8 de marzo de 2012
Instituto Gestar

Más Combustible para el Desarrollo

 

El desarrollo económico, en el largo plazo, tiene como condición ineludible el consumo de cada vez más cantidad de energía.
Así lo entendió en su momento Juan Domingo Perón, quien dio un impulso enorme al tema entre otras cosas creando el Plan Nacional de Electrificación, en el año 1947; y construyendo el primer gasoducto de sudamérica y el más largo del mundo en ese momento, desde Comodoro Rivadavia hasta Buenos Aires, en 1949. Grande obras hidroeléctricas como el dique El Nihuel en Mendonza y el dique La Florida en San Luis, son de esa época. Luego de años de desinversión, a partir del año 2003 se pone nuevamente el tema energético en la agenda nacional, con una inversión cercana a los 20.000 millones de pesos, desde el año 2003 a la fecha.

Gran parte de estas inversiones son en obras que “no se ven”, pero que han permitido sostener un crecimiento en el consumo de energía muy significativo. Por ejemplo, en el año 2003 teníamos 9.083 kilómetros de Líneas de Alta Tensión en 500 kilovoltios, hoy contamos con más de 14.000 Km, un 55% más. Esto permitió conectar a seis provincias a la Red Interconectada Nacional y provee una mejor conexión con nuestros países vecinos.

En el 2003 nuestro país generaba 17.900 megavatios de electricidad, y hoy la generación eléctrica se ha incrementado a más de 25.000 Mw, lo que representa un 40% más. Las obras implementadas para alcanzar este crecimiento son varias, pero se destaca la finalización de Yaciretá, una de las represa de llanura más grande del mundo y que provee con energía limpia el 15% de la producción energética del país. Otra obra muy relevante fue la finalización de Atucha II. Esta obra, junto con otras iniciativas públicas, convirtió en estos años a nuestro país en uno de los 10 países del mundo con mejor dominio de la tecnología nuclear.

Se aprobó en el año 2006 una ley que establece que en el año 2016, el 8% de la energía eléctrica que se consume debe provenir de fuentes de energía renovables (100eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, hidráulica, biomasa, gases de vertedero, gases de plantas de depuración y biogás). Desde la aprobación de esta ley, se dio un fuerte impulso, mediante el financiamiento (100el Banco de Inversión y Comercio Exterior está haciendo un gran aporte en este sentido) y contratos de compra de energía, a la construcción de plantas de energía renovable.

Algunos casos emblemáticos, son el Parque Eólico de Arauco (100La Rioja), que es el más grande de Argentina y consta de 12 molinos eólicos con una capacidad de generación de 25,2 MW, totalmente diseñados y fabricados en Argentina y la Planta Fotovoltaica de Ullum (100San Juan), que se trata del primer parque de energía solar de Latinoamérica, que proporcionará 1,2MW de energía limpia, a través de miles de paneles fijos y móviles.

Si bien se ha avanzado muy fuerte en la construcción de plantas de generación de energía, en la interconexión y en la diversificación de la matriz energética hay un desafío central no resuelto respecto a la producción de hidrocarburos, que ha caído en los últimos años como consecuencia de la desinversión de las principales empresas petroleras, particularmente Repsol YPF.
Asegurar un correcto nivel de inversión para la exploración y explotación de gas y petróleo es fundamental para lograr que la demanda creciente del mercado sea abastecida por yacimientos nacionales. Este es el principal desafío para los próximos años.

Roberto Arias

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