26 de septiembre de 2014
Instituto Gestar

Revista Mundo Peronista: órgano de difusión de la Escuela Superior Peronista

 

por Don Arturo

Los primeros años del peronismo en el poder, luego de la revolución social que tuvo su pico en la histórica jornada del 17 de octubre de 1945, fueron de transformaciones de la realidad. En los comienzos del Justicialismo, la formación política, si bien era identificada como inevitable, no pudo ser abordada en profundidad dado que los procesos políticos, económicos y sociales ame-ritaban un rol concreto de la política y el gobierno más presentes en la acción que en la producción de ideas y los cambios cultu-rales.
Como todo proceso en el cual se produce una masiva incorporación del pueblo a la movilidad social ascendente, al poco tiempo de ponerse en marcha el proyecto peronista Perón vio la necesidad de consolidar un cuerpo sólido de doctrina y transmitirla a los militantes, funcionarios, trabajadores, jóvenes, mujeres, niños, ancianos, etc. Esta consolidación se basaba en la siempre presente idea de que no todos los argentinos estaban de acuerdo con el proyecto político en marcha y, por lo tanto, muchos de ellos in-tentarían por todos los medios (100literalmente “todos”) volver a la Argentina para pocos, de la exclusión social y las profundas de-sigualdades.
Además, Juan Domingo Perón fue forjando desde sus años de juventud con su formación militar y su excelsa comprensión de los fenómenos sociales y políticos, tanto locales como mundiales, un cuerpo doctrinario único en América Latina: el Pensamiento Jus-ticialista. La identidad del peronismo se vio así complementada con un cuerpo teórico sólido (100históricamente ocultado y ningu-neado por la academia), el cual era insoslayable transmitirlo, explicarlo y actualizarlo permanentemente para mantener su vigencia y para que dentro de la conciencia de los peronistas se sentaran las bases culturales de los logros y las luchas indispensables para obtenerlos y mantenerlos en el tiempo.
En ese entendimiento, el general Perón crea la Escuela Superior Peronista (100ESP) en diciembre de 1950 (100se inaugura formalmente el 1 de marzo de 1951) con el objetivo de dotar de un cuerpo de doctrina al movimiento nacional justicialista, con la convicción de que era la única forma de que el peronismo pudiera imponerse en su tiempo y pudiera tener proyección hacia el futuro. En pala-bras suyas al momento de inaugurar la ESP, “como tercer asunto, o tercera misión, creo que sigue en importancia la formación de los cuadros. Los cuadros peronistas deben ser cubiertos, no solamente con hombres que trabajen para nuestro Movimiento, sino que también deben ser predicadores de nuestra doctrina. Todos los movimientos de acción colectiva, si necesitan de realizadores, nece-sitan también de predicadores. El realizador es también hombre que hace sin mirar atrás. El predicador es el hombre que persuade para que todos hagamos, simultáneamente, lo que tenemos que hacer”.
Pero como toda acción de formación de cuadros, las posibilidades de alcanzar a la gran masa del pueblo peronista eran escasas. Es por ello que en 1951 la ESP decide crear su órgano de difusión, con la finalidad de multiplicar las posibilidades de que el cuerpo de doctrina peronista llegara a cada rincón de la Patria y a la mayor cantidad de compañeras y compañeros: la revista Mundo Peronista.

