6 de julio de 2020
Instituto Gestar

Para honrar a Manuel Belgrano nada mejor que imitarlo

Las Gestas
patrióticas de la emancipación americana,

Así como, en
nuestros orígenes,

las
apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe

en el cuadro
de una epopeya misionera

y un
mestizaje desgarrado,

están entre
los acontecimientos fundantes

de nuestra Patria
Grande Latinoamericana.

Francisco. 16 de Julio de 2017.


 Por: Pablo Scolari, secretario de adoctrinamiento PJ Rosario

Vivimos un cambio de
época, cuyo nivel más profundo es el cultural. Un entramado económico,
financiero y político se fue construyendo a partir de un consenso establecido
por encima de las fronteras, configurando esta planificación global que impide
a los pueblos vivir con justicia y en paz, en donde el sistema financiero y las
corporaciones multinacionales compiten en poder con los Estados. El pensamiento
ha asumido el sentido de la máquina que lo transmite, ofreciéndonos la
informática, la televisión y la publicidad un mundo en el que mejor que hacer
es decir y mejor que realizar es prometer, conformando una sutil dictadura  con culturas desechables y lenguajes
artificiales. Este Paradigma Tecnocrático, y el desarrollo de una nueva
colonización cultural, que potencia el individualismo a ultranza, conduce a la
indiferencia por el otro. Frente a este paradigma se torna urgente avanzar en
una nueva revolución cultural fundada en el acervo cultural heredado que
nos vuelva a dar los fundamentos y el sentido de pertenencia a este suelo
americano.

A orillas del Río Paraná
sigue resonando aquel juramento que hiciera Manuel José Joaquín del Corazón de
Jesús Belgrano González el 27 de febrero de 1812: “…Juremos vencer a nuestros
enemigos interiores y exteriores y la América del Sud será el templo de la
Independencia y de la Libertad.”

Aquel
juramento nos alerta sobre la dominación que se nos quería imponer pero
también, nos lleva a prestar atención a las nuevas formas, más complejas y más
sutiles, siendo de suma importancia ya que solo podemos defendernos de lo que
conocemos.

Este contexto,que el Papa
Francisco ha logrado visibilizar desenmascarando la cultura de la muerte, marcando
que nos encontramos en una 3era. Guerra Mundial a la que se suman los dos
dígitos de la caída del producto bruto mundial que se vaticina a raíz del
COVID-19, nos impone un cambio de rumbo. A esa situación en nuestro país hay
que agregar la crisis económica generada por el gobierno del PRO: el
endeudamiento; la pobreza en 35 %; la pobreza infantil en 48%, etc.

Frente a este sombrío
escenario, resulta menester mirar al pasado para fortalecer nuestra identidad,
discernir el presente y mirar al futuro con valentía.“Si nuestra sociedad desea preservar su identidad en la etapa
universalista que se avecina, deberá conformar y consolidar una arraigada
Cultura Nacional.”[1]
El Papa Francisco que nos brinda permanentemente elementos para describir
la cultura del descarte, también nos alerta:”El problema es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para
enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos,
buscando atender las necesidades de las generaciones actuales incluyendo a
todos, sin perjudicar a las generaciones futuras.”[2]

Señaló el Presidente Juan
Domingo Perón, al anunciar la gratuidad de la enseñanza universitaria el 20 de
Junio de 1949, en referencia al General Manuel Belgrano: ”Para honrar a los héroes nada mejor que imitarlos.”

En el año del General
Belgrano, la propuesta no solo debe apuntar a la conmemoración de su nacimiento
(1004.6.1770) y de su fallecimiento (10020.6.1820), hacerlo sería una reducción del
mensaje revolucionario y de su sello en la construcción de los pueblos americanos,
nos interesa su ejemplo, como modelo para forjar liderazgos, que sepan centrarse
en el servicio al prójimo y al bien común, sin anteponer intereses individuales
y sectoriales.

Sostuvo el entonces
cardenal Jorge Mario Bergoglio que Belgrano “…fue
un hombre que, en el momento justo, supo encontrar el dinamismo, empuje y
equilibrio que definen la verdadera creatividad: la difícil pero fecunda
conjunción de continuidad realista y novedad magnánima. Su influencia en los
albores de nuestra identidad nacional es muchísimo mayor de lo que se supone; y
por ello puede volver a ponerse de pie para mostrarnos, en este tiempo de
incertidumbre pero también de desafío, como se hace para poner cimientos
duraderos en una tarea de creación histórica.”[3]

Belgrano, si bien empapado con
las ideas modernas, no fue un hombre del iluminismo.

