15 de febrero de 2012
Instituto Gestar

Una resignificación de los valores familiares

 

Este significativo hecho causó gran expectativa en el pueblo argentino, que había perdido la costumbre de acceder en forma gratuita a los partidos de los torneos de las divisiones A y B en directo, categorías en las que hoy juegan los dos equipos que reúnen aproximadamente el 85% de la afición futbolera de nuestro país.

Pero esta política además de ser un hecho novedoso para la sociedad,  implica aún más que una medida simplemente populista como muchos quisieron hacerla ver, apunta principalmente a garantizar el acceso universal a los espectáculos deportivos para todos los televidentes en una Argentina más abierta, participativa e igualitaria.

Haciendo un poco de memoria, ya en febrero de 2011 la Presidenta formalizó el lanzamiento del Programa Deportes para Todos, que abarcaba no solo la transmisión por la TV abierta de las copas Libertadores y Sudamericana, sino también los torneos de tenis internacionales y los campeonatos de fútbol del ascenso, voley, handball, basketball y demás eventos culturales ampliando así el abanico de ofertas deportivas. De esta manera, ningún evento que se encuentre dentro de ese grupo podrá ser exclusivo de las señales de cable, tal como lo establece el artículo 77 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Todavía hoy muchos se preguntan, ¿cuál es el verdadero impacto que genera una medida de esta índole? Y continúan sin comprender que este es un acuerdo donde el Gobierno hace viable un derecho que merecía nuestro pueblo, accediendo gratuitamente por la televisión abierta a ver aquellos eventos que hacen a la cultura popular y a la pasión de los argentinos;  es claro que hay una rentabilidad social que debe ser garantizada por el Estado y eso se está haciendo hoy con la intervención de políticas públicas planificadas de manera estratégica.

Hoy se plantea el debate por el automovilismo, la segunda gran pasión de los argentinos que cada domingo convoca a miles de familia -sí familias enteras- a lo largo y ancho de nuestro país que no solo siguen el Turismo Carretera si no las categorías adjuntas que promueven el desarrollo del automovilismo argentino.

Recordemos lo complicado que solía ser ponerse de acuerdo con el grupo de amigos para resolver en qué bar podríamos mirar el partido, dejando de lado la posibilidad de verlo con el viejo y el abuelo. Con esta política no solo  creemos que es mejor que los chicos estén en sus casas y no en la calle, sino que además hacemos realidad aquello de sentarnos todos juntos a vivir la pasión.

Debatir la influencia del deporte en nuestra sociedad es acertado y más cuando se generan espacios donde nos permitimos discutir qué cultura estamos construyendo y lo hacemos pensando en el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos, desarrollo artístico, deportivo y científico que generamos en esta época.

De esta manera, fomentar el libre acceso a la transmisión televisiva de los espectáculos deportivos nos estimula a recuperar los espacios del hogar destinados al uso del tiempo libre. Estamos invitados a potenciar valores familiares y sitios que décadas atrás parecían absorbidos por el individualismo reinante en la era del neoliberalismo. El deporte, como toda expresión de nuestra cultura, promueve los espacios de encuentro y es un lugar donde se genera el pleno desarrollo por sí del ser humano.

Martin Valli

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