26 de abril de 2012
Instituto Gestar

Nuestra YPF y el Gas No Convencional

 

Recién a fines de la década de 1990, una empresa privada de Estados Unidos, utilizando fondos de investigación del Departamento de Energía del Gobierno Federal, tiene éxito en una tecnología de extracción hidráulica que hace rentable su explotación. Esta nueva tecnología de avanzada implica una perforación “direccional”, o sea no vertical sino en con una forma de L y utiliza agua a presión para romper la roca y liberar el gas.

La aparición de esta nueva tecnología cambió radicalmente las perspectivas energéticas en todo el mundo, y particularmente en aquellos países donde existen importantes reservas de gas y petróleo atrapadas en las formaciones rocosas (100en inglés, shale gas y shale oil). Según las estimaciones de la AIE (100la Agencia Internacional de Energía), la extracción del gas no convencional implica duplicar la producción potencial de gas, llevándola de 60 a 120 años. Hoy ya representa la mitad de los recursos estimados de gas natural en todo el mundo, y además con una distribución más repartida en diversos países, lo que mejora la seguridad del suministro.

En Estados Unidos la producción de gas no convencional se multiplicó por 19 en la última década, desde que comenzó la producción en gran escala en los años 1998-2000. Ya en el año 2010, el 23% del gas que se usa en ese país es extraído con esa nueva tecnología. Se estima que en el año 2035, la matriz energética de Estados Unidos usará más gas y el 50% del mismo será gas no convencional. Para Estados Unidos, la aparición de esta nueva tecnología, implica la real posibilidad de acercarse a la autosuficiencia en materia de combustibles fósiles, objetivo buscado con persistencia por ese país desde la crisis de la OPEP en 1973. Todo gracias a una iniciativa gubernamental, que le llevó además cerca de 30 años en tener éxito. Para los países europeos, el gas no convencional le permitirá reducir la dependencia política y económica del gas natural de Rusia, ampliando los posibles proveedores de este valioso recurso.

La revolución del gas no convencional ha llevado a la AIE a preguntarse si no estamos entrando en una “Edad de Oro del Gas”, ya que de continuar con la tendencia actual de producción, en 30 años el gas natural será la principal fuente de energía del mundo, superando por primera vez en la historia al petróleo y al carbón mineral. El gas es, de los combustibles fósiles, el menos contaminante y el de menor efecto invernadero, con lo cual su utilización masiva implica ventajas también para el medio ambiente.

El 5 de abril del año 2012, el Departamento de Energía de los Estados Unidos publicó una evaluación de las reservas de gas no convencional para casi todos los países del mundo. Esta evaluación, incluyó toda América Latina y si nos ponemos a ver los datos (100que se reproducen en la Tabla 1), veremos la importancia estratégica de este nuevo recurso. En el caso de Argentina, la estimación arroja que tendríamos reservas de 774 TCF (100trillones de pies cúbicos), lo que equivale a nuestro consumo durante 530 años, siendo que Argentina es un país muy gasífero. El gas se utiliza no solo para calefaccionar hogares y cocinar, sino también para producir energía eléctrica, para procesos industriales (100especialmente en la industria metalmecánica) e inclusive para el parque automotor. Cerca del 50% del total de energía que usa nuestro país es gas natural.

Si estas reservas se verifican, implica multiplicar por 40 aproximadamente las reservas comprobadas que hoy tiene el país de gas natural (100de 13,4 TCF). El valor económico de este recurso es gigantesco: al valor futuro del gas, equivaldría a siete veces nuestro PBI, y 21 veces el total de la deuda pública (100interna y externa) del país. Según este estudio, Argentina tendría la tercer reserva más importante del mundo de gas no convencional, luego de China y de Estados Unidos. Además, esta reserva está muy distribuida geográficamente. Si bien una parte relevante se encuentra en la zona Vaca Muerta (100Neuquén y sur de Mendoza), también aparecen zonas marcadas en Córdoba, Santiago de Estero, norte de Santa Fe, y todo el NEA. Al estar tan distribuidas resultará más equitativa la distribución del recurso a nivel federal.

En este contexto,  la recuperación de YPF se convierte en una herramienta clave de soberanía y de desarrollo hacia el futuro. Permitirá que ese recurso pueda ser explotado poniendo como eje principal el interés nacional y el bienestar de todo el pueblo, para lo cual necesitamos más combustible para el desarrollo.

Roberto Arias

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