Desde su primer manifestación
pública, al asumir como Secretario Perpetuo del Consulado de Buenos Aires se
evidencia la profunda raíz hispánica de su pensamiento, al sostener el 2 de
junio de 1794: “No hay objeto más digno
de la atención del hombre que la felicidad de sus semejantes”[4]

Belgrano logra comprender la
importancia de la educación sentenciando en memoria anual del Consulado: “Como quieren que haya amor al trabajo si no
hay educación.”[5]
En
1797, también en Memoria del Consulado resalta el trabajo, donde sostiene: “…para hacer felices a los hombres es
forzoso poner en la precisión del trabajo con el cual se precave la
holgazanería y la ociosidad que es el origen de la disolución de las costumbres.”

Sosteniendo en el Correo de
Comercio en 1810: “Hubo un tiempo de
desgracia para la humanidad, en que se creía que debía mantenerse al pueblo en
la ignorancia y por consiguiente en la pobreza, para conservarlo en el mayor
grado de sujeción. Pero esa máxima injuriosa al género humano se proscribió
como una producción de la barbarie más cruel.”[6]

Pero no se quedó solo en estas
enunciaciones. Entendió que sin educación no sería posible la libertad, “un pueblo culto nunca puede ser esclavizado”,
promoviendo la enseñanza técnica, diseñando escuelas de náutica, agricultura,
comercio, arquitectura, matemáticas, dibujo, dando trato igualitario a
españoles, criollos e indios y en una época donde solo podían estudiar las
mujeres de los sectores acomodados, da una atención fundamental a su educación.[7]

En la preparación de la
revolución, desde el Correo de Comercio, en su número 21, se puede leer:”¿Pero cómo formar las buenas costumbres y
generalizarlas con uniformidad? ¡Que pronto hallaríamos la contestación si la
enseñanza de ambos sexos estuviera en el pie debido! Mas por desgracia el sexo
que principalmente debe estar dedicado a sembrar las primeras semillas lo
tenemos condenado al imperio de las bagatelas y de la ignorancia.”

Hemos visto la medular atención
que significó para Belgrano la educación. “Fundar
escuelas es sembrar en las almas”
decía y fueron esas almas las que lo
acompañaron en el proceso revolucionario.

Es preciso recordar la carta de
Belgrano al General San Martín del 6 de abril de 1814 donde le dice:

«Son muy respetables las
preocupaciones de los pueblos y mucho más aquellas que se apoyan por poco que
sea  en cosa que huela a religión; creo
muy bien que Ud. tendrá esto presente…»

«La guerra, allí, no sólo
la ha de hacer Ud. con las armas, sino con la opinión, afianzándose siempre ésta
en las virtudes morales, cristianas y religiosas, pues los enemigos nos la han
hecho llamándonos herejes.»

«Acaso se reirá alguno de
este mi pensamiento; pero Ud. no deje llevarse de opiniones exóticas, ni de
hombres que no conocen el país que pisan; además, por ese medio conseguirá Ud.
tener el ejército bien subordinado, pues al fin se compone de hombres educados
en la religión católica que profesamos, y sus máximas no pueden ser más a
propósito para el orden.»

» quisiera hablar más,
pero temo quitar a Ud. su tiempo, y mis males tampoco me dejan; añadiré
únicamente que conserve la bandera que le dejé; que la enarbole cuando el
ejército se forme; que no deje de implorar a N. Sra. de las Mercedes,
nombrándola siempre nuestra Generala y no olvide los escapularios a la tropa.
Deje Ud. que se rían; los efectos le resarcirán a Ud. de la risa de los
mentecatos, que ven las cosas por encima.»

No
podemos obviar la profunda fe que atravesó su vida y su obra
[8], dando certeza a aquello
de que sólo quien cree puede crear, y que es posible sintetizar en la proclama
del 25 de mayo de 1812 en Jujuy, que encontramos inscripta en el Monumento
Nacional a la Bandera de la ciudad de Rosario;
“Nuestra
obra es de Dios: Él nos ha concedido esta Bandera que nos manda que la
sostengamos.”
 He allí toda la magia de la
vida rezaba Scalabrini y vaya si creyó el General Belgrano que sintetizó y creó
el símbolo de nuestra identidad nacional.

Particular atención merece la donación de sus premios por las
victorias en la batalla de Salta para la construcción de las escuelas en
Tarija, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, redactando el Reglamento para
dichas escuelas, donde sostuvo que el maestro debía ser considerado como “Padre de la Patria” y que debía tener
asiento en el Cabildo local.

