2 de septiembre de 2013
Instituto Gestar

Mejoras para los trabajadores

La medida, cuyo costo financiero para el Estado será de 2.581 millones de pesos, también beneficiará al 99,3% del total de jubilados y pensionados, permitiendo que casi 6 millones de nuestros adultos mayores no sean alcanzados por este impuesto. Cristina también anunció que se empezará a gravar la renta financiera de las personas de mayor nivel de ingresos, a través de la compra-venta de acciones y la distribución de los dividendos.


Pese a que el ajuste fue muy celebrado por la población beneficiada, algunos medios de comunicación se han encargado de restar importancia a la medida tildándola de recurso electoral, como si detrás de ella no hubiera la decisión política de mejorar la situación de los trabajadores del país.
La realidad es que los gobiernos democráticos como el nuestro son entes fluidos que si bien deben trabajar para materializar objetivos de largo plazo, al mismo tiempo están inmersos en una dinámica representativa donde escuchan a la población y responden a sus inquietudes cotidianas conforme se van presentando, equilibrando finamente las necesidades inmediatas con un proyecto de nación más permanente.
En este sentido, conviene destacar que contrariamente a lo que se dice, la respuesta del Ejecutivo no fue nueva ni oportunista, sino más bien oportuna. Recordemos que en marzo de este año el Gobierno Nacional ya había elevado el mínimo no imponible a $8.360 para solteros y a $11.563 para los casados con dos hijos y, en esa misma sintonía, Cristina también había anunciado que a partir de julio el medio aguinaldo quedaría afuera de este impuesto.
Está claro que a los políticos de la oposición y algunos periodistas económicos que son más operadores que otra cosa nada les viene bien y no miden el alcance de sus absurdas reflexiones, porque si tomamos en cuenta que el calendario electoral empezó en junio en vísperas de las PASO, y que se prolongará hasta los comicios del 27 de octubre, habría un periodo de 5 meses (100casi medio año) donde el gobierno no debería tomar ninguna medida porque inevitablemente sería considerada populista.
Los gobiernos sensatos no pueden y no deben permanecer inertes sólo para complacer los caprichos de aquellos que no saben dirigir. Gobernar es elegir, y se elige tomando decisiones, con el timón firme pero la mano suave para palpar las necesidades de la gente. Eso es la vida en democracia, y así lo entiende perfectamente nuestro Gobierno Nacional.

Roberto Arias y David Chagoya
 

 

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