9 de septiembre de 2014
Instituto Gestar

Los días más culturales: Parte I

Efemérides que dicen mucho

El 28 de septiembre de 1953, durante la segunda presidencia de Perón, se sancionó la ley 14.241, primera en materia de radiodifusión del país y la única aprobada en democracia por el Parlamento nacional hasta la reciente sanción de la Ley 26.522, de octubre de 2009.


Ambas leyes, cada una a su tiempo, promovieron el crecimiento de zonas geográficas relegadas, fomentaron actividades vinculadas con la industria cultural y avanzaron en la consolidación de un pluralismo de voces, miradas y opiniones. Además, con el mismo espíritu de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que establece niveles mínimos de producción nacional en radio y televisión, el histórico Decreto 3.371 de 1949 de Protección a la Música Nacional que dictó el presidente Juan Domingo Perón dispuso que las confiterías y lugares públicos debían ejecutar por lo menos un 50% de música nativa. En 1953, la Ley 14.226 fortalecería esta política de apoyo a nuestros artistas a partir del establecimiento de espectáculos de música en vivo en las funciones de cine.

La política cultural del peronismo mostró enormes resultados también en otros ámbitos creativos. En 1946, en el marco de las conquistas sociales del primer peronismo, se sancionó el Estatuto del Periodista Profesional, aún vigente, que establece importantes beneficios en el régimen de trabajo en relación de dependencia para los profesionales de la noticia. El Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (100ISER), por su parte, fue creado en 1951 con el fin de formar profesionales para la radio. Más aquí, en el año 2009, se eliminó del Código Penal los delitos de calumnias e injurias, respondiendo así a un histórico reclamo de las organizaciones periodísticas, adecuándose a un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Fue un 17 de octubre de 1951 cuando, desde Plaza de Mayo, se realizó la primera transmisión televisiva por el Día de la Lealtad Peronista. De ese modo, la Argentina se convertía en el segundo país en el continente, detrás de Estados Unidos, en poseer la nueva tecnología que representaba la televisión. En octubre de 2010, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó el Plan Nacional de Telecomunicación «Argentina Conectada», orientado a proveer acceso a Internet y televisión digital gratuitos en todo el país.

La reciente creación del Instituto de la Música y del Ministerio de Cultura de la Nación, el impulso público al sector audiovisual a través del INCAA y de programas como Conectar Igualdad y BACUA del Ministerio de Planificación, así como la sanción de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, dan cuenta también del enorme apoyo a la actividad y producción cultural que se verifica durante la última década.

Estas comparaciones no son caprichosas ni capciosas, sino que refieren a hitos destacados de la cultura de nuestro país. Las instituciones creadas durante gobiernos peronistas tenían y tienen como objetivo fortalecer el proceso político de inclusión, cuya legitimación y acción reside en la defensa y promoción de la diversidad cultural nacional, antes y ahora. En este sentido, la presencia y permanencia de políticas culturales, que en muchos casos significan la única posibilidad de desarrollo para el sector cultural, no son monopolio de los gobiernos peronistas, pero sí se han destacado notablemente durante dichas gestiones.

 

Libros sí

A partir de 1946 se intensifica el período ascendente de la industria editorial que, sin desmayos, se prolongaba ininterrumpidamente desde una década atrás. Ese año se alcanza el punto más alto, con casi 34 millones de ejemplares, volumen que sólo será superado por la extraordinaria producción de 1953 –uno de los tres picos más altos de toda la historia editorial argentina–, cuando se alcanzan los casi 51 millones de libros. Luego de una pronunciada caída, los años 1974 y 1975 muestran un repunte destacado con cifras cercanas a los 50 millones de ejemplares. La última dictadura le asesta un duro golpe a la industria editorial que se recupera recién en los años noventa bajo una profunda reestructuración y transnacionalización del sector.

La década de gobierno de Néstor y Cristina significa un nuevo momento de gran expansión, alcanzándose el record histórico de producción de libros con casi 120 millones de ejemplares en 2011.

 

La batería de medidas y políticas culturales aludidas no sólo surgió en un contexto político específico, sino que también se relaciona con otra cuestión poco estudiada: el vínculo entre fortalecimiento del mercado interno, redistribución del ingreso y diversidad cultural.

En efecto, las industrias culturales son empresas cuyos bienes se realizan en el mercado como cualquier otra mercancía, por eso el mecanismo de transmisión y distribución de los bienes culturales se relaciona no sólo con la intervención estatal, sino también con la fortaleza del mercado interno. Es allí donde el Estado, en distintos gobiernos peronistas, ha decidido intervenir con firmeza sobre mercados culturales que los diferentes modelos económicos han generado, a fin de promover una mejor distribución de la palabra, de la creación y del ingreso que genera la cultura. Y los datos son elocuentes en este sentido: en cada uno de los subsectores de la industria cultural las etapas de gobiernos peronistas son las de mayor desempeño productivo.

 

Natalia Calcagno y Julio Villarino

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