13 de septiembre de 2012
Instituto Gestar

Los únicos privilegiados son los niños

El aumento simultáneo de estos beneficios sociales fue, en efecto del 25,9% y forman parte de una serie de decisiones que el gobierno nacional toma a favor de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Una anunciada junto a este aumento: el establecimiento de un nuevo tope para percibir las Asignaciones Familiares, a partir del cual la suma de los ingresos del padre y la madre no podrán superar los $14.000 (100hasta $7.000 por cada uno), y la creación de un nuevo rango para quienes no percibían asignaciones familiares ni podían deducir impuestos de ganancias, que ahora estarán cubiertos. La otra, anunciada semanas atrás y que tiene que ver con el aumento del salario mínimo vital y móvil, que fue del 25%.

El aumento de la AUH se vuelve significativo porque inyecta más dinero en los sectores de menores ingresos y porque esto termina repercutiendo positivamente en la actividad económica. La Presidenta lo dejó muy claro al expresar: “Se debe hacer hincapié en las personas de bajos ingresos, los de mayor vulnerabilidad porque lo necesitan y porque, además, económicamente cada un peso que el Estado designa al primer decil (100el de más bajos ingresos) esto multiplica en la actividad económica un 3,68”.

En términos de impacto, varios han sido los estudios que demostraron la enorme potencialidad que tiene esa inyección de dinero en las familias de los hogares más vulnerables: la posibilidad de incluir la cena entre las comidas diarias; el acceso a productos alimenticios de mejor calidad y más diversificados. En fin, la planificación familiar a partir de la decisión autónoma de cada familia sobre qué comer, cuánto y cuándo sin la necesaria tutela del Estado sobre estas decisiones, como hubiera sostenido el enfoque focalizador de las políticas sociales neoliberales.

En efecto, la AUH representa el quiebre más emblemático de las políticas sociales del Estado nacional y popular respecto al Estado de valorización financiera vigente desde el inicio de la dictadura militar hasta el año 2002 en nuestro país. Principalmente porque vino a poner en pie a los trabajadores que habían sido expulsados de un mercado de trabajo precarizado y excluyente de los sectores populares. Pero también porque reconoce a los hijos e hijas de los trabajadores, independientemente de su posición formal o informal en el mercado de trabajo, como sujetos de derecho: derecho a crecer con educación, salud y dignidad, pero sobre todas las cosas con la felicidad que merecen esos años de la vida.

Maira Bernis

@mairabernis

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