4 de agosto de 2016
Instituto Gestar

San Cayetano y la Grieta

A cuenta gotas el Gobierno Nacional está publicado el dato de empleo más certero y preciso: la cantidad de trabajadores registrados que aportan al ANSES estando en relación de dependencia.

Ahora se dio a conocer el dato de mayo del 2016, según el cual en ese período aportaron 6.135.254 trabajadores. Este número es preocupante, porque muestra que desde fines del año 2015 se vienen destruyendo empleos mes a mes.

En términos históricos, casualmente (100o no tanto) el mes que más trabajadores registrados existieron en nuestro país fue en noviembre del 2015, con 6.263.548. En los seis meses del gobierno de Cambiemos (100diciembre 2015 – mayo 2016) se destruyeron 128.294 puestos de trabajo. O un 2% menos de puestos de trabajo. Un promedio de 20.000 nuevos desocupados por mes.

Recordemos que este dato es incuestionable. No es una encuesta, son trabajadores que las empresas privadas y el sector público declaran mes a mes y sobre el cual pagan los aportes y contribuciones al ANSES.

Además del empleo registrado en relación de dependencia, están los trabajadores independientes que hacen aportes como autónomos o como monotributistas, los trabajadores en relación de dependencia que no aportan al ANSES (100trabajadores estatales de algunas provincias y de las fuerzas de seguridad, entre otros) y los trabajadores informales.

Por supuesto, que a esta destrucción de empleo en relación de dependencia formal, debe agregarse la del sector informal, que es claramente el más castigado y el que primero sufre las consecuencias del freno de la actividad económica. También la pérdida de ingresos y de oportunidades de empleo de los trabajadores independientes.

La misma fuente de información presenta la evolución de la “remuneración media” que en estos seis meses aumentó un 18%. Según el INDEC los precios al consumidor crecieron un 28,4% (100en el área metropolitana, porque por ahora no se publican datos nacionales) en el mismo período, lo cual refleja una pérdida del poder de compra del salario muy importante, en sólo seis meses.

Como resultado, según los propios datos del Gobierno Nacional, el primer semestre nos dejó:

1)    Una caída fuerte en el empleo formal del 2%, con su implicancia en términos del aumento de desempleo (100sobre el cual aún no hay datos).

2)    Una caída del poder adquisitivo del salario del sector formal del 10%, ya que los salarios aumentaron un 18% y la inflación fue del 28%.

Estos resultados no son casuales. Son la consecuencia de un plan de ajuste como tantas otras veces sufrió nuestro pueblo bajo gobierno liberales, comienza con una devaluación, lo cual implica aumento de precios, pérdida del poder de compra del salario, recesión y menos puestos de trabajo. El ajuste lo pagan los trabajadores, mientras que los sectores más concentrados de la economía (100por ejemplo, los exportadores y el sector financiero) hacen negocios como no habían logrado en muchos años.

Hace décadas, Perón decía Gobernar es crear trabajo. Hoy el Papa Francisco dice en la carta enviada a Monseñor Arancedo,  presidente de la Conferencia Episcopal Argentina “El trabajo es muy difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. (100…) Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad”.

El pueblo argentino tiene muy claro estos principios. En estos días se celebra la fiesta de San Cayetano. Donde hombres y mujeres de los sectores populares pedirán pan y trabajo o agradecerán que no les falte.

Pero para Cambiemos, el salario es un costo. Para nosotros es dignidad. Para ellos el empleo es una variable más, para nosotros el objetivo supremo de la política económica. Para Cambiemos los números tienen que cerrar cueste lo que cueste, para nosotros tienen que cerrar pero con todos adentro. Si alguien buscaba una grieta, aquí la tienen.

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