1 de septiembre de 2014
Instituto Gestar

Perón y la función pública: un legado para la provincia de Buenos Aires

 

La administración pública de la provincia de Buenos Aires responde a un modelo piramidal clásico que encuentra su origen en el modelo institucional propuesto por la República conservadora a fines del siglo XIX, el que se perfecciona en sus aspectos más autoritarios a partir de los recurrentes golpes de Estado sufridos por nuestro país a lo largo del siglo XX. Las restauraciones democráticas y los gobiernos populares no alcanzaron, en las diferentes etapas que asumieron la conducción provincial, a construir un nuevo modelo de administración. La provincia de Buenos Aires resistió las reformas neoliberales de los 90, pero el modelo de administración decimonónico aún persiste.


El Estado provincial heredado nos plantea grandes desafíos. Desafíos que también enfrentó el general Perón cuando estuvo al frente de la primera magistratura. Al comenzar su segundo mandato, y a partir de la experiencia del primer Plan Quinquenal, les pide a sus ministros que tuvieran “la amabilidad de invitar a los altos funcionarios del Estado para tener la inmensa satisfacción de poder estrecharles personalmente la mano y conversar con ellos, aunque sea breves instantes, sobre las preocupaciones comunes de gobierno”. En esa oportunidad, el General describe con qué panorama se enfrentó al asumir su primer mandato en estas palabras:

El Estado estaba total y absolutamente desorganizado como consecuencia de haber mantenido una vieja organización que pudo haber respondido hace cien años pero que ahora ya no respondía a las necesidades del momento y menos en una época eminentemente técnica en la organización, en la administración y en el gobierno.

 

En el año 2003, la irrupción de la “política”, entendida ésta como decisiones expresas emanadas de un gobierno popular, alteró las rutinas de organismos e instituciones proclives a conservar y repetir rutinas. La refundación del rol presidencial transformó el paisaje de lo público. Esta centralidad de un proyecto de gobierno y de sus decisiones en el plano nacional también interpela a las administraciones provinciales.

Este panorama nos lleva a reflexionar sobre el modelo de gestión provincial y, por lo tanto, el perfil que pretendemos que reúnan las personas convocadas como trabajadores públicos de la provincia de Buenos Aires. Si acordamos que el fortalecimiento del Estado es el camino a seguir, y si coincidimos en que un proyecto es el que señala el futuro deseable a una organización, podemos afirmar que aspiramos a contar con un equipo estatal apasionado por el Proyecto Provincial que está llamado a elaborar e implementar.

Con esta preocupación también se enfrentó hace más de medio siglo Perón en el ámbito nacional:

No puede haber un funcionario de ninguna categoría ni un empleado destinado al servicio de la Nación que no piense estrechamente dentro de la doctrina nacional, porque él es el ejecutor directo de esa doctrina. En otro ciudadano de otra actividad quizá no sea tan pecaminoso que hiera a la doctrina, o aún, que esté en contra del dictado de la doctrina, pero un funcionario o un empleado público que es el ejecutor directo por mandato implícito de la Constitución y de la ciudadanía, no puede estar fuera de eso.

(100…) La doctrina (100…) contiene lo fundamental de la Nación. Nosotros hemos cristalizado como doctrina nacional nuestras tres banderas, que no pueden arriarse por otro que no sea un traidor a la Patria.

La Justicia social, la Independencia económica y la Soberanía del Estado no pueden ser negadas por ningún argentino (100…) porque cuando se trata de la justicia, cuando se trata de la libertad y cuando se trata de la soberanía no puede haber discusión en contra de la Nación.

Nuestro Estado provincial, y sus más de 500.000 trabajadores, deben reencontrarse alrededor de un proyecto que proponga valores, otorgue identidad y fije direccionalidad a la gestión provincial. La participación activa de los trabajadores públicos bonaerenses en la elaboración de un plan estratégico, el diseño del presupuesto y la definición de los programas provinciales, permitirá contar con una administración fundada en el compromiso de sus integrantes con la realidad provincial.

 

Claudia Bernazza

Instituto Gestar

 

Fuente: Discurso del presidente de la República, General Juan Domingo Perón, acerca de los deberes y obligaciones de los funcionarios gubernamentales. Pronunciado en ocasión de una reunión con subsecretarios y altos funcionarios del gobierno nacional, el 2 de julio de 1952.

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