27 de julio de 2017
Instituto Gestar

Sector agrícola: liquidación tortuga y presión devaluatoria

Fuente: elaboración propia en base a CIARA-CEC Cámara de la Industria Aceitera – Centro de Exportadores de Cereales.
El período de industrialización y comercialización de cada campaña agrícola de soja en la República Argentina se inicia el 1/4 del año de la cosecha hasta el 31/3 del año siguiente. Ej.: la campaña agrícola de soja 2016/17 se procesa y comercializa entre el 01/04/2017 y el 31/03/2018.

Los datos publicados por el Centro de Exportadores de Cereales reflejan que la comercialización de la actual campaña de granos ha comenzado muy lentamente. La liquidación de divisas acumulada durante los tres primeros meses son las menores registradas desde la sequía de 2009 y prácticamente las mismas que las liquidadas durante abril y junio de 2008, en pleno conflicto por la Resolución 125 (100ver gráfico).

El titular de la AFIP, Alberto Abad, al presentar los datos de la recaudación tributaria de mayo, advirtió que: “los productores están reteniendo la cosecha de soja” aguardando mejores precios y una mejor cotización del dólar en el mercado local, a lo que se suman las dificultades climáticas de la campaña.

Dardo Chiesa, presidente de CRA, vaticinó en una entrevista al portal La Política Online que luego de las elecciones de octubre el gobierno nacional corregirá el tipo de cambio. Aunque niega que su entidad esté bregando por una devaluación, sostuvo que “existe una clara sobreoferta de dólares”. También, que debería irse a algún tipo de corrección cambiaria, apelando a la metáfora: “Cuando las dos vías del tren se empiezan a separar, de a poco llega un momento en que la locomotora descarrila porque va al medio, y se parte”.

En la editorial del informe de coyuntura del 8 de junio de IERAL/Fundación Mediterránea, el economista Jorge Day señaló que las economías regionales necesitarían un tipo de cambio de $24 por dólar para poder competir.

Todo indica que en los próximos meses habrá una gran presión devaluatoria -que se intensificaría después de las elecciones-, encabezada principalmente por quienes fueron los grandes beneficiarios iniciales de la política económica del macrismo y se encuentran ahora ante un gobierno sin rumbo, con fuertes tensiones hacia su interior. En medio de una mezcla explosiva de altísimas tasas de interés, un desmesurado endeudamiento y una perversa restricción del gasto, mientras se disparan los indicadores de pobreza y desigualdad, los funcionarios de la actual administración se quedan inmóviles a esperar que la historia vuelva a darnos una lección. Queda a los ciudadanos bregar porque esta vez, la lección histórica venga por el lado de la urnas y no por el lado de la debacle económico-social.

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