El verdadero liderazgo y la fuente de su autoridad es una
experiencia fuertemente existencial. El liderazgo que tuvo Belgrano, como todo
liderazgo, ha de ser ante todo testimonial. Emana de  la ejemplaridad de la vida personal y el
testimonio de la coherencia existencial, sumada a la aptitud de ir interpretando
al pueblo, desde el llano, y la estrategia de asumir el desafío de su
representación, de expresar sus anhelos, sus dolores, su vitalidad, su
identidad.

Se ha procurado contribuir a la recuperación de la Memoria de
quien fue junto con San Martín “los héroes máximos de la nacionalidad y las
glorias más puras de la Patria”[9], pero también a aquella
estirpe de hombres y mujeres que lo ayudaron a fundarla y con ella, la plena
conciencia de nuestra elevada misión en la unidad de la Patria Grande.

Aquel Mayo que supo reunir a un pueblo detrás de una causa común,
que torciera la historia e iniciara un proceso revolucionario no se ha
detenido.

El poeta de la Patria en su Poema al 17 de octubre pudo verlo por
1945:

“Era el pueblo de Mayo
quien sufría,

No ya el rigor de un odio
forastero,

Sino la vergonzosa
tiranía

Del olvido, la incuria y
el dinero.

El mismo pueblo que
ganara un día su libertad al filo del acero

Tanteaba el porvenir, y
en su agonía

Le hablaban sólo el Río y
el Pampero.

De pronto alzó la frente y
se hizo rayo

(100¡era en Octubre y
parecía Mayo!,

Y conquistó sus nuevas
primaveras.

El mismo pueblo fue y
otra victoria.

Y, como ayer, enamoró a
la Gloria,

¡y Juan y Eva Perón
fueron banderas”[10]

Sostenía la Jefa Espiritual de la Nación que el peronismo había
dado una serie de respuestas para que la historia no se truncara: “Al 25 de Mayo de 1810 le hubiese faltado,
quien sabe hasta cuando, la respuesta genial del 17 de
octubre de 1945. El nueve de Julio de 1816 se hubiese quedado sin la respuesta
del Nueve de Julio de 1947.”[11]

Aquel mayo, que no se ha detenido tampoco volverá a ser, aquel
mayo que tuvo su respuesta en octubre, no volverá a repetirse, sencillamente
porque la historia no se repite, sin embargo lo que si se repite son las causas
profundas de los procesos y aquí toma importancia la historia ya que cada generación
debe responder a los desafíos de su hora teniendo presente que toda verdadera
revolución es restauración. “Revolución es ir a las raíces, reconocerlas
y ser lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción
entre revolucionario e ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer
verdaderos cambios es la identidad. Nunca se puede dar un paso en la vida si no
es desde atrás, sin saber de donde vengo, que apellido tengo, que apellido
cultural o religioso tengo.”[12]

Por eso debemos tener memoria, para avanzar en un discernimiento
de la realidad en la que vivimos, si está presente el movimiento emancipatorio
y si pensamos construir sobre cimientos duraderos, pero sobre todo, si está
presente en la utopía del futuro.

 

 



[1] Juan Domingo Perón. Modelo Argentino para el Proyecto Nacional.

[2]Del santo padre francisco. Carta Encíclica LAUDATO SI. 1ª Ed. Conferencia Episcopal Argentina
Junio 2015. p. 43.

[3]Cardenal Jorge Mario Bergoglio. 9.4.2003.

[4] Ricardo Elorza Villamayor. Manuel Belgrano. Líder, Ideólogo y Combatiente de la Revolución. Pag.32.
Ediciones Fabro. 2012.

[5] Manuel Belgrano. Memoria Anual 1797.

[6]Manuel Belgrano. Correo de Comercio Nº 3, 17 de
marzo de 1810.

[7]Manuel Belgrano. Memoria Anual. 15 de julio 1796:
“Igualmente se deben poner escuelas gratuitas para las niñas, donde se les
enseñará la doctrina cristiana, a leer, escribir, coser, bordar, etc.. y
principalmente inspirarles el amor al trabajo para separarlas de la ociosidad,
tan perjudicial o mas en las mujeres que en los hombres.”

[8] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
APARECIDA. Documento Conclusivo. 1era. Edición Agosto 2007 Conferencia
Episcopal Argentina. p. 30: “
Quien excluye a Dios de su horizonte, falsifica el
concepto de la realidad y sólo puede terminar en caminos equivocados y con
recetas destructivas.”

[9]GESTAS PERONISTAS. Ediciones Pueblos del Sur 2019..

[10] Leopoldo Marechal. Al 17 de octubre.

[11]Eva Duarte de Perón. Historia del Peronismo. Clase
Nro. 9.

[12]Papa Francisco. Entrevista Revista Vanguardia. 12
de junio de 2014.

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