27 de mayo de 2013
Instituto Gestar

Y la plaza fue una fiesta

 

La plaza fue una fiesta. Miles de personas compartiendo la alegría de 10 años de justicia social, de independencia económica, de soberanía política. Compartiendo la alegría de saberse parte de un colectivo, de saberse protagonista de un momento histórico.

El 25 de mayo de 2003 comenzaron a romperse muchas de las cadenas que nos ataban y que hicieron que el país terminara en llamas. Ese modelo neoliberal de recetas viejas y mortales quedaron atrás.

Y enmarcados dentro de un modelo político diferente, el pueblo se hizo protagonista. Se lograron muchas cosas. Romper con el FMI, la recuperación de empresas estratégicas, dilapidando la famosa frase “nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del estado”, se hizo de la lucha de muchísimos años, de madres, abuelas e hijos una política de Estado, recuperando los derechos humanos invisibilizados por décadas.

Todo lo logrado, es resultado de un proyecto y decisión política. Pero fundamentalmente son conquistas del pueblo. Todas y cada una de ellas tienen al pueblo como protagonista y actor indispensable.

Sin la participación del pueblo, no hay industrialización que valga, no hay inclusión posible, ni desarrollo ni crecimiento económico. Nada de lo que pasó es éstos 10 años hubiera sido posible sin el apoyo popular. La década ganada está representada en ese pueblo. Que supo participar, expresarse y volver a ser el motor político de cualquier proyecto.

Los indicadores de crecimiento como: la desocupación que pasó de un 26 %  en el 2003 a un 7% en 2013; la pobreza de un 54% a un 6,5 en 2013; de medidas como la AUH , la inclusión de millones de jubilados con la estatización de las fraudulentas AFJP, la estatización de empresas fundamentales y estratégicas para la productividad como la nacionalización de YPF, permitiendo tener un mejor control del sector energético cuya demanda aumentó considerablemente gracias al círculo virtuoso que tiene nuestra economía. La ley de matrimonio igualitario y la identidad de género. El voto a los 16, la democratización de la justicia; son logros y conquistas del pueblo.

Muchos podrán decir que en los 90, también existieron índices favorables, pero eran ficticios. La falsedad de esos números se visibilizó en diciembre del 2001 cuando también un pueblo cansado salió a la calle a pedir que se vayan todos.

Los fríos números de estos 10 años, tienen el mejor sustento que se puede tener: EL PUEBLO. En cada puesto de trabajo creado, en el consumo, en cada jubilado, en cada pibe que va a la escuela a estudiar, en esa maravillosa primera generación de universitarios de muchas familias. El pueblo es la única prueba irrefutable de cualquier gestión.

El pueblo unido jamás será vencido. Y allí estábamos, compartiendo la alegría lo conquistado, todo lo logrado, y al mismo tiempo dando el apoyo necesario para todo lo que falta. Todavía falta mucho por hacer, pero sabemos que todo se puede lograr, porque tenemos una base sólida donde apoyarnos, un rumbo claro y horizonte, que ya no es ni una utopía ni un sueño inalcanzable sino una realidad posible.

La presidenta lo expresó claramente: “ la herencia de los hombres y mujeres que fundaron la patria se ven hoy en cada conquista, en cada hombre y cada mujer que pudo jubilarse y que hoy cobra una jubilación que se ajusta dos veces al año; en cada pibe que recibe una netbook, como parte del proceso de inclusión educativo más importante que se recuerde de toda la historia; en cada mujer que tiene ahora el reconocimiento de su trabajo como empleada en domicilios particulares y tienen herramientas para pelear sus derechos; en cada región del país, porque esta es una década ganada en federalismo, donde todas las regiones han sido incorporadas en un plan de infraestructura sin precedentes; y también en los miles de pequeños y medianos productores, empresarios, comerciantes, y también los grandes, que han obtenido en ésta década ganancias y rentabilidades que generaron millones de puestos de trabajo. Éste es el mejor homenaje que le podemos hacer a esos hombres y mujeres que lideraron un pueblo hace 203 años”

También el homenaje a esos hombres y mujeres que en el 2001 salieron a la calle y dieron su vida por un país mejor. El costo fue caro, pero su lucha valió la pena.

Y para finalizar, ahora en palabras de la presidenta lo que se afirma en ésta nota: “Yo, nosotros, él, que no está más, no somos importantes por nosotros mismos; somos apenas una herramienta del pueblo”

Por eso, es nuestra obligación como pueblo y nuestro derecho, defender, fortalecer y seguir unidos para todo lo que falta conseguir.

Por eso el 25 de mayo LA PLAZA FUE UNA FIESTA.

Soledad Sganga. Politóloga. UBA

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