La masividad de la doctrina
Mundo Peronista tuvo poco más de cuatro años de vida: el primer número se editó el 15 de julio de 1951 y el último que se distri-buyó (100una revista doble) salió a la calle el 1º de septiembre de 1955, a solo quince días de ser derrocado el gobierno popular que lideraba Perón.
Más allá del corto tiempo que estuvo en circulación, la marca que dejó en términos políticos, culturales y editoriales fue muy fuer-te. Principalmente se proponía comunicar al pueblo lo conquistado por los gobiernos justicialistas, los fundamentos de la planifi-cación, la toma de conciencia acerca de la ampliación de derechos, entre otros objetivos. En coincidencia con Claudio Panella, “el primer peronismo se entendió a sí mismo como un movimiento revolucionario que venía a transformar la Argentina. Aspecto impor-tante de este proceso fue la necesidad de concientización del pueblo, es decir del sujeto que recibiría los beneficios de esa transfor-mación pero también el que debía ser partícipe activo de ella”.
Para conseguir estos propósitos, la revista marcó un cambio de época en términos editoriales. Con una redacción llana, transmi-sión de ideas claras, notable uso de la ironía y complementos gráficos revolucionarios para la época, Mundo Peronista fue un for-midable instrumento de difusión del Pensamiento Justicialista.
En el número inicial de la revista se transcribe una de las charlas magistrales de Perón en la ESP (100la cual forma parte del libro Conducción política). En ella afirmaba: “Buscamos organizar una fuerza que, intelectual, espiritual y materialmente, sea una garantía para el pueblo argentino. Nos proponemos transformar una masa inorgánica en un pueblo organizado, con alto nivel de cultura cívica y una amplia conciencia social”. Así queda de manifiesto la preocupación de Perón para que su cuerpo de ideas exceda su tiempo y deje en el pueblo su impronta. Afortunadamente, esta apreciación del contexto que hizo Perón pudo sortear etapas muy oscuras en nuestro país y llegar hasta nuestros días.

Organización de la revista
El director de la publicación fue Jorge Newton (100escritor prolífico de la época identificado con la revolución justicialista). Una de las primeras características a destacar de la revista es que a lo largo de sus números los principales redactores no figuran con nombre propio sino que utilizan seudónimos, pues hicieron carne de la octava verdad peronista, la cual sostiene que “en la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres”. Su interpreta-ción era que no importaba quiénes eran los difusores de las ideas del peronismo, la revista era escrita por compañeros para ser leída por compañeros. Sin embargo, con el correr de los números fue cada vez más frecuente la aparición de artículos firmados por sus autores.
Es ilustrativo analizar cómo fue el proceso de financiación de la revista. Más allá de contar con apoyo estatal, su continuidad en el tiempo se debió en buena parte a la suscripción de miles de personas. En varios números se invita a engrosar la cantidad de sus-cripciones, siendo muy llamativo el pedido del último ejemplar de la publicación (100edición doble que llevó por números 92-93). En la sección “Nuestros amigos preguntan como pueden ayudarnos” solicitan a cada socio aportar un nuevo suscriptor para el próximo número. De acuerdo a lo que afirma Panella, en el número 26 de la revista sus responsables brindaron un detalle de la tirada: se llegó a los 100.000 ejemplares, 80.000 vendidos en kioscos, 15.000 a través de suscripciones y 5.000 vendidos al exterior.
Las secciones con las que contó la revista fueron cambiando con el tiempo según las necesidades de cada coyuntura y por el proceso de madurez de la publicación. No obstante, hubo secciones que fueron transversales a todos los años de su existencia: las referidas a 1) formación política, 2) calendario peronista, 3) discursos e ideas de Perón y Evita, 4) exposición de hechos de gestión y realizaciones, 5) cartas de lectores, 6) respuestas a la oposición, 7) humor.
La revista era muy completa y siempre mantuvo 52 páginas a color. Las portadas contenían imágenes de Perón, Evita o de ambos, exclusivamente.
Uno de sus elementos centrales fue la utilización de infografías. Su uso significó una innovación y su elaboración y calidad sor-prenden aún hoy, dado que en la actualidad se utilizan casi los mismos conceptos gráficos. Esto es un recurso característico de la comunicación peronista que alcanzó su punto cumbre en el libro La Nación Argentina. Justa, libre y soberana, publicado en 1950 y del cual se recomienda enfáticamente su lectura y apreciación. Una de las primeras iniciativas de Gestar desde su conformación fue la publicación del libro Tres banderas: una gran Argentina, que usó los mismos principios gráficos y didácticos que la citada obra.
Es interesante a su vez cómo la revista supo contener a todos los públicos convirtiéndose en una publicación de lectura familiar. A lo largo de sus números incluyó secciones para niños, mujeres, el movimiento obrero, la tercera edad o los jóvenes.

