21 de diciembre de 2011
Instituto Gestar

Protagonistas de nuestro tiempo

 

Ejemplo claro de este tiempo es el estribillo que se agrega al final de la Marcha Peronista:  “Resistimos en los noventa, volvimos en el 2003, junto a Néstor y Cristina, la gloriosa JP”. Serán dos cuadros formados políticamente desde muy jóvenes quienes devolverán a la Juventud Peronista una identidad, un motivo para actuar en política y las perspectivas de un futuro que nos tiene que encontrar formados para enfrentar un mundo cada vez más complejo: Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

Son numerosas las referencias que Néstor tuvo para los jóvenes, así como su compromiso concreto con este grupo político: no era casual encontrarlo al finalizar los actos pegando un salto desde el escenario a los brazos de la juventud para cantar las canciones o sacarse fotos; como tampoco eran inocentes sus referencias a la importancia de la formación de cuadros dentro de los partidos políticos, en especial, por supuesto, dentro del Partido Justicialista. Solo recordar una de sus frases ilustra mejor este nuevo momento histórico: “Cuando la juventud se pone en marcha, el cambio es inevitable”.

Néstor tuvo a los jóvenes como eje central de sus preocupaciones y eso se vio plasmado, como lo recuerda Alicia Kirchner en una nota periodística, el Día Internacional de la Juventud, cuando afirmó: “Lo que tenemos que hacer es abrir los canales para que la juventud argentina pase a ser parte activa de la construcción de la nueva Argentina, con equidad y justicia”. También fue Néstor autor de esta frase: “A los jóvenes les digo: sean transgresores, opinen, la juventud tiene que ser un punto de inflexión del nuevo tiempo”. Todas estas referencias, su propia formación política y sus convicciones llevaron a Néstor a impulsar, desde la presidencia del Consejo Nacional del Partido Justicialista, la creación de Gestar. A partir de este momento sus intenciones comenzaron a tomar cuerpo en un órgano del partido dedicado a la formación política de dirigentes de todas las edades, pero que sin dudas tiene a los jóvenes como sus principales actores.

El 27 de octubre de 2010 murió aquel que nunca dejó de vivir la política como cuando era un joven dirigente peronista; su cuerpo no resistió y la respuesta de los jóvenes no se hizo esperar. La despedida de Néstor Kirchner será recordada principalmente por los miles de rostros juveniles que se volcaron a las calles para manifestar su dolor y para dejar un mensaje concreto: no solo se había ido uno de los mejores presidentes de la Nación, no solo lloramos lágrimas de añoranza y tristeza quienes pudimos ingresar a la Casa Rosada para dar el último adiós. Estábamos despidiendo a quien nos hizo volver a creer en la política: desde su presidencia, desde los debates de la 125 y desde las ganas de transformar el país. A partir de ese entonces el mensaje es: “Gracias Néstor, fuerza Cristina”. Esta no es solo una simple consigna, es la lectura de un proceso político en el cual la Presidenta quedó sin su compañero de toda la vida y enfrentando ataques de todo tipo, como casi ningún otro presidente constitucional. Ahí también la juventud adquirió un rol protagónico. Las presencias en cada acto de los militantes y el compromiso de cada acción desde la gestión pública han ido en aumento. Por supuesto este proceso comenzó antes de la pérdida de Néstor, pero desde ese momento tomó un dinamismo superior. Ese también es un mensaje de la juventud: más allá de los golpes que haya que enfrentar, más allá de las resistencias que pueda generar el accionar de los jóvenes, esta es una realidad que ha llegado para quedarse.

La lectura que realizaron Néstor y Cristina de este papel la pudimos ver en múltiples acciones de gobierno y en su compromiso militante. Pocos días antes de morir y convaleciente de una operación, Néstor tomó parte de un acto de toda la juventud identificada con el peronismo kirchnerista, en donde la principal oradora fue la Presidenta. En el Luna Park, Cristina mencionó cosas muy importantes, pero puntualizó dos conceptos muy concretos: que los jóvenes “…se incorporen a la política después de ocho años de gestión, para defender un proyecto que ha sido revalidado en las urnas por la sociedad argentina”, y que también los jóvenes teníamos la suerte de estar todos juntos en democracia.

Por tanto, la incorporación de los jóvenes no es casual. ¿En qué otro momento histórico tuvimos dos presidentes instándonos a formar parte de la política, a discutir ideas, a defender los ideales, a cuidar el proyecto? ¿Desde cuándo los argentinos no teníamos presidentes que además de cumplir con su labor dentro del Poder Ejecutivo hacían lugar en sus agendas para debatir con las organizaciones juveniles? ¿Cuándo nos sentimos identificados de la manera que lo hacemos ahora con políticas de gobierno concretas para mejorar nuestro presente y poder ser actores de nuestro futuro, y todo ello desde el compromiso y la política?

