21 de mayo de 2013
Instituto Gestar

Una Década Ganada en Soberanía política

Con la asunción de Néstor como presidente, los socios estratégicos pasaron a ser los países de la región, aprovechando la sintonía ideológica que les daba su pertenencia a movimientos populares y progresistas. Lula da Silva iniciaba su mandato en 2002, Hugo Chávez Frías ya gobernaba desde 1998 y a ellos les siguieron otros presidentes como Evo Morales en Bolivia, Michelle Bachelet en Chile, Fernando Lugo en Paraguay y Rafael Correa en Ecuador. El default de la deuda, las políticas económicas heterodoxas aplicadas para salir de la crisis y las nuevas relaciones políticas con los vecinos de la región hicieron que la Argentina pasara de ser el mejor alumno de los organismos financieros internacionales a un Estado Nacional que buscaba recuperar soberanía en materia de política internacional y hacia el interior del país. Se modificaron las prioridades, los interlocutores y la forma de negociar del país frente al mundo.

Algunos hitos relevantes en este sentido son:

• El rechazo al ALCA, impulsada por Argentina y otros países y materializada en una memorable Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, en 2005, donde se pronunció fuertemente un «No al ALCA». Los mandatarios comprendieron que una liberalización comercial frente a Estados Unidos no iba a revertir la desigualdad, la pobreza, el desempleo y la desindustrialización que ya había provocado una década de neoliberalismo; por el contrario, el ALCA venía a profundizar estas condiciones.

• El apoyo regional en la cuestión Malvinas, lograda durante esta última década gracias a la redefinición de los países de la región como nuestros aliados estratégicos y prioritarios.

• El Mercosur fue relanzado a mediados de 2003 en la Cumbre de Asunción. Allí se declaró la necesidad de lanzar el «Mercosur político» y se incluyeron en la agenda cuestiones como el compromiso democrático, las concertaciones sociolaborales, la libre movilidad de las personas, el crecimiento del empleo, la protección de los derechos humanos, la cultura, la participación de la sociedad civil, etc. Como ejemplo del compromiso asumido en pos de la democracia, los miembros del Mercosur suspendieron a Paraguay cuando fue destituido su presidente Fernando Lugo por haberse interrumpido el proceso democrático.

• La integración regional no sólo fue profundizada en el ámbito del Mercosur, sino que además se crearon nuevos organismos para dicho fin. En 2004, durante la Tercera Cumbre Sudamericana, los países de América del Sur (100Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela) firmaron la creación de la Comunidad de Naciones Sudamericanas, que luego adoptó en 2008 el nombre de Unasur (100Unión de Naciones Sudamericanas). Néstor fue designado como su primer secretario general y tuvo un rol muy activo en materia de defensa de la democracia de la región. El viejo anhelo de la construcción de la Patria Grande se puso en práctica y se dejaron de lado todo tipo de rivalidades e hipótesis de conflicto con nuestros vecinos sudamericanos.

• Argentina ha diversificado sus relaciones fuera de la región, afianzando una relación de fuerte intercambio económico con Europa, China y los países del sudeste asiático. Esto da cuenta del propio cambio en la estructura del sistema internacional y en la percepción de que es preciso estrechar lazos con las potencias emergentes ante la declinación de Estados Unidos como potencia hegemónica regional y la pérdida de liderazgo de Europa.

• En el plano de la participación de los foros internacionales, la Argentina ha dado muestras de vocación de liderazgo regional junto a Brasil promoviendo la reforma de algunos regímenes internacionales, cuestionando el rol de los organismos multilaterales de crédito como el FMI y afianzando las relaciones sur-sur. Ejemplo de ello es la propuesta de reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cuya conformación actual no responde a la distribución de poder en el mundo. Los países con poder de veto que lo conforman siguen siendo poderosos pero han visto declinar su poder relativo frente a otros actores, por ejemplo, India o Brasil. La Argentina, como otros países emergentes, ha cobrado renovado protagonismo en ciertos foros y espacios de discusión, tanto para liderar como para proponer cambios en el ordenamiento internacional. Ejemplo de ello ha sido la participación del país en el G-20 y el G-77.

En resumen, durante la década 2003-2013 el paradigma de inserción internacional argentino se ha configurado en torno a la construcción de una alianza estratégica regional para afianzar una Sudamérica como bloque continental; continúa con el reclamo de Malvinas apoyándose en todos los mecanismos multilaterales de manera pacífica y en acuerdo con el derecho internacional, pero sin resignar nuestra exigencia de soberanía, y ha fortalecido sus lazos con los países emergentes para aumentar el comercio, establecer alianzas y proponer cambios en el ordenamiento geopolítico internacional. Todos estos cambios en el ámbito de política exterior dieron como resultado una «década ganada», con una Argentina más integrada a la región y al mundo.

Cecilia Pon
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