Mundo peronista en tres momentos de su existencia
Es imposible describir en este artículo cada uno de los números de la revista, por tal motivo se recomienda a los lectores que lo hagan.
Pero hemos seleccionado tres ejemplares de diferentes años para tener una aproximación a ella: los números 1, 50 y 92-93.
En el Nº 1 se visualiza lo dicho anteriormente: muchas infografías y una inteligente selección de imágenes para explicar de un mo-do didáctico las transformaciones justicialistas. Esta será una de las marcas permanentes de la publicación.
Por ser el primer número y como la intención era obtener financiamiento privado, se publican las fotos de los primeros suscripto-res a la revista: del general Perón y de Evita. Este es un elemento simbólico clave que seguramente explica las más de 15.000 suscripciones que consiguió Mundo Peronista.
Aparecen varias notas dedicadas a la obra pública y a los planes quinquenales. La primera sobre el tema describe la construcción del ferrocarril que unirá las ciudades de Río Gallegos y Río Turbio en Santa Cruz: la sección se titula “Perón cumple”. También se alude a la construcción del dique El Nihuil en Mendoza y al fortalecimiento de la marina mercante nacional.
Además, para cumplir con su intención de ser la herramienta de difusión de la ESP se publica la primera charla de Perón en la Es-cuela y un mensaje de Evita en aquella clase inaugural. En la sección “El pensamiento vivo de Perón” se transcriben las “20 verda-des peronistas” como material de formación política.
En varias secciones se encuentran argumentaciones en contra de la oligarquía y los poderes establecidos que combatían perma-nentemente al peronismo. En ellas, la utilización de la ironía es realmente una perla editorial, así como su efecto persuasivo en los lectores. Un ítem insoslayable en el recorrido de este primer número lo constituye la sección “Los otros”, donde se contestan los principales ataques provenientes del antiperonismo. Muchos de estos los reunirá Jauretche en su célebre Manual de zonceras ar-gentinas.
Entre varias notas destacables se distingue por su vigencia el mensaje de Eva Perón en “Una consigna para el movimiento feme-nino peronista” de la página 5: “La oligarquía, que no nos perdonará jamás que hayamos devuelto al Pueblo su Patria y su dignidad, no se resigna a perder definitivamente todo lo que tuvo; e intentará por el engaño conseguir lo que no puede alcanzar por sus propias fuerzas”.
El 15 de septiembre de 1953 se publica el Nº 50 de la revista, en el cual se observa un perfeccionamiento de la comunicación de gestión: aparece la sección “Postales estadísticas” que muestra, por medio de infografías, los avances en materia económica y social del Justicialismo.
Este número relata con fotos y largas descripciones las visitas de Perón a Rosario, a Córdoba (100donde, entre otras actividades, bautiza el avión conocido como “el Justicialista del aire”), y a Santiago del Estero, cuando clausuró el “Primer Congreso de la His-toria Argentina”. Emociona ver en varias fotos las inmensas movilizaciones sociales que provocaba la figura del general Perón.
Otro cambio importante en términos comunicacionales que se advierte es la introducción de la contraposición entre pueblo y oli-garquía. A tal fin se realiza una entrevista a un obrero peronista que fue campeón de natación y que gracias a la ayuda de la Fun-dación Eva Perón pudo pagar en sus primeros años de entrenamiento la cuota de la “pileta oligarca”. La aparición de esta y otras historias de vida hace que las realizaciones del peronismo se aprecien más cercanas: quienes leían estas crónicas de personas comunes y corrientes se identificaban con la época dorada de la movilización social ascendente de nuestro país.
Igual que en el anterior, en este número la sección “Amigos” publica cartas y poemas de los lectores dedicados a Eva Perón, en los que se patentiza la cercanía del pueblo con su conductora espiritual.
Las secciones “Entre usted y yo” y “¿Vivimos bien o vivimos mal? se complementan una con otra. En la primera un tal “Silogismo” responde argumentos de los antiperonistas, en tanto la segunda refuerza con datos los avances en materia económica y social de los gobiernos peronistas.
Asimismo, es relevante en este número la sección “Adoctrinamiento peronista”, que ofrece materiales para trabajar en las unidades básicas, los sindicatos y la administración pública. También aparece un extenso repaso en materia de realizaciones energéticas del Segundo Plan Quinquenal.
El último ejemplar publicado fue una edición doble del 1º de septiembre de 1955, quince días antes de la ignominiosamente de-nominada “Revolución libertadora” que los peronistas conocemos como “Revolución fusiladora”. En las notas se trasluce el drama-tismo de esos últimos días del primer peronismo y se alude, a través de un recuadro, que en el próximo número (100jamás editado) se analizará el discurso de Perón del 31 de agosto de 1955.
Nos detenemos por un segundo aquí porque esa fue la última vez que Perón se dirigió en la Plaza de Mayo al pueblo, previo a los sucesos del 16 de septiembre que terminaron con la primera etapa de la Revolución Justicialista. Ese discurso tuvo un fuerte con-tenido combativo, dado que habían pasado poco más de dos meses de los bombardeos a la Plaza de Mayo. En su alocución, el presidente llama a los peronistas a luchar por las conquistas obtenidas y a pasar a una etapa de resistencia mucho más agresiva que las acciones provocadas por el cada vez más violento antiperonismo. Este discurso es famoso porque algunos con malicia solo mencionan el denominado “5 por 1” al cual hace referencia Perón, soslayando su pasaje más fuerte que refleja a las claras el clima de época y en el cual se vislumbra uno de los dramas que persiguen a nuestro país aun en estos días: “Compañeros: quiero terminar estas palabras recordando a todos ustedes y a todo el pueblo argentino que el dilema es bien claro: o luchamos y vencemos para consolidar las conquistas alcanzadas, o la oligarquía las va a destrozar al final”.
A esta altura de la revista se puede apreciar el nivel de sofisticación de los mensajes que difunden las realizaciones peronistas: se destaca la sección “Cifras y razones” que anuncia la erradicación del analfabetismo, referencias a la industrialización y una nota específica sobre el tractor Pampa.
Se multiplican las notas que recuerdan a Evita, el repaso histórico sobre el discurso del renunciamiento, o en “Nuestros recuerdos” se describen algunas de sus obras.
Se incluyen además contenidos acerca de las escuelas de formación política de la provincia de Buenos Aires en ocasión de la visita a la Escuela Superior Peronista, fragmentos de mensajes de Perón a la juventud y secciones específicas para niños.

