada en serio como para imaginar una alternativa superadora al proyecto nacional encabezado por la Presidenta.

Matías Rohmer y Arturo Trinelli

Politologos UBA

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