17 de abril de 2013
Instituto Gestar

Rentabilidad financiera, acuerdos de precios y distribución del ingreso

 

Afortunadamente, el modelo económico implementado desde hace una década por el Presidente Néstor Kircher y continuado desde 2007 por la Presidenta Cristina Fernández, tiene como uno de sus elementos centrales la implementación de una política de ingresos y de precios orientada a la continua mejora de la participación de los trabajadores en la renta nacional.

Así, el Gobierno Nacional ha ido utilizando distintos mecanismos que permitan controlar la nominalidad de los aumentos pero siempre priorizando el cuidado de los puestos de trabajo y sin deteriorar los salarios reales de los trabajadores. Por ejemplo, mediante las retenciones se intenta aislar lo máximo posible el efecto de los precios internacionales sobre los internos con impuestos a las exportaciones de bienes transables que impactan en la canasta de los asalariados.

Otro mecanismo también utilizado son los acuerdos de precios y las pautas para las negociaciones paritarias. Un ejemplo importante, es el pacto firmado entre el Gobierno Nacional y la Asociación de Supermercados -ASU- para congelar los precios durante 60 días entre principios de febrero y abril. Cuando la Secretaría de Comercio Interior intentó extender hasta mediados de junio el mencionado acuerdo, la asociación que nuclea las principales cadenas de supermercados del país le manifestó que esto solo sería posible si lograsen una disminución en sus costos. Entre los mismos se destacan principalmente dos: los gastos en publicidad y las elevadas comisiones que les cobran los bancos y tarjetas de crédito. Respecto a los primeros, los supermercadistas decidieron retirar la publicidad en medios gráficos priorizando la promoción a través de medios virtuales, la cual tiene costos considerablemente menores. En cuanto a las segundas, las comisiones de bancos y tarjetas de créditos, la Subsecretaría de Defensa del Consumidor acordó con los supermercados la creación de una tarjeta de crédito, denominada SuperCard, que les cobrará una comisión de solo el 0,75%  frente a la de entre 3% y 4% que cobran las tarjetas de crédito en la actualidad. Esta tarjeta , podrá obtenerse simplemente con D.N.I. y un servicio a nombre del titular, contará con un límite de compra de $3.000 y uno de financiación de $1.000 en hasta 12 cuotas a una tasa del 10% anual. Además, aquellos titulares que necesiten refinanciar sus saldos podrán hacerlo a una tasa que no podrá superar el 22% anual, frente a una tasa promedio del 45% que cobran las demás tarjetas actualmente.

La SuperCard no solo permitiría reducir los costos de los supermercados y continuar con los acuerdos de precios que favorece a los trabajadores en su puja distributiva sino que, además, de alguna manera fuerza al resto de las tarjetas de crédito a reducir sus comisiones y mejorar sus tasas de financiación. En los últimos días, se mencionaron distintas versiones respecto a que las empresas de tarjetas de créditos tradicionales bajarían en 10 puntos porcentuales la tasa de financiación de los saldos deudores y reducirían las comisiones que les cobran a las comercios lo cual, como se mencionó anteriormente, contribuiría a mantener los precios sin marcados aumentos. Es que, como bien mencionó la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su discurso por cadena nacional a fines de enero pasado, “…la rentabilidad financiera no es una rentabilidad por competitividad, es una rentabilidad por aumento de los costos que impactan en toda la cadena.  Aunque vos no tengas ni un cheque o una tarjeta de crédito, terminás pagando la rentabilidad financiera porque el aumento de las comisiones de los servicios, el aumento de las tasas, lo que le cobran a los comerciantes cuando le hacen esos paquetes de descuento, que por tres pesos te llevás cuatro, que por tanto cinco remeras, todo eso no es gratis, te lo cobran, por eso los bancos [y las tarjetas de créditos] son uno de los más rentables”. El Gobierno Nacional le reconoció a los supermercados el esfuerzo por mantener el acuerdo de precios y que no es lógico que el sector financiero no haga ningún aporte. Por eso les manifestó a las cadenas de comercialización su total apoyo para la implementación de la Supercard.

Alejandro A. Calabria

Economista

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