A modo de conclusión
La misión de la revista Mundo Peronista era explícita y sus objetivos se cumplieron: el pueblo contó con una herramienta didáctica y masiva para comprender el proceso histórico que lo tuvo como sujeto principal. La historia de la revista quedó sellada con el golpe de Estado de 1955, pero los intentos de los civiles golpistas y antiperonistas quedaron en la nada: la fuerza del peronismo es imparable y no existe medida o decreto que pueda acallar el sentir de un pueblo movilizado en defensa de sus intereses.
Desde Gestar hace ya cuatro años editamos la revista Gestar, que comparte las metas de Mundo Peronista: es una herramienta masiva y de vanguardia para mantener vivo el Pensamiento Justicialista y plasmar los logros que hemos obtenido los argentinos en los últimos años.
Los contextos, afortunadamente, han cambiado en nuestro país. Luego de haber pasado por momentos muy oscuros, hoy lleva-mos más de treinta años de democracia y vivimos en un país que  transita nuevamente bajo el calor del Justicialismo. De todos modos, al igual que en las décadas pasadas, existen intereses y actores que intentan volver hacia momentos menos felices, en los que el bienestar de pocos se explica con el malestar de muchos. Es nuestra tarea como militantes peronistas formarnos per-manentemente para mantener esas ambiciones a raya y conseguir que la llama que encendieron Perón y Evita cada vez brille con más fuerza.

.  Panella, Claudio: Mundo Peronista (1001951-1955). “Una tribuna de doctrina”. Disponible en: http://redesperonismo.com.ar/archivos/CD1/SC/panella.pdf

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