En un acto por el Día de la Bandera, Cristina dijo: “Este proyecto volvió a hacer creer a los jóvenes, que ya no creían en nada ni en nadie”, y profundizó el mensaje: “Ustedes han vuelto a creer, cada uno de ustedes puede ser un Belgrano o un Moreno, está en ustedes la decisión de juntarse en un proyecto que está reconstruyendo la Patria”.

La Generación del Bicentenario

Si hay un acto por el cual los jóvenes podemos decir que nos sentimos representados por el peronismo kirchnerista, es el que encabezó la Presidenta en la cancha de Huracán. Ahí pudimos ser testigos de primera mano de lo importante que resulta entendernos y esforzarnos por formar parte de una generación de cuadros políticos. En ese acto, Cristina acuñó el concepto que nos representa y que es el de “Generación del Bicentenario”: “Por primera vez ustedes –Generación del Bicentenario– se están incorporando a la política no contra alguien, sino por alguien, por una historia, por la Argentina, por seguir mejorando las cosas”.

También en Huracán todos los argentinos supimos cuáles son los fundamentos para incorporarse a la política sin mirar al costado ni quién viene detrás, simplemente comprendiendo que estamos identificados con un Proyecto Político.

Vale resaltar las palabras de la Presidenta sin interpretaciones: “Quiero decirles a todos ustedes que cuando incorporen a otros argentinos no les pregunten de dónde vienen, no les pregunten cuál es su historia o su partido, pregúntenles si están de acuerdo con que la Asignación Universal por Hijo sirve para que millones de niños tengan derecho a la educación y a la salud. Y también, quiero que les pregunten si están de acuerdo con que tenemos que seguir industrializando el país y agregando valor para seguir generando trabajos más calificados para todos los argentinos. Quiero que les pregunten si tenemos que seguir poniendo en la educación pública en todos sus niveles el esfuerzo y los recursos, y si tenemos que seguir aún poniendo más; quiero que les pregunten si necesitamos seguir inaugurando –como hace unos días– universidades públicas y gratuitas para que tengamos realmente niveles de igualdad; quiero que les pregunten si necesitamos proteger el trabajo nacional, la producción nacional y el desarrollo de nuestra industria; si necesitamos también seguir desarrollando un fuerte mercado interno que impulse a que exportemos más y mejor porque generamos más y mejores puestos de trabajo; quiero que les pregunten si quieren ser un país donde los derechos humanos son una bandera de toda la sociedad, sin ninguna distinción de ideología o partido, porque es lo que nos diferencia de la barbarie. También quiero que les pregunten si como argentinos se sienten parte de esta América del Sur, de este MERCOSUR, de esta UNASUR, si se sienten profundamente latinoamericanos y se sienten orgullosos de su identidad, de su pertenencia, de su historia; quiero que les pregunten si están de acuerdo con una sociedad que da derechos igualitarios, que amplía el abanico de posibilidades y que nos convierte a todos un poquito más iguales todos los días. Si están de acuerdo con esas cosas forman parte de esta historia y de este espacio, lo demás es anécdota o vanidades personales”.

A modo de conclusión

Haber pasado, aunque fugazmente, por la historia del peronismo y de la juventud y habernos detenido específicamente en el tiempo histórico del que somos parte nos obliga a tomar conciencia de la importancia de integrar un proyecto político con algo más que buenas intenciones. En este tiempo donde el rol de la juventud es resistido y demonizado por buena parte de la “sociedad bienpensante” y los medios de comunicación concentrados, que ya no se esfuerzan por ocultar sus intereses, nuestra responsabilidad es no dejar pasar la oportunidad.

Tenemos mucho que aprender de la historia para darnos cuenta de que los proyectos políticos se configuran con la experiencia más el empuje de la sangre nueva, nunca sin estos dos elementos. Hoy nos toca vivir en un momento en el que ambos se conjugan y en el que hay que aprovechar este alineamiento para el bienestar general de todos los habitantes.

Esa historia también nos dice que el solo coincidir etariamente con otros no nos define como miembros de un grupo, ya que en nosotros está el darnos cuenta de lo que tanto nos pidió Néstor y de lo que tanto se esfuerza por impulsar Cristina: una generación comprometida con su presente, pero más que nada con su futuro; una generación consciente de su pasado y con las herramientas necesarias para enfrentar un mundo cada vez más complejo e inequitativo, en donde las viejas recetas están terminando de fracasar y donde serán vitales el rol de los pueblos unidos y la reafirmación de los rasgos culturales propios.

Pablo Salinas

@SalinasPabloJ

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