6 de marzo de 2013
Instituto Gestar

Para los grandes hombres no hay despedida

Desde Gestar rendimos homenaje a quien ha sido uno de los fundadores de la UNASUR, a quien ha defendido los intereses de nuestra región, a quien ha luchado por la unión sudamericana, a quien ha estado siempre desde cada una de sus acciones comprometido con los trabajadores y con los más humildes; a quien en definitiva ha sido un aliado y amigo de nuestro país, un gran compañero de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en la tarea de consolidación de la Patria Grande.

Hugo Chavez fue el primero de esa generación de presidentes latinoamericanos que comenzaron a cambiar la historia del continente, abandonando el modelo neoliberal y dejando atrás la historia de dependencia y dominación para abrir paso a una nueva América unida, la conformación de aquella Patria Grande soñada por Simón Bolívar, San Martín y los libertadores latinoamericanos. La Patria grande significa hacer realidad el desarrollo de nuestros países, el desarrollo económico, la distribución de la riqueza, en suma la realización de las tres banderas del justicialismo que fueron plasmadas por Perón: la soberanía política, la justicia social y la independencia económica.

Dos grandes luchadores Hugo Chavez y Néstor Kirchner, junto al resto de los presidentes latinoamericanos, hicieron posible que el Continentalismo sea una realidad en el siglo XXI, a lo largo de décadas no fue posible que los estados de América del Sur no lográsemos organizar el poder estatal para estar unidos frente a la imposición de las grandes potencias. Chávez y Néstor lo hicieron posible a partir de aquel «No al ALCA» en Mar del Plata, donde afirmaron su vocación de integración sudamericana frente a la dominación que significaba en ese momento la firma del Área de Libre Comercio de las Américas. Ambos ex presidentes hicieron su propia carne una de las frases más celebres de Simón Bolívar: «La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del Destino».

Hugo Chávez fue un hombre de la justicia social. El proceso iniciado a partir de su primera presidencia significó el paso de una economía dependiente exportadora de petróleo y materias primas que favorecía a las empresas extranjeras y la renta de unos pocos; a una economía soberana dueña de los recursos naturales, cuyas ganancias pudieron ser invertidas en mejoras sociales, educación, salud y trabajo. En ese sentido, así como sucede con el peronismo, el pueblo no olvida lo que se le ha dado.

También fue un hombre del futuro, un hombre comprometido con las nuevas generaciones, comparte con Néstor Kirchner la capacidad de haber sabido movilizar y motivar a los jóvenes a la participación política. Tuvieron las convicciones y los argumentos para convencerlos de que participar vale la pena y de que a través de la política se puede transformar la realidad.

Cuando Chávez concurrió al funeral de Néstor Kirchner en Río Gallegos, mencionó una frase que ha quedado en la memoria de quienes tristes, como en estos días, asistíamos a la despedida de un gran Presidente y patriota. Dijo que a Kirchner no se lo estaba enterrando, se lo estaba sembrando. Seguramente en Venezuela ocurra lo mismo, y los frutos de esta pérdida sean la continuación de un sendero de igualdad y prosperidad para nuestra América.

Cecilia Pon

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