14 de febrero de 2018
Instituto Gestar

Un amor como el nuestro no debe morir jamás

Cuando el amor y la política se mezclan resulta una fórmula encantadora. Perón y Evita fueron una de esas fusiones que dejaron marcas en la historia de los corazones argentinos.

Se conocieron en el Luna Park, en un acto solidario organizado para recaudar fondos por los damnificados del terremoto en San Juan. Aquel día se sentaron juntos, Eva le ofreció sumarse a las tareas de socorro,  y desde entonces no se separaron.

Se trató de uno de esos amores que dieron todo y lo pasaron todo. Evita y Perón se enamoraron profundamente y ese amor lo hicieron Pueblo.

¿Nos quieren hablar de amor? Sentimos el amor en las calles, lo sentimos con fuerza cuando luchamos por nuestros derechos, lo sentimos siempre que una injusticia acontece. A quienes damos todo por amor, por la patria, nuestro mayor anhelo es vivir en un país cada día más justo, libre y soberano.

El 14 de octubre de 1945 Perón es encarcelado en la Isla Martín García y decide escribirle una carta a Evita. El texto nos permite verlos de cerca, desde un lugar humano que también forma parte de la historia, en un escrito cuidadoso ante la posibilidad de que la carta fuera leída.

En este día y luego de 73 años, recordamos un texto como este, porque un amor como el nuestro no debe morir jamás.

 

Martín García, 14 de octubre de 1945

Srta. Evita Duarte

Bs As,

Mi tesoro adorado:

Sólo cuando nos alejamos de las personas queridas podemos medir el cariño. Desde el día que te dejé allí, con el dolor mas grande que te puedas imaginar, no he podido tranquilizar mi triste corazón. Hoy se cuanto te quiero y que no puedo vivir sin vos. Esta inmensa soledad sólo está llena con tu recuerdo

Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me aceleren el retiro, en cuanto salga nos casamos y no s iremos a cualquier parte a vivir tranquilos.

Por correo te escribo y te mando una carta para entregar a Mercante. Esta te la mando con un muchacho porque es probable que me intercepten la correspondencia.

Desde casa me trasladaron a Martín García ya aquí estoy no se porqué y sin que me hayan dicho nada. Qué me decís de Farrel y de Ávalos? Dos sinverguenzas con el amigo. Así es la vida.

Tesoro mío, tené calma y aprendé a esperar. Esto terminará y la vida será nuestra. Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y se que el tiempo me dará la razón. Esperaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quién tiene razón.

El mal de este tiempo y especialmente de este país son los brutos y tu sabes que es peor un bruto que un malo.

Bueno mi alma, quisiera seguir escribiendo todo el día, pero hoy Mazza te contará más que yo. Falta media hora para que toque el vapor.

Mis ultimas palabras de esta carta son para recomendarte calma y tranquilidad. Muchos pero muchos besos y recuerdos para mi chinita querida.

Perón

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