7 de abril de 2011
Instituto Gestar

Mitos y verdades: El peronismo y la educación

En un tiempo se buscó con la expresión “civilización o barbarie”, denigrar todo lo nuestro, desvincularnos de nuestras raíces latinoamericanas e inculcarnos la nostalgia de no haber sido “colonizados” por ingleses o alemanes.

El tiempo pasó y el Pueblo, que siempre identifica lo mejor para la Patria, volvió a ser acusado de bárbaro con frases que pretenden asociar su arraigo a las tradiciones con lo inculto, lo iletrado.

Esta vez ocurrió durante el gobierno de Perón, donde se difundió la frase “Alpargatas sí, libros no”. Según Norberto Galasso en su libro “Perón. Formación, ascenso y caída (1001893-1955), “el antiperonismo acusó a los trabajadores de haber creado esa prédica bárbara, que abominaba de aquello que constituye uno de los principales símbolos de la cultura -el libro-, lo cual probaría la profunda irracionalidad y el anticientificismo propio del movimiento nacional. Sin embargo, no ha podido probarse que dicho slogan surgiese de las filas de los descamisados en alguna manifestación o concentración, por lo cual algunos ensayistas del campo nacional opinan que fue creada por los mismos liberales, para endosársela al pueblo y probar así su desafección por la inteligencia”.

A pesar de esta campaña difamatoria, bien montada por cierto, el peronismo ha sido la fuerza que más ha hecho para que la cultura y la educación lleguen a todos los habitantes del país.

Así como durante el gobierno de Perón se crearon el ministerio de Educación, (100algunos compañeros nos recuerdan que hasta 1946 tuvimos Ministerio de Agricultura pero no de Educación ni de Salud), la Universidad Obrera, se construyeron numerosas ciudades universitarias, escuelas técnicas, etc., durante los gobiernos de Néstor y Cristina se retomaron los objetivos de inclusión social a través de la educación.

Primero fue la sanción de la ley 26.075 de financiamiento educativo, donde se habla de “inversión educativa”, cambio de paradigma abismal sobre los conceptos que describen a la educación como un gasto.

Luego vino la sanción de la ley 26.606. En ella se define a la educación y al conocimiento como un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado.

En su artículo tercero muestra el grado de compromiso con este concepto al decir “La educación es una prioridad nacional y se constituye en política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad nacional, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades fundamentales y fortalecer el desarrollo económico-social de la Nación.”

Pero todo esto no quedó sólo en una expresión de deseo, el compromiso asumido fue acompañado por acciones concretas.

Según datos del Ministerio de Educación, el gasto consolidado en Educación, Ciencia y Tecnología, superó en el año 2009 la meta planteada por la ley, alcanzando el 6,45% del PBI, tendencia que continuó durante el año 2010.

A esto podemos agregarle el permanente compromiso por estar a la altura de las demandas sociales. Mediante el Programa Conectar Igualdad, se persigue reducir la brecha digital y garantizar el acceso de todos a “los mejores recursos tecnológicos y a la información”. Este programa, lanzado en abril de 2010 y puesto en marcha principalmente por la ANSES, prevé entregar tres millones de netbooks a alumnos y docentes de educación secundaria de escuela pública, de educación especial y de Institutos de Formación Docente. Hasta la fecha se han entregado más de 427.000 netbooks en todo el país, alcanzando el 100% de la ejecución de la primera etapa en 23 de las 24 provincias argentinas.

Según el Director ejecutivo de la ANSES, Diego Bossio, “en un mundo globalizado e informatizado, estas netbooks son herramientas fundamentales para que los jóvenes de todo el país se puedan formar y tengan igualdad de oportunidades laborales”.

Sin embargo, a pesar de estos proyectos plasmados en leyes y ejecutados de manera concreta, hay quienes aún con esta información critican este modelo y lo hacen atacando a nuestra presidenta, a quien acusan de falta de humildad y de incapacidad para reconocer errores. A ellos deberíamos recordares que sobre el tema educativo y a pesar de los logros alcanzados, fue Cristina la que hizo una autocrítica y dijo, “es necesario dar el salto cualitativo en materia de calidad para que realmente esta formidable inversión que están haciendo los argentinos en materia de educación sea absolutamente redituable. ¿Y cómo es redituable? Es redituable en términos de capacitación de cada uno de nuestros jóvenes para que puedan ganarse la vida a partir de esa capacitación y lograr movilidad social ascendente a partir de esa capacitación, que fue el gran paradigma que siempre hemos sostenido históricamente, la educación como el gran movilizador social.”

La pregunta del millón, con que frase buscarán ahora acusarnos de demagogos. Será ¿Zapatillas si, computadoras no?

Martin Raposo

Economista

Gestar

Twitter: @MartinRaposo

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