4 de agosto de 2014
Instituto Gestar

Los BRICS: ¿un nuevo orden mundial?

 

Recientemente se realizó en la ciudad de Fortaleza, Brasil, la VI Cumbre de Presidentes del Grupo BRICS que reúne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, misma que finalizó con una reunión entre los mismos y gobiernos de América del Sur. Por primera vez desde su creación, los BRICS avanzaron en la creación de una nueva institucionalidad de la gobernanza global. No obstante, para comprender sus posibles efectos, es preciso conocer la naturaleza del grupo, su visión y proyección sobre el sistema internacional y las implicancias para la Argentina.


En primer lugar, ¿qué son los BRICS? Los BRICS vendrían a representar el comité ejecutivo de las naciones emergentes en la última década, es decir, las naciones más representativas (100en términos del agregado de poder y proyección mundial que da la unión de población + territorio + riqueza) del grupo de países que más crecieron en el último decenio. En promedio, los emergentes representaron 3/4 partes del crecimiento mundial en el siglo XXI. En particular, los BRICS hoy concentran aproximadamente 42% y 20,4% de la población y producción mundial, respectivamente; casi 18% del comercio global; los dos países más poblados del mundo (100China e India); cuatro de las diez mayores economías, y cuatro de los diez territorios más extensos. En resumen, los BRICS constituyen en conjunto en el eje más dinámico y determinante de la economía mundial.

Sin embargo, individualmente también enfrentan innumerables desafíos internos. Pese a las impresionantes cifras de crecimiento, también van acompañadas de una extendida desigualdad que asimila a los BRICS: éstos acaparan 1.700 millones de pobres, la mitad de los que hay en el planeta, sin adentrarnos en debilidades en cuanto a infraestructura, salud, educación, logística, etc. Estos desafíos de orden interno también relativizan la capacidad inmediata de proyección internacional de los BRICS.

En segundo lugar, ¿qué quieren/piensan los BRICS del sistema internacional? En este sentido, vale retomar la metáfora de aquel viejo proverbio chino que repetía Zhou Enlai: ‘’Los BRICS duermen en la misma cama, pero sueñan cosas distintas”, es decir, cada uno tiene sus propios intereses nacionales, se encuentra en diferentes etapas del desarrollo, conforma diversos tipos de regímenes políticos, mantiene relaciones disimiles con Estados Unidos e incluso conservan entre sí antiguas querellas territoriales y comerciales sin resolver (100en particular China, India y Rusia). Es decir, hablar de los BRICS como un agregado que emana voluntad conjunta es por demás aventurado.

Sin embargo, en cuanto a su proyección en el sistema internacional, la gran interrogante ha sido hasta ahora su voluntad de cambio, es decir, si los BRICS vienen a revolucionar (100patear el tablero), a reformar (100buscar un lugar para sí en la mesa de decisiones) o simplemente a salvaguardar el statu quo del sistema de gobierno global mientras aprovechan este período para desarrollarse internamente. En este sentido, la decisión adoptada en la VI Cumbre de Presidentes de crear un nuevo Banco de Desarrollo y un Acuerdo de Reservas de Contingencias, ambos destinados en principio para sí mismos – no para todos los países en vías de desarrollo-, es quizás el precedente más importante de un incipiente nuevo orden mundial que refleje la redistribución de poder mundial en curso. En palabras de Xi Jinping, Presidente de China: “El objetivo es perfeccionar el sistema de gobierno mundial y ampliar la representación y el derecho a hablar en los asuntos internacionales de todos los países emergentes”.

Por último y quizás más importante, es el análisis del lugar de la Argentina y su relación con los BRICS. Si analizamos la agenda temática de la última cumbre, la seguridad alimentaria y energética, el desarrollo sustentable, la cooperación cultural, la lucha contra el terrorismo y la reforma del sistema internacional concentraron buena parte de la declaración de Fortaleza. En cada de estos ítems, la Argentina es voz autorizada y actor gravitante en el sistema internacional. En términos de vínculos comerciales, la influencia es innegable: hoy los BRICS concentran más del 30% de nuestras exportaciones (100con China y Brasil a la cabeza).

Finalizando, los BRICS representan una gran oportunidad para nuestra inserción internacional, la cual debería procurar la diversificación de alianzas, pivoteando con equilibrio, audacia, inteligencia y realismo, entre los diferentes polos de poder mundial, siempre con el interés nacional como columna vertebral.

 

Felipe